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La mujer fue estrangulada en su casa de San Ignacio

Tras 15 días, la incertidumbre por el asesinato de Graciela Soto continúa

Los investigadores no pudieron avanzar sobre elementos que justifiquen la detención de su marido, sargento de Gendarmería, ni tampoco sobre otras hipótesis

sábado 27 de enero de 2024 | 8:10hs.
Tras 15 días, la incertidumbre por el asesinato de Graciela Soto continúa
La escena del crimen queda a pocas cuadras del Escuadrón 11 de GNA.
La escena del crimen queda a pocas cuadras del Escuadrón 11 de GNA.

Han pasado más de dos semanas desde que se reportó la muerte de Graciela Beatriz Soto (49) en la localidad de San Ignacio, quien fue hallada colgada en su domicilio. El hecho quiso ocultarse detrás de una escena montada como suicidio, pero las pericias y la autopsia confirmaron que se trató de un crimen.

En estos quince días de investigación no han decantado en la detención de ningún sospechoso, pese a los trabajos de la Justicia y la Policía de Misiones en el relevamiento de testimoniales y búsqueda de pruebas. Tampoco surgió una hipótesis alternativa a la inicial: la participación de su marido en el crimen.

El esposo de Soto, un sargento de Gendarmería Nacional Argentina de 55 años, fue quien encontró a la víctima y declaró como testigo sospechoso ante las autoridades del Juzgado de Instrucción de Jardín América, a cargo por subrogación por el juez Roberto Sena.

Sin embargo, más allá de las sospechas sobre su implicancia, no se hallaron elementos suficientes para que sea detenido e imputado por femicidio. Ante este panorama, la novedad es que se siguen incorporando testimoniales y  además se dio intervención a la Dirección de Homicidios de la Policía.

Los hechos se conocieron el viernes 12 de enero por la mañana, luego de que efectivos de Gendarmería Nacional llamaran a la Policía de Misiones para reportar el hallazgo de Soto sin vida en el domicilio que compartía con su esposo.

El gendarme declaró en sede judicial que salió de la guardia ese día a las 6.25 y al llegar a su domicilio notó que la puerta de ingreso estaba abierta. Una vez adentró llamó a su esposa y no obtuvo respuestas, pero le llamó la atención que los perros se dirigieron al sector del lavadero.

La puerta de atrás también estaba abierta y cuando cruzó el umbral vio una figura. Era su esposa que estaba colgada. Siempre según sus palabras, primero no cayó que estaba sucediendo, le tocó la cara y notó que estaba “fría y tiesa”, detalló ante las autoridades judiciales.

Lo que hizo después fue llamar a las autoridades del Escuadrón y a su hijo, quien también se desempeña en la fuerza y está en la actualidad en Córdoba. Inmediatamente sus colegas llegaron al lugar y luego aparecieron los efectivos locales para realizar las pericias de rigor.

Sobre el día anterior, comentó que se habían levantado y tomado mates y que Soto después se fue a Posadas por una entrevista laboral de la cual él no tenía precisiones. Él ingresó a la guardia a las 18 del jueves 11 y con sus colegas hicieron recorridas nocturnas.

Describió a su esposa como una “mujer increíble”, sana y que nunca habían tenido problemas y hechos de violencia.

Hasta allí lo que dijo en sede judicial, pero otros hechos incorporados al expediente permiten las dudas. Lo primero que quedó claro es que la mujer no se había suicidado, sino que había sido estrangulada de espaldas por el cuello e incluso arrastrada por la casa.

Un robo quedó descartado porque no había faltantes ni desorden. Soto fue descrita como una mujer muy ordenada, quien para esa hora ya había hecho la cama y se encontraba con la ropa con la que habitualmente salía a caminar bien temprano. Ese perfil, obviamente, no coincide con el de alguien con intenciones de quitarse la vida. 

Luego los testimonios también contradicen al testigo sospechoso, ya que se describieron varios hechos de violencia y celos extremos, que derivaron en que Soto -que era misionera- no tenía redes sociales y estaba muy alejada de sus amistades y familiares.

Se reconstruyó que la pareja se había separado durante varios años debido a que Soto se enteró de una vida paralela del gendarme, quien tuvo un hijo extramatrimonial. De todas formas, retomaron la relación y en la actualidad alquilaban en San Ignacio, donde al parecer estaban construyendo.

Fuentes con acceso al expediente detallaron a El Territorio que en los últimos días declaró una tía de la víctima, quien confirmó estos hechos de violencia pero que además expresó que Soto tenía intenciones de irse a trabajar a Brasil. Esto, según este relato, no había sido aprobado por el funcionario público.

El principal elemento que tiene a su favor la pareja de la víctima es que dos colegas confirmaron que estuvo con ellos de guardia y que no se fue en ningún momento. Y si bien existen serias dudas sobre eso, justamente las dudas operan en su beneficio, ya que la investigación debería cuestionar con elementos esto.

De todas formas, siempre siguiendo esta línea investigativa, efectivos policiales consultados abrieron la posibilidad de que el hecho haya ocurrido en horas de esa mañana, cuando el hombre salió del trabajo. Al respecto, contrario a lo que dice el sargento de GNA, aseguran que la autopsia arrojó que el fallecimiento ocurrió esa mañana.

En este contexto, el viudo sigue en libertad y se tomó licencia por la muerte de su mujer para irse a Córdoba con su hijo. La propia fuerza fue quien informó a la Justicia sobre esto y no se hallaron elementos para impedírselo. Por el momento, sigue libre y la investigación por el asesinato de su esposa, sin avances. 

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