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Opinión

La yerba y la selva

sábado 30 de diciembre de 2023 | 6:04hs.
La yerba y la selva
Por Juan Manuel Díaz*. Ministro del Superior Tribunal de Justicia
Por Juan Manuel Díaz*. Ministro del Superior Tribunal de Justicia

En virtud de la futura creación de un Instituto del Estado provincial (Derecho público local) que se aboque a la protección de la producción yerbatera misionera, con particular énfasis en los productores yerbateros, resulta oportuno analizar algunos aspectos vinculados al producto madre de la tierra colorada a la luz de las normas del derecho local, del derecho ambiental y el principio de sustentabilidad, que ofrecen oportunidades para el desarrollo sustentable y el cuidado de nuestra selva.

Como es bien sabido, la planta de yerba mate (Ilex paraguariensis) es un árbol nativo de la selva misionera o selva paranaense, una de las más de 3.000 especies de plantas vasculares de la biodiversidad misionera que a la vez constituye más del 30% del total país en esta categoría, y una de sus cerca de 250 especies de árboles. Por sus características tiene rasgos endémicos vinculados a nuestro clima y suelo. En estado silvestre puede alcanzar los 15 metros de altura, aunque estamos acostumbrados a ver la planta bajo una forma de arbusto, ya que, por acción de la poda, su altura se reduce a 2 o 3 metros, para facilitar su cosecha.

Varias relictos de plantas nativas de yerba mate, importantes reservorios genéticos, aún subsisten en áreas protegidas misioneras, tal el caso del Parque Provincial Cruce Caballero, en San Pedro, y el proyecto de Parque Caá Yarí, en la Reserva de Biosfera Yabotí, con ejemplares que probablemente alcancen el siglo de vida o tal vez más.

Este singular hecho de ser una especie nativa, que aún se produce mayoritariamente como monocultivo, en un ecosistema tan complejo y rico como el de nuestra selva, posee un beneficio ambiental directo si es realizado en condiciones de sustentabilidad. Puede convivir con otras especies nativas sin producir interferencias negativas, a diferencia de las plantaciones de especies exóticas. Al mismo tiempo, el ambiente misionero permite que la plantación de yerba se beneficie de los servicios ecosistémicos que provee como la regulación del clima, de plagas y enfermedades, la polinización, la regulación hídrica, el control de la erosión, entre otros, incrementando su productividad y rindes, y volviéndola más resiliente a los impactos del cambio climático.

Nuestro derecho público local posee una rica tradición ligada a la integración de las dimensiones ambientales, económicas y sociales, relacionadas al oro verde, por las características de una producción que ofrece oportunidades para la sustentabilidad.

A escala de paisaje, la Ley del Corredor Verde Misionero XVI N° 60, primera planificación biorregional de Latinoamérica, propicia la radicación de establecimientos productivos de pequeña escala, como el yerbatero, que permitan la conectividad de las masas de bosque nativo, así como también colaborando en el diseño de la restauración de áreas sin bosque, mediante la inclusión de zonas de cultivo que incorporen árboles nativos (yerba en combinación con otros árboles nativos). Esta producción minifundista facilita la consolidación de microcorredores de conservación que empleen los bosques protectores o fajas ecológicas de la Ley XVI N° 53, a escala predial, o conectándose con reservas públicas o privadas, como elemento para permitir el desplazamiento de la fauna nativa, con los beneficios ecosistémicos que ello trae aparejado para la compleja red de relaciones de la selva.

La Ley de Ordenamiento Territorial de Bosques Nativos XVI N° 105 prevé como parte del programa provincial de Bosques, la plantación de árboles nativos intercalados con yerba mate y té, implicando también la plantación de yerba bajo monte, permitidas en la categoría II (amarillo) de Bosques Nativos, bajo la forma de aprovechamiento sostenible.

A nivel de genes, el Banco de Germoplasma Vegetal creado por Ley XVI N° 98, que tiene por finalidad conservar y ampliar la base genética de plantas cultivadas y silvestres, posee como objetivo de desarrollo estratégico la planta de yerba mate, y proteger el rico patrimonio genético asociado a la misma, cuyas variantes más utilizadas a campo hoy son principalmente desarrolladas por organismos extraprovinciales, como el Inta. Ello permitiría mejores experiencias en materia de rendimientos, adaptación e interacción con otros elementos del ambiente misionero.

De profundizarse estos lineamientos, ya establecidos en el derecho local, por medio o a través de la interacción de un órgano específico como el Instituto propuesto, se contribuiría al logro del macro principio del Derecho Ambiental, el principio de sustentabilidad (Artículo 41 Constitución Nacional, Artículo 4 Ley General del Ambiente 25.675) , que implica que no existe oposición entre desarrollo y ambiente, sino que la introducción de pautas y normas de cuidado ambiental permite que ese desarrollo sea perdurable y se prolongue en el tiempo, alcanzando a las generaciones futuras como herencia natural.

Finalmente cabe recordar que la Constitución Nacional en su Reforma del año 1994, ratificó el proyecto de los padres fundadores de la nacionalidad. Éstos dieron vida a una nueva persona de derecho público, el Estado Nacional (“Unión indestructible compuesta de Estados indestructibles” CSJN, “Banco de la Pcia de Buenos Aires c/Estado Nacional”). Éste se basa en el acuerdo de las Provincias preexistentes, reconociéndoles el dominio de su base biofísica, del territorio y los recursos naturales que éste encierra, para provecho actual y de las generaciones futuras (Art. 124 y 41 CN).

De allí que la generación de capacidad institucional para la gestión de dicho territorio, de los recursos naturales y los servicios que provee la biodiversidad se convierte en elemento clave, no sólo para el cuidado y la conservación ambiental sino para el mismo progreso de los pueblos, con garantías de equidad y sustentabilidad, asegurando el ejercicio activo de la soberanía sobre este patrimonio común, y no privilegiando intereses sectoriales o particulares.

La yerba mate se halla ligada de manera profunda a la cultura, la historia, y el ambiente de los misioneros. El fortalecimiento de la gestión de esta especie estrella de nuestra flora nativa, sobre la base de la legislación local, y teniendo presente el principio de sustentabilidad, ofrece claras oportunidades para el reconocimiento del productor y la familia agraria, el cuidado de las áreas de relicto de yerba nativa, el rescate y puesta en valor del patrimonio genético y las variedades locales que mejor se adapten a las condiciones de clima, suelo, y geografía, así como el cuidado de la selva y la prevención de su degradación, permitiendo la gestión racional de la yerba mate en beneficio del presente y el futuro de los misioneros.


*Doctor en Derecho

Profesor titular de Derecho Público Provincial y Municipal (UCSF)

Ministro del Superior Tribunal de Justicia y exministro de Ecología

Misiones recurrió a la Justicia en defensa de atribuciones del Inym

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