Salud mental, felices fiestas

domingo 24 de diciembre de 2023 | 6:00hs.

Por Marulina White (María Álvarez) Realizadora audiovisual y diseñadora

Me parece primordial comenzar esta nota con el disclaimer, una vez más, de aclarar que esto no es una verdad escrita en piedra. Desde mi experiencia, mi viaje terapéutico y cientos de horas de investigación activa hace mínimo dos años, busco hacer llegar amablemente información que recopilo y aprendo sobre Salud Mental como paciente y periodista. Quedando claro que acceder a una terapia es costosísimo, ¿sabías que en la provincia afortunadamente existen servicios de salud mental integral completamente gratis? Aprendí a buscar todo tipo de ayuda e información, a aceptarla también, por el gran deseo de sentirme mejor y desaprender cosas que aprendí hasta ahora pensando que eran la única manera de sentirse o llevarse a cabo. Ejemplo, aprendí o en eso estoy, a priorizar mis deseos por ante los demás. Es algo que aún me cuesta porque había aprendido durante mi infancia y adolescencia que la manera de mostrar cariño, dar amor o demostrar que otra persona me importa a nivel afectivo/vincular (familia o cualquiera sea) quizás no era la mejor, solo la que yo había aprendido y conocido. Que sí existen vínculos sanos por más extraños que me parezcan.

Afortunadamente, hoy estoy eligiendo relaciones diferentes y aprendiendo a amar sanamente dentro de lo posible. Cortando vínculos que mantenía sólo por antigüedad o sangre que en realidad no hacían más que desacreditar, desvalorar y hacer sentir insignificante o que nunca era suficiente.

En estas fiestas de un fin de año polémico nuevamente en mi país Argentina, el mejor país del mundo, me gustaría que reflexionemos pensando en el otro sin olvidarnos del amor y priorización personal. Sí, primero yo/vos, después el resto. Un pastor me dijo una vez que si quiero ayudar, simulando que nos agarramos de la mano con Dios de un lado, y del otro con las personas que apreciamos o son importantes para nosotros. En esa suerte de puente espiritual -si se quiere- o conexión, yo/vos tengo que estar bien primero de manera individual para poder pasar el mensaje (ayudar) a quienes tenga agarrados en la otra mano (flia, amigos, pareja, etc), quienes me sigan en la línea. ¿Qué será estar bien? Bien según quién. Yo/vos, a nivel personal y si bien lo económico es primordial más hoy en día donde la crisis es galopante, bien a nivel interior. En paz con uno mismo y nuestras convicciones, deseos.

Ojalá nadie tenga que compartir mesa o ‘celebración’ con su abusador/a. Antes veía esta frase en un contexto meramente sexual, hoy sé que los abusos pueden ser tan imperceptibles y letales de personas en las que quizás confías o son tu familia, que agradezco a la terapia psicológica y psiquiátrica en la que estoy, en un lugar público y gratis, porque me están enseñando a vincularme sanamente aunque esto lleve a cortar vínculos que creía fundamentales en mi vida.

Nacemos y morimos solos, siendo una especie que se basa en las relaciones interpersonales y la socialización colectiva, la única relación importante es en realidad la que tenemos con nuestro autodiálogo. Con esa vocecita de nuestra mente, intuición, corazonada, inconsciente. Ese diálogo interno es la relación que mejor debemos cultivar. A nivel personal, estoy en completo aprendizaje. Es la única relación que llevamos realmente por el resto de nuestras vidas desde que nacemos. La más importante. 24-7, hablamos internamente de manera consciente o inconsciente con nosotros mismos. Dentro de esto aprendo sobre cómo relacionarme de manera amorosa, empática, sin olvidarme de mi y los límites personales, pero pensando en quien tengo al lado. Hace muchísimos años que distan de ser celebración alegre y familiar a nivel personal, siempre este mes es polémico entre planes, caretas y caras de tujes por no querer estar en un lugar o con determinadas personas y tener que hacerlo igual, o soportar a alguien que no quiero por ‘respeto’. El mismo respeto que quizás esa persona no tiene conmigo.

Tengamos las fiestas en paz. Sin preguntas incómodas que sabemos lastiman a quien las recibe. Las típicas de carrera, pareja, hijos, economía y hoy en día hasta política. Intentemos en estas mesas de fin de año relacionarnos desde la empatía no sólo con quienes compartamos sino también con el resto de las personas y uno mismo. Respetando el espacio del otro y el nuestro, no invadiéndolo si así lo ha solicitado. Por otra parte también, deseo sea sin pirotecnia de estruendo, siempre me asustó muchísimo el ruido y si bien disfruto de las luces, generalmente la paso mal y tapándome los oídos. La paso mal así como miles de personas y animales, realmente me parece una tontería innecesaria el ruidito del cohete aturdidor.

Mi deseo de Navidad y próspero Año Nuevo es que aprendamos a identificar vínculos tóxicos (palabra tan de moda y desvalorizada, no es chiste, es grave), dañinos, que no soportemos relaciones abusivas por el solo hecho de una relación de muchos años (amistad, pareja, x) o por compartir material genético/ ser familia.

Que nadie tenga en su mesa a su abusador y que si así tiene que ser por obligación, logremos pasarlas de la mejor manera posible centrándonos en nuestro interior y la persona que queremos ser sin responder a posibles provocaciones.

Nuestra historia no nos define, nos enseña si así queremos. Día a día, minuto a minuto tenemos la oportunidad de con cada decisión redireccionar nuestro norte hacia el futuro que queremos, relaciones sanas. Compartir sangre o vínculo no justifica maltrato o desacreditación alguna, aprendamos a hacerlo desde el amor en un país y un mundo tan bélico. Últimamente me pregunto en qué momento dejamos de personificar al otro -verlo como persona, ser humano - y lo tomamos como un número más y no una persona con historias, probablemente traumas o vidas difíciles. Con sueños y deseos, propios. Empáticos sin olvidar nuestro amor propio y priorizarnos, donde el amor al otro (cualquiera sea) no nuble el propio (amor propio, redundante e importante). Que vincularnos a otro sea sin abusos psicológicos, físicos y lo que muchos se imaginarán que más. Comentarios pasivo-agresivos que generalmente se dan en estas fechas, hablemos de algo lindo en tanto caos. Tengamos las fiestas en paz, donde ninguna mesa tenga que ser compartida entre una víctima y su abusador. Donde realmente sea una Navidad familiar y feliz dentro de lo posible, SANA. Donde el perdón sea auténtico y signifique no seguir repitiendo actitudes o situaciones que lastiman a esa persona que nos ha perdonado o a quien solicitamos perdón.

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