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Hacia una gestión ciudadana de los residuos

jueves 31 de agosto de 2023 | 6:00hs.
Hacia una gestión ciudadana de los residuos

Junto con mi pareja tenemos la suerte de vivir en el populoso y moderno barrio de Itaembé Guazú, un desarrollo urbanístico único en nuestro país; de hecho, es el plan de viviendas en ejecución más grande de la nación. Motivos para enorgullecerse del barrio hay muchos: una planificación organizada y pensada desde cero, mayoría de calles asfaltadas, todos los servicios básicos, ¡incluso gas a granel! ¿Cuántas personas en Misiones tienen la posibilidad de prescindir de la garrafa y recibir una boleta de gas en su casa? Muy pocas, creo yo. De hecho, la delegación de Gas NEA en Misiones tiene su única oficina en el barrio. Pero hay una cuestión a la cual me gustaría referirme, primero porque dentro de mi idiosincrasia se trata de un problema importante, fundamentalmente porque Posadas, y Misiones en general, se vende como una provincia amigable con el medioambiente.

Debo decir que en términos generales nuestra ciudad es limpia, no hay dudas al respecto. Pero cuando en el barrio veo cómo los vecinos disponen de sus residuos, todas las esperanzas respecto a un futuro más verde se caen estrepitosamente. Aquí no existe la separación entre reciclables y residuos: todo va al mismo tacho; y si bien hay tachos verdes, que uso religiosamente para tirar los cartones, botellas, vidrios y demás reciclables, prácticamente nadie los utiliza. Es más, suelen llenarlos de restos de podas. Uno pensaría que las ramas son reciclables y en cierto punto lo son; de hecho varios productores de la provincia utilizan restos de este estilo para alimentar hornos, pero en este caso, tirarlas en los contenedores verdes perjudica completamente a quiénes si disponemos responsablemente de nuestra basura.

Ahí está la palabra clave. Responsabilidad. Es muy fácil delegar todo en otros; en este caso, delegar la basura. Sí, es fácil pero es irresponsable. Cada cual debe hacerse cargo de la basura que genera y mínimamente disponerla de una manera coherente. Porque cuando todos tiramos la basura en un mismo tacho, ese tacho se llena más fácilmente y justamente eso suele suceder en mi esquina. Llega el domingo y el tacho está estallado de basura, tanta basura que la tapa queda abierta y los vecinos y vecinas siguen tirando basura allí. Más allá de la irresponsabilidad de seguir sobrecargando un tacho que termina desbordado con las bolsas cayendo y los perros callejeros comiendo de ellas, esto probablemente no sucedería si todos hicieran una correcta disposición de su basura. Sobretodo aquellos vecinos y vecinas que tienen almacenes o despensas, comercios muy importantes para la vida del barrio, pero que generan mucha más basura que un hogar, por lo cual deberían ser más responsable con la disposición de ellos. ¿Sabrán ellos que deben separar la inmensa cantidad de cartones que generan? ¿Tendrán noción que todas esas cajas que tiran en el tacho negro, dejan de ser reciclables al mancharse con la basura? No creo que la tengan. Y si la tienen, no les interesa separar, les parece mucho esfuerzo separar cartones y caminar 150 metros hasta el tacho verde.

¿Qué podemos hacer para remediar esto? Siempre he pensado en soluciones y como docente sé que desde las currículas escolares estas cuestiones se enseñan, pero evidentemente en esos hogares los niños y niñas no son debidamente escuchados y tenidos en cuenta. El problema está que si en la escuela se enseña a separar residuos pero en casa no, la enseñanza se trunca, porque mayormente va a primar lo que se paute en el hogar. La educación es una llama que ilumina en la caverna de la ignorancia, pero si esa cueva tiene vientos que apagan ese calor y fuego, reinará la desidia y la apatía.

Soy un simple docente y ciudadano, no tengo soluciones directas pero sí me gusta pensar y divagar. El punitivismo impositivo siempre puede ser una opción, sobretodo enfocado a aquellos que tienen más responsabilidad que otros. Pongo otro ejemplo más. Si una empresa aceitera contamina el suelo o el aire tiene mucha más responsabilidad civil que un ciudadano que tira su aceite usado en el patio o en la bacha de la cocina. Pero, ¿cómo podemos castigar impositivamente a quienes tienen más responsabilidad en la gestión de la basura? No lo sé. Tampoco sé si es una solución posible. Soy más amigo de la concientización y educación, pero muchas veces eso lleva tiempo. ¡Y más en un barrio como Itaembé Guazú, donde no tenemos ni siquiera simples cestos de basura en la vereda! Aunque convengamos que eso es un problema también de Posadas, donde es muy difícil encontrar uno.

Pero, en definitiva, vecino, vecina, por favor, ¡sea responsable! Separar los residuos debe ser un imperativo ético y moral a estas alturas de la vida. Los cartones, metales, vidrios y algunos plásticos son reciclables y debemos separarlos. Es nuestra obligación como ciudadanos y ciudadanas. La ciudadanía se ejerce, no se delega, porque cuando la delegamos, después cualquiera toma decisiones por nosotros y ahí estaremos, quejándonos al aire en alguna almacén mientras vemos cómo los jugos de un pollo podrido contaminan las cajas que un cartonero estaba a punto de recuperar.


Por Sergio Andrés Rondán
Profesor de educación primaria, hacktivista y editor en Revista Replay soldan@disroot.org 

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