Me lo contó un policía (Basado en hechos reales)

Clarita explicación

sábado 24 de junio de 2023 | 6:00hs.

Por Luis Eduardo Benítez Comisario general (RE), Abogado

La Policía nutre sus filas de todos los estamentos sociales, algunos ingresan a la fuerza por vocación; son aquellos que por alguna extraña razón se brindan por entero a la profesión, renunciando a todo y a todos para alcanzar sus objetivos. Otros ingresan incentivados por sus padres, que también pertenecen o pertenecieron a la institución, conocen los manejos internos y logran así alguna facilidad o prerrogativa para el ingreso. También están aquellos que simplemente lo ven como una salida laboral, poseen aptitudes y un día menos pensado se ven vistiendo el uniforme, al cual comienzan a quererlo y respetarlo con sentido de pertenencia.

Ahora, una vez que se comienza a ejercer efectivamente la función policial, y máxime si estamos en unidades operativas (Comisarías, Comando Radioeléctrico, Grupo de Infantería, etcétera), nos encontramos a diario tratando con las personas de los más impensados orígenes, con distinta preparación intelectual.

Algunos, inocentes detenidos por primera vez; otros, con antecedentes de los más variados, con experiencia en detenciones anteriores, y por lo tanto, conocedores de ciertas mañas; los hay también aquellos que son verdaderos “abogados” al hablar, conocen los artículos del Código Penal al dedillo y todos los derechos que les concede la Constitución Nacional.

Pero de igual forma, existen aquellos detenidos cuyas ocurrencias y respuestas a ciertas preguntas tienen cierto grado de astucia y picardía que nos descolocan y sorprenden por su contenido, y a veces nos causan gracia.

En una oportunidad, estando en una comisaría de Iguazú, un detenido insistía en que quería hablar con el Jefe. Ante tanto movimiento del día dije en voz alta para que lo escuche: “Dígale que no hablo con presos”.

La respuesta desde el calabozo no se hizo esperar: “Yo no soy preso porque estoy acá una semana y salgo, preso sos vos que tendrás que estar treinta años adentro de una comisaría”. Me tuve que callar nomás.

Otra vez, en la Comisaría Primera de Eldorado, trajimos detenido a un joven, quien con un machete había peleado con su hermano y le había ocasionado tres cortes transversales en el abdomen.

Al contar como ocurrieron los hechos dijo: “Yo estaba sentado, mi hermano me atacó, y sin mirarlo simplemente con un machete le dije ‘¡salí de acá, Juan!’”.

Le pregunté: “¿Pero cómo, si tiene tres cortes?”, y al instante me aclaró: “Bueno… yo le dije: ‘salí (un corte), de acá (otro corte), Juan (el tercer corte)’”.

No me quedó más remedio que aceptar, ¡clarita la explicación!

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