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Emprender con el arte

Tiempo para desatar la creatividad

Gladys Navarro aprovecha hoy para hacer lo que realmente ama. Incorporando técnicas artísticas diferentes año a año, pone su impronta en maquillajes, body paint, tocados y otras disciplinas a las que se dedica activamente

martes 10 de enero de 2023 | 4:00hs.
Tiempo para desatar la creatividad
Foto: Natalia Guerrero
Foto: Natalia Guerrero

Telas enlazadas en tocados, perlas para coronas de novias, brillos y glitter para celebrar, colores de superhéroes para los más chicos, neón para deslumbrar en la pasarela, Gladys Navarro maneja una diversidad de técnicas artísticas que busca siempre expandir. Adaptando cada estilo a la ocasión y sumando su impronta única, la mujer disfruta cada oportunidad de crear.
‘‘Me divierto, ya hice de todo, trabajé en la administración pública, en la gobernación, crié mis hijos, a full mamá 100% mientras trabajaba y ahora me estoy dedicando a mí el tercio que me queda, está bien no?’’ argumenta sobre la labor artística a la que dio rienda suelta hace varios años, ya cuando sus tres hijos se independizaron.

Body paint, tocados en tela, maquillaje artístico, social, infantil, tocados de novias, bar de glitter, son algunas de las actividades a las que hoy se dedica plenamente. Constantemente en formación, busca innovar y adquirir nuevas herramientas cada verano, aprovechando la visita anual que realiza a Balcarce, donde vive una de sus hijas.

En esta oportunidad, ya un curso de flores de polímero la aguarda en Mar del Plata.
‘‘Para tener un resultado óptimo tenés que tener siempre los materiales óptimos y la capacitación es tabién muy importante’’, desliza Navarro.

Desde niña estuvo ligada más al arte a través del dibujo, algunas técnicas como pintura sobre tela y tinta china, ya las tenía incorporadas y hoy las suma a su maquillaje, como característica individual. A coser, por ejemplo, aprendió de más grande y hoy para cada evento que asiste, tiene un look particular que la acompaña. Hadas de diferentes colores -trajes que confecciona ella misma plenamente- en las fiestas infantiles por ejemplo o coronas y brillos para los stand de glitter de adultos.

‘‘De chica no sos dueña de tus tiempos, pero cuando yo pude disponer realmente de mi tiempo, expandí todo’’, grafica sobre el mundo artístico que hoy despliega con compromiso al entender que nada es al azar. ‘‘A mí la improvisación no me gusta y la mediocridad tampoco. Si hay algo que yo no sé hacer te digo: ‘ese no es mi área’. Por ejemplo, trabajar con aerógrafo en maquillaje no es lo mío. Entonces, no es que compro uno y lo hago. A mí me gusta formarme y llegar hasta la esencia de cada cosa’’, ejemplifica.

En la casa de Gladys conviven todas sus pasiones. Hay espejos, luces especiales, toneladas de potecitos de maquillaje, bustos con tocados, coronas de perlas y fotos de maquillajes artísticos y body paints destacados. Su energía está puesta en cada esquina del lugar y su estudio o lugar de trabajo es indudablemente su refugio creativo. Habla con amor y entusiasmo de su trayectoria y la técnica que la llevó a cada nuevo desafío.
Sus creaciones son preciadas aunque no escatima dar detalles de los procesos que requiere llevarlas a la vida.

‘‘No hago nada que sea estático, me gusta el movimiento, salir de la estructura común’’, afirma y muestra también como ella misma es modelo de algunas ocurrencias en maquillaje. Más allá de practicar pinceladas en sus piernas o manos, la actitud de Gladys la lleva a convertirse en una llamativa bruja con el rostro lleno de apliques, una actriz que encuentra el espacio para lucir sus ‘exquisitos’ sombreritos, o el hada de colores que llega al cumple infantil para iluminar todas las caritas. Es entonces cuando el hecho de divertirse en lo que hace, traspasa el discurso y se vuelve carne.

El cuerpo como lienzo

Gladys jura que nunca se termina de aprender. Sin embargo, a pesar de que va sumando técnicas y herramientas nuevas para cada área en la que se desempeña, una de las más valiosas fue sin dudas las que tomó de primera mano de Julio Quijano Sánchez.

Quijano Sánchez es un reconocido maestro internacional -uruguayo pero radicado hace años en España- que deslumbra con creaciones vanguardistas, oníricas en bodyart especialmente, diseño de tocados y hasta armado de poderosas vidrieras icónicas. Es pintor, escultor, hace tapices, maquilla y no es de extrañar que sirva como modelo a la también multidisciplinaria Gladys.

La bonaerense que se instaló a los 18 en Misiones, aprendió y se perfeccionó con Quijano en el arte del body paint y los tocados en tela y logró conocer y abrazar al maestro en una de sus visitas a Buenos Aires, tal como lo muestra orgullosa una de las fotos que exhibe la pared de su estudio.

El trabajo del body lleva un extenuante paso a paso que Gladys explica con paciencia. Primero hay un diseño, un boceto que refleje la idea que se busca plasmar en una obra de arte. Mejor si algunos elementos están insinuados y no tan explícitos o literales, según la artista.
Luego de esa primera instancia en lapiz y papel, se pasa a colores, más tarde cobra dimensión y buscará adaptarse al cuerpo que llevará la pieza.

‘‘Hay que hacer más eventos donde introducir está temática, que se haga más body’’, invita Gladys al recordar que este año no se sumó a una propuesta porque pretendían que la modelo tuviera el pecho tapado con ropa y eso ya no es body paint propiamente dicho.
Comprendiendo que es un arte y no una sexualización de los cuerpos ni mucho menos, la mujer insiste en que hay tramas, texturas y mucha combinación de técnicas y colores para cada creación. Los pechos, los pezones, los detalles físicos quedan empañados por la yuxtaposición del arte en la piel. El cuerpo oficia como lienzo y soporte para algo que va más allá de lo anatómico.

Al manifestar que fue pionera en incorporar colores neón para el body painting, destacó no sólo lo llamativo de una pieza en colores flúo sino también la utilidad que puede tener esto en detalles especiales como por ejemplo la promoción de eventos o marcas específicas. La visibilidad y llegada de una performance o desfile en body paint con neón. ‘‘Por ejemplo algún empresario o algún negocio que quiera promocionar su marca, puede poner su logo en un body paint y es una propaganda viviente’’, define. Su idea es que vaya siendo más popular y asiduo el uso de este tipo de expresión artística. ‘‘Para abrir desfiles también se usa mucho internacionalmente. Arrancás con un buen body, con un buen trabajo y el desfile tiene otra impronta’’, agrega.

Telas y perlas en la cabeza

‘‘Los tenés que querer, tienen alma’’, dice Gladys sobre sus tocados en tela que aprendió a confeccionar de la mano de Quijano. Cada uno tiene una historia particular y ella los manipula con real cariño, ensalzando sus atributos. Diferentes texturas se combinan en curiosas propuestas que parecen salidas de un cuento. Todos tienen un por qué en su color, su estructura, su contexto.

Elegir el material para hacerlos, es lo que más le lleva tiempo, según relata la hacedora. Retazos que a fuerza de insistencia consigue de algunas modistas de alta costura son el elemento que los define. Nada se pega, todo se cose. Primero se arma una estructura de metal y luego se va decorando, de acuerdo siempre, al diseño previo. Complementan tanto los body paint, como producciones de moda especiales, entre otros.

Se presume que el sueño de Gladys es que la calle estuviera plagada de ellos. Sin dudas, salir a recorrer la ciudad o llegar a una fiesta sería mucho más divertido.

Ahora, lo que sí está muy generalizado es el uso de perlas, piedras y pequeños componentes en forma de vinchas y tocados o complementos de un peinado. Por eso, la emprendedora lo sumó a su abanico de ofertas con el nombre de Atenea tocados. Así, trabajando a la par de peluqueros o estilistas, diseña un producto único a pedido.

‘‘Tengo un stock permanente y algunos me mandan la foto de Pinterest o de otro lado y bueno, si está si está mi alcance y tengo el material para hacerlo, lo hago’’, alegó.

Pendiente de cada detalle de los procesos, el acabado final, los usos, Gladys pone el foco en la calidad de su labor, porque sabe transmiten más que su empeño. Así, amalgamar el arte a la figura humana es una habilidad que seguirá trasmutando o evolucionando en técnicas nuevas que buscan vidriera.

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