martes 29 de noviembre de 2022
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La delegación de Posadas lleva adelante una medida de fuerza en reclamo

Jubilados esperan casi un año por un diagnóstico por las demoras del Pami

Indican que por retrasos en los pagos, cada vez menos médicos atienden con la obra social. Afirman que se dan turnos hasta dentro de seis meses en algunos casos

jueves 24 de noviembre de 2022 | 5:15hs.
Jubilados esperan casi un año por un diagnóstico por las demoras del Pami
Los trabajadores decidieron visibilizar ayer el reclamo frente a la sede.
Los trabajadores decidieron visibilizar ayer el reclamo frente a la sede.

El reclamo de trabajadores del Pami de Posadas dejó entrever una vez más el colapso y la consecuente deuda que el sistema de salud tiene con la población más vulnerable: la tercera edad. El retraso en el pago a los médicos provoca que los profesionales decidan dejar de prestar servicios con la obra social, y quienes lo hacen se manejan con cupos por la misma razón. Esto genera eternas esperas para conseguir un turno, principalmente con especialistas, y ni hablar de estudios complejos o internaciones.

En paralelo, desde las delegaciones, como ocurre en Posadas, reclaman la falta de personal de limpieza, insumos básicos y aumentos salariales. Esto llevó a que se realicen asambleas que derivaron en una medida aún más fuerte, consistente en la quita de colaboración en la jornada de ayer y suspensión de actividades durante dos horas cada día desde hoy.

Tanto del lado de los trabajadores como de los afiliados, la situación es caótica y fue en decadencia tras la pandemia, según aseguran. Insisten desde ambas partes en una mejor atención, no sólo pensando en la dignidad de quienes se desempeñan en la tarea de atención, sino en quienes intentan recibir una prestación en la última etapa de la vida, cuando el tiempo es aún más tirano que de costumbre.

Prestaciones

“Para que un paciente de Pami pueda llegar a un diagnóstico, tarda de 7 a 10 meses, porque el Pami está en un estado de colapso extremo en todo el país, en todas las provincias”, explicó a El Territorio Eugenio Semino, defensor de la Tercera Edad. En ese marco, indicó que “no hay inversión, no se sabe qué hace la gestión más que publicidad, para lo cual gasta mucha plata”. Adujo que todo el recurso humano está mal pago y cada vez hay menos especialistas que realizan prestaciones. “Una provisión de prótesis programada tarda uno o dos años”, especificó.

“Quienes hacemos asistencia directa, vemos esta crueldad diariamente, en el paciente o cuando viene la familia. Lo peor es que es la población más vulnerable”, dijo.

El defensor graficó el circuito que deben pasar los adultos mayores para atenderse con un médico. Indicó que arranca con la odisea de conseguir un médico de cabecera que trabaje con Pami, pues cada vez son menos, y quienes lo hacen ya tienen un cupo abultado de prestaciones, por lo que tampoco dan abasto. Suponiendo que se consigue el médico, sacar un turno demanda al menos tres meses. “En muchos casos, los médicos terminan ni viendo al paciente, hay un montón de copias de recetas que las hacen las secretarias”, afirmó.

Tras la atención con el clínico, comienza la segunda parte de la odisea, que es conseguir un especialista para la derivación. “Ahí hay una nueva mentira del Pami: se dijo que iba a haber libertad de elección de especialistas, lo que no es así. Cuando te hacen la derivación, te dan una lista de prestadores. Supongamos que son diez profesionales en la lista, llamás a ocho y te dicen que ya no atienden con Pami, al noveno no lo localizás y el décimo te da un turno para dentro de tres o cuatro meses”, afirmó.

Luego, el especialista tiene que pedir estudios: tercer paso en el enorme desafío que tienen los abuelos para atenderse. Es que cualquier estudio conlleva, en el mejor de los casos, otros tres meses de espera.

“Cuando llegan los estudios y la solución es con medicamentos, hay que conseguirlos, que en muchos casos no son cubiertos. Pero si la solución es quirúrgica, empezamos en otro periplo que es conseguir cama de quirófano, además de todo lo demás que conlleva. La enfermedad no espera todo este tiempo”, sostuvo Semino, al tiempo que remarcó: “Esto lleva a que el paciente termine en una guardia también colapsada o muera en la espera”.

“Lo mismo pasa con las internaciones geriátricas: no hay lugar. Tampoco existe atención en salud mental en Pami, hay pacientes con pérdidas cognitivas o alzheimer que andan deambulando porque no tienen internación”, recordó.

Dijo que este colapso viene de hace tiempo y se profundizó con la pandemia. “Hoy la crisis es total, los trabajadores lo ven y experimentan en el trabajo diario. El Pami hace publicidad de cosas que no existen y lo más grave es que se naturaliza, siempre escuchás que es un problema de los viejos, de los discapacitados, no es de la sociedad, pero eso pasa porque son los que no reclaman, ellos no te cortan la 9 de Julio”, apuntó Semino.

Reclamo de trabajadores

En la Unidad de Gestión Local de Pami en Posadas se llevó a cabo ayer una medida de fuerza consistente en asamblea con suspensión de actividades. Los empleados reclamaron por carencias e insalubridad laboral y mencionaron las restricciones en las prestaciones que revelan –según afirman -un estado de vaciamiento del programa. Desde el Sindicato Unido de Trabajadores y Empleados del Pami (Sutepa) elevaron un documento dirigido al Ministerio de Trabajo de la Nación, con el fin de visibilizar el reclamo.

En tanto, sobre la situación se refirió la delegada de ATE, Iris Fernández, quien manifestó que “tras la asamblea se decidió que se cortará la atención al público por dos horas. También hubo representantes de las delegaciones de localidades del interior que replicarían la medida. Hasta ahora no recibimos ninguna respuesta ni solución”.

“El reclamo surgió por la falta de limpieza. Desde noviembre estamos sin ese servicio, pensamos que sería transitorio, pero nunca se solucionó. Se hicieron cinco asambleas y esta fue la primera medida más fuerte”, recalcó.

Fernández contó que tras las asambleas, surgieron otras inquietudes, como la preocupación en delegaciones del interior provincial ante desalojos en los edificios. “Trabajadores están en lugares prestados hace más de un año, no se sabe qué va a pasar con ellos y sus empleos. Son cosas realmente básicas que hacen a nuestra labor diaria. No tenemos ni resmas de hojas por las partidas presupuestarias que no alcanzan, todo eso dificulta el trabajo; y por supuesto que siguen los reclamos por  los salarios”, dijo.

Sobre las prestaciones, resaltó que se reclama ese recorte, pensando en los afiliados también. “Hay turnos que se dan a seis meses, hay medicamentos que ya no se cubren, y así. Es nuestra fuente de trabajo y nos toca a todos”, afirmó.

Medicamentos aumentaron un 79% por encima del año pasado

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