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El hecho ocurrió en abril de 2019 en Colonia Paraíso, El Soberbio

Quince años de cárcel por tratar de matar a su ex

Rubén Moraes dijo estar arrepentido. La fiscal subrayó que la víctima “venía sufriendo violencia de género y ese día no la mató porque ella atajó los machetazos con los brazos”

viernes 01 de julio de 2022 | 6:05hs.
Quince años de cárcel por tratar de matar a su ex
El acusado saliendo del Tribunal Penal Uno de Oberá. Foto: Daniel Villamea
El acusado saliendo del Tribunal Penal Uno de Oberá. Foto: Daniel Villamea

“Antes tomaba hasta perder el control. La bebida me hacía mal, lo cual me trajo al lugar donde estoy hoy, lamentablemente. Ese día estaba borracho y estoy arrepentido de lo que hice. Ella es la mamá de mi hijo y nunca pensé en matarla”, argumentó Rubén Moraes (26) ante el Tribunal Penal Uno de Oberá.

Pero las disculpas del acusado no lograron atenuar su responsabilidad y fue sentenciado a 15 años de cárcel por el delito de “homicidio agravado por haber sido cometido contra la persona con quien mantenía una relación de pareja y mediando violencia de género, en grado de tentativa”, en perjuicio de su ex concubina Susana Caruxa (32).

El hecho se registró el 25 de abril de 2019 en una vivienda de colonia Paraíso, municipio de El Soberbio, circunstancia en que el imputado llegó a la casa de la hermana de la víctima y la atacó a machetazos.

La mujer logró escapar, saltó por una ventana y se escondió en el monte, donde pasó toda la noche.

Al otro día se acercó a la comisaría y radicó la denuncia.

“Vayas a donde vayas yo te voy a encontrar y te voy a matar”, le dijo el implicado a la víctima, según declaró ésta en primera instancia.

En cambio, durante la audiencia de debate, tanto ella como su mamá y su hermana trataron de minimizar el hecho insistiendo en que el hombre en realidad no la quiso matar sino que le pegó “planazos” y no con el filo del machete, por lo que sólo sufrió un corte superficial en un brazo.

Reiteraron que ese día el hombre estaba alcoholizado, pero que era una buena persona que nunca antes había lastimado a su pareja, una versión muy suavizada respecto a las declaraciones recogidas en la instrucción.

Acusación fiscal

En su alegato, la fiscal Estela Salguero opinó que la mayoría de los testigos trataron de beneficiar al acusado para atenuar su responsabilidad, al tiempo que mencionó un hecho previo al que se ventiló en la víspera: cuando la víctima cursaba tres meses de embarazo del hijo de Moraes, éste la agredió y ella casi perdió el bebé.

Un antecedente que graficó la violencia de género a la que estuvo sometida mucho tiempo y, tal vez, hasta lo haya naturalizado.

Con relación a los sucesos del 25 de abril de 2019, Salguero indicó que el implicado “llegó portando un machete y gritando que salga de la casa. No tengo ninguna duda de que trató de lesionarla. Los testigos pretenden introducir elementos que favorezcan al imputado, seguramente asesorados para no incurrir en falso testimonio. Pero nadie dijo que los amenazó con cortarlos a todos si se metían”.

Para la fiscal, ese día Moraes “descargó todas las amenazas previas que había proferido. Ahora parece un pobrecito porque pasó el tiempo y la señora tiene otra pareja y empezó una nueva vida, pero no podemos dejar pasar lo que hizo”.

“Susana venía sufriendo violencia de género y ese día no la mató porque ella atajó los machetazos con los brazos y se escapó por la ventana”.

“Le descargó dos machetazos a la cabeza y con el filo, pero ella puso los brazos”, subrayó.

Sobre la postura desplegada por la víctima, su mamá y su hermana en el debate, opinó que “querían darle una mano, pero fue tarde porque todo quedó registrado. No hay atenuante para su conducta”.

El hecho

Según se probó, Moraes llegó a la casa de su cuñada Elisa Caruxa alrededor de las 20 y a los gritos exigió que su concubina salga, luego entró y la atacó. Lo que siguió fue una secuencia de extrema violencia.

El hombre portaba un machete y el primer planazo impactó en el brazo izquierdo de la mujer, forcejaron y hasta le sacó la remera.

La hermana y la madre de la víctima trataron de interceder, pero las amenazó.

Un segundo machetazo impactó en el brazo derecho, y le dijo: “Vayas a donde vayas yo te voy a encontrar y te voy a matar”.

La mujer pudo zafar y escapó por una ventana, se refugió debajo de la casa y luego corrió hasta el monte, donde pasó la noche.

Al otro día, temerosa y herida se dirigió a la comisaría y radicó la denuncia.

Por su parte, luego de agredirla su concubino se llevó al bebé (entonces de ocho meses) y se dirigió a la casa de su madre.

Al otro día volvió a lo de la cuñada, donde dejó a su hijo y amenazó que si daban aviso a la Policía volvería “a trozar a todos”, según la instrucción.


“Loco, furioso”

Ante el Tribunal, Susana Caruxa contó que esa tarde se dirigió a la casa de su hermana para buscar a su hija mayor y como llovía, se quedó ahí. A la noche llegó su concubino, discutieron y él la agredió con el machete. “Me asusté por la sangre, corrí y me escondí. Después él se fue con el bebé. Estaba borracho y creo que no tenía intención de matarme, porque si quería, me mataba”, declaró. Aseguró que nadie se interpuso en el ataque y aclaró: “Me pegó con la plancha, no con el filo. Fue un cortecito nomás”. Luego dijo que “no era violento, era bueno con los chicos. No nos dejaba faltar nada”.  Su hermana Elisa Caruxa (34) mencionó que el día del hecho el acusado estaba muy nervioso. “Parece que estaba borracho. Nosotros no nos metimos y no me acuerdo que nos haya amenazado”, indicó.  En cambio, por pedido de la fiscal se leyó su declaración en la instrucción, cuando dijo que Moraes estaba “loco, furioso” y profirió amenazas. “Si él quería, tranquilamente la mataba porque tuvo la posibilidad”, señaló ayer. Marlene Rodríguez (56), madre de la víctima, calificó el hecho como “una tragedia”. Aseguró que nadie intercedió en la discusión y que el agresor le propinó planchazos con el machete y su hija se defendió con los brazos. “Si quería, la mataba porque no había nadie para defenderla”, remarcó.  José Luis Desspessel (42), esposo de Elisa Caruxa, fue el único testigo que ubicó al agresor dentro de la casa. “Entró y le agarró del cabello y le dijo que se calle o la mataba. Ella se escapó y se escondió en el monte”, recordó. 

En lo que coincidió con los demás testigos fue en que el imputado golpeó con el machete de plano, porque “de filo le iba a cortar mismo. Si le quería matar, le mataba de una”.

“Estoy arrepentido de lo que hice”, dijo el acusado

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