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Acusados por un delito registrado el 9 de abril de 2017 en Campo Grande

Impresionante prontuario de padre e hijo juzgados por robo y abuso sexual

Luciano Benítez y su hijo Emiliano acumulan alrededor de 40 causas penales. El mayor purgó una condena por una carátula similar a la del hecho por el que está siendo juzgado.

domingo 10 de octubre de 2021 | 2:00hs.
Impresionante prontuario de padre e hijo juzgados por robo y abuso sexual
El debate se está llevando a cabo en las instalaciones de OTC. //Foto: Makarena Bordón.
El debate se está llevando a cabo en las instalaciones de OTC. //Foto: Makarena Bordón.

El domingo 9 de abril de 2017, alrededor de las 19.30, tres encapuchados irrumpieron en una vivienda situada en una chacra de la localidad de Campo Grande, donde golpearon y asaltaron a una mujer de 73 años y a su hija de 52, de la cual abusaron sexualmente frente a su madre.

El último miércoles, cuatro años y medio después del aberrante hecho, dos hombres comenzaron a ser juzgados por aquel caso. Se trata de Luciano Benítez (51) y su hijo Emiliano Benítez (29), dos obereños con amplio prontuario delictivo.

En la lectura del requerimiento de elevación a juicio se enumeraron las pruebas contra los Benítez, como ser elementos secuestrados en diferentes allanamientos, su ubicación en el lugar del hecho a partir del registro de las antenas de telefonía móvil y el cotejo de muestras genéticas que los implican en el abuso sexual.

Otro elemento relevante en la acusación fue el testimonio de Priscila C., quien era novia de Emiliano Benítez y aportó una serie de datos que comprometieron a los acusados.

Pero cuando el presidente del Tribunal Penal Uno de Oberá, Francisco Aguirre, les preguntó si ya habían tenido problemas con la ley, ambos reconocieron que sí, aunque lejos estuvieron de precisar la cantidad de denuncias registradas en su contra.

En tanto, como indica el protocolo, por secretaría se detallaron todos los expedientes en los cuales estuvieron involucrados los Benítez, cuestión que demandó varios minutos, ya que entre ambos acumulan alrededor de 40 causas penales.

Incluso, Luciano Benítez ya purgó una condena de siete años de cárcel por robo calificado en poblado y en banda, carátula que también contempla la causa por la que está siendo juzgado junto a su hijo.

Condena y causas previas

En el inicio del debate oral que se realiza en el salón de eventos del Oberá Tenis Club (OTC), ambos imputados brindaron su versión de los hechos y se despegaron de la grave acusación que pesa sobre ellos, al tiempo que implicaron a otro familiar.

Luciano Benítez negó los cargos y hasta sollozó frente al Tribunal rogando clemencia. Como contrapartida, el jueves ya se mostró más distendido y hasta se lo notó sonriente, tal vez confiado por el testimonio que brindó su amigo Hugo Oscar Gregorio (44), quien avaló la principal coartada del imputado y aseguró que la noche del hecho estuvieron reunidos en su casa.

Un dato aportado por fuentes judiciales indica que Benítez y el testigo “estrella” de su defensa tendrían antecedentes por contrabando de cigarrillos. Es decir que los uniría más que una amistad.

En cuando al prontuario de los acusados, por el lado del padre se destaca la condena previa a siete años de prisión, al tiempo posee una treintena de causas por diferentes delitos, la mayoría por hechos contra la propiedad. El detalle indica que en varias causas fue sobreseído.

En cuando al hijo, su prontuario roza la decena de denuncias. Si bien hasta el momento no tuvo sentencias condenatorias, citaron un expediente por robo calificado en poblado y en banda y privación ilegítima de la libertad con resolución pendiente.

Se trata de una carátula similar a la del robo y abuso en Campo Grande, circunstancia que podría indicar un modus operandi.

Asimismo, ante el tribunal que lo juzga, Emiliano Benítez reconoció que antes de ser detenido se dedicaba a la compra-venta de cigarrillos de contrabando. Lo contó de manera natural, como si fuera una actividad legal.

Robo y abuso

Luciano y Emiliano Benítez son juzgados por robo doblemente calificado por el uso de arma en poblado y en banda, abuso sexual con acceso carnal calificado y portación ilegal de arma de fuego y encubrimiento.

En el mismo expediente, Luis Alberto Velázquez (22) y Ángel Joel Viana (23) tramitan el juicio abreviado por el cargo de encubrimiento.

El miércoles, en el inicio del debate, se resolvió incorporar por lectura la declaración de la víctima de más edad. En tanto, la hija testificó y ratificó el horror que padecieron hace cuatro años y medio.

El hecho denunciado se registró el domingo 9 de abril de 2017, alrededor de las 19.30, en una chacra situada a la altura del kilómetro 919 de la ruta nacional 14, en jurisdicción de Campo Grande.

Según la instrucción, los Benítez, en compañía de un tercero que no fue identificado, irrumpieron en la vivienda con un palo y una manguera que usaron para golpear a las víctimas.

La hija forcejeó con los ladrones, pero fue reducida y llevada junto a su madre a una habitación, donde las ataron y golpearon. Uno de los delincuentes abusó de la mujer más joven delante de su progenitora.

Primero hallaron una pistola y un revólver, y exigían dinero en efectivo, circunstancia en la que efectuaron un disparo en la habitación.

“No griten que las mato”, amenazó uno de los encapuchados, y agregó: “Si quieren vivir, entreguen la plata”.

Los ladrones escaparon a bordo de la camioneta Chevrolet S10 de las víctimas con un botín de 60 mil pesos en efectivo, dos celulares, una pistola calibre 22, un revólver 32 y una escopeta calibre 14.

Minutos más tarde las mujeres lograron deshacerse de sus ataduras y pidieron auxilio en casa de un familiar que reside cerca.

Testigo clave

En los días posteriores, personal de la Secretaria de Apoyo para Investigaciones Complejas (Saic) determinó que el 13 de abril, desde uno de los celulares de las víctimas, se contactaron con una cuenta de Facebook a nombre de Priscila C., la que a su vez mantenía fluida comunicación con Emiliano Benítez, quien resultó ser su pareja.

Con este indicio se procedió a allanar un departamento en Posadas donde vivían Benítez y su novia, lugar donde hallaron un teléfono y dos armas robabas en Campo Grande.

En su declaración, la joven contó que su novio se dedicaba al contrabando de cigarrillos con el papá. Aportó que el 6 de abril su pareja recibió un llamado de su progenitor, quien le dijo que tenía que viajar a Oberá porque el 9 tenían que cobrar una plata.

Con relación al día del hecho, la novia de Emiliano Benítez mencionó que el muchacho le contestó los mensajes hasta las 19.30 o 20, y luego recién a las 22 le dijo que perdió el colectivo para volver a Posadas.

Le mencionó que le pediría a un amigo que lo lleve hasta la capital, pero no llegó ese domingo, sino al otro día y en compañía de su padre Luciano Benítez.

La chica notó que ambos “estaban sucios y lastimados. Les pregunté qué les pasó y dijeron que Gendarmería los persiguió”.

“El padre se quedó a dormir y al otro día yo estaba lavando ropa y escuché que ellos cuchicheaban, pero cuando me acerqué cambiaron de tema”, declaró la testigo.

Confirmó que su novio le regaló un celular que resultó ser de una de las víctimas.

“Después se compró una moto, de la nada”, dijo la chica, al tiempo que su suegro adquirió un auto.

Paraguayo y el tío

El primer día de juicio, Luciano Benítez insistió en su inocencia, dijo que no tuvo nada que ver con el hecho y que su ex nuera lo incriminó porque no lo quiere. Asimismo, corroboró la versión de su hijo que apunta a incriminar a su hermano Ramón.

En tanto, Emiliano Benítez reconoció que se dedicaba a la venta de cigarrillos de contrabando e indicó que el 9 de abril de 2017 se hallaba en el mirador del Parque de las Naciones con un amigo de apodo Paraguayo, circunstancia en la que apareció su tío Ramón para pedirle que lo lleve a Campo Grande a cobrar una deuda.

“Estaba borracho, pesado y llegó con dos amigos que no conozco. No sé en qué andaban. Como insistía le llevé a Campo Grande en el auto de mi amigo y por el camino mi tío recibió una llamada de una mujer. Llegamos a un punto en la ruta y se bajaron los tres en un sector que no conozco porque era de noche. Mi tío me dijo que iba a tardar unas dos horas, entonces volví al mirador”, relató.

En tanto, agregó que alrededor de las 22 su tío Ramón apareció otra vez en el mirador con sus dos amigos para pagarle el viaje a Campo Grande, pero como no tenía plata le ofreció dos armas y un celular. “Si te sirve, hacé tu diferencia”, dijo que señaló su tío.

El joven insistió en implicar al hermano de su papá, pero al mismo tiempo su versión contó con argumentos sin demasiado sustento, como por ejemplo no poder identificar al amigo que presenció toda la secuencia.

En ese punto, la fiscal Estela Salguero le pidió que diera más datos del supuesto Paraguayo, pero Benítez indicó que sólo sabe su apodo y que vive en Encarnación, Paraguay.

Sobre las armas que le presuntamente le dio su tío, mencionó que las guardó abajo del asiento del auto de su amigo.

 

La coartada de Luciano

El jueves se presentó un solo testigo, Hugo Oscar Gregorio, quien avaló la coartada de Luciano Benítez, ya que afirmó que “desde la tardecita y hasta la medianoche” del domingo 9 de abril de 2017 estuvo en compañía del imputado.

El relato trató de sacar de la escena del crimen al mayor de los Benítez, puesto que el delito que se investiga se registró entre las 19.30 y las 20.30 del citado día, tal como denunciaron las víctimas.

Según Gregorio, ese día se reunió en su casa de Oberá con el imputado para venderle un Renault Megane gris por 90.000 pesos.

Al mismo tiempo, aclaró que recién el martes 11 le entregó el coche, otra circunstancia que apunta a beneficiar al acusado, puesto que en la instrucción de la causa trascendió que vecinos de las víctimas observaron un rodado de las mismas características rondando la zona el día del hecho.

Con relación a la transacción, Gregorio aseguró que nunca cobró los 90.000 porque su amigo fue detenido y, curiosamente, tampoco se preocupó por recuperar el coche.

“No fue la primera vez que hicimos un negocio. Ya le había vendido dos autos”, señaló.

El testigo insistió en que recibió a Luciano Benítez en su casa a la tardecita, sin precisar la hora exacta. Acordaron el negocio, cenaron y su amigo se retiró a la media noche.

Aseguró que estuvieron solos en la operación y se preocupó por aclarar que su propio hijo no estuvo presente, como tampoco el hijo de Benítez.

El debate continuará el próximo miércoles, en el OTC, con la declaración de los últimos testigos, tras lo cual se prevén los alegatos y la sentencia.

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