domingo 17 de octubre de 2021
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A las 22, en Sala Mandové Pedrozo

Tic- Tac del tiempo, el amor y la muerte

La obra escrita y dirigida por Buki Rosa se presentará todos los sábados del mes. Una puesta en escena existencialista, reflexiva y abierta que habla de cómo los humanos honramos la vida, tememos a la muerte y transitamos el tiempo

jueves 01 de julio de 2021 | 6:00hs.
Tic- Tac del tiempo,  el amor  y la muerte
Buki Rosa es el escritor y director de la obra teatral. Foto: Natalia Guerrero
Buki Rosa es el escritor y director de la obra teatral. Foto: Natalia Guerrero

“Amor, tiempo, muerte. Vivimos en un mundo mecanizado, robotizado, donde nos inducen a consumir y acaparar objetos inútiles, vacíos, como espejitos de colores que alegran un instante. Así vivimos. Caminamos por el mundo cambiando nuestros disfraces como camaleones humanizados, camuflándonos con el sólo objeto de esconder nuestros miedos e inseguridad. Cuando la simpleza y pureza está en la sonrisa de un niño, en el abrazo de una abuela, en un ‘¡buen día!’, en lo simple de ser humanos”, relata Buki Rosa director y escritor de la obra teatral Tic Tac – Tic Tac, en diálogo con El Territorio.

La apuesta que pisó escenario por primera vez en el pasado junio se verá todos los sábados de julio en el Teatro-Bar Mandové Pedrozo, con cupos limitados y reservas previas, por el protocolo de bioseguridad vigente.

 Se trata de una obra que refleja al tiempo que transcurre -sin detenerse- hacia la muerte. Pero a la vez, ese mismo tiempo representa sólo una unidad de medida creada por los seres humanos para medir lo intangible de la eternidad. 

El tiempo pasa, microsegundo a microsegundo, y el mundo transcurre hacia un futuro. Mientras, la muerte está ahí, presente y hasta burlándose a veces.

Irreverente, “desafiando al mismo Dios o acaso siendo cómplice de él, la muerte es parte de la vida”, piensa Buki y agrega: “En el momento en que uno es concebido o desde el momento en que salís a la luz, cada segundo que vivís es también cada segundo que morís”.

Para él, el presente (como tiempo) no existe, sino más bien es un futuro constante, rumbo a la muerte, que no deja de ser parte de la vida misma. Y sin embargo tanto le tememos. “Y en ese contante tic tac hacemos consciente cada segundo que vivimos, que a su vez es cada segundo que morimos”, alude.

Escrita en pandemia

La idea de escribir esta obra y adaptarla al teatro surgió al comienzo de la pandemia, cuando sólo transcurrían las primeras semanas de encierro.

Aquellos días en los que todo era incierto. “De día no tanto, pero por la tarde o noche un silencio sepulcral había en la ciudad. No se veía a nadie ni se escuchaba nada, los primeros días de cuarentena paralizaron todas las actividades. No sé si eso influyó o no en lo que escribí. No sé si fue el encierro o el contexto lo que me motivó a hacerlo, pero me pareció oportuno desarrollar la idea”, destaca el director, que alineó al amor, la muerte y el tiempo para dar rienda suelta a sus pensamientos y creencias y construir a partir de esos ejes una reflexiva pero abierta obra, cual hoja en blanco, para que cada espectador también reflexione sobre esos conceptos tan abstractos, tan complejos de conceptualizar, tan distintos para cada humano. Una propuesta para reflexionar sobre la existencia.

La puesta en escena la llevan adelante dos actrices, Julieta Novau, quien interpreta al tiempo, y Alejandra Gallardo, que encarna el papel de la muerte. A la participación de ambas se suman en escena Mario Roa, Leandro Díaz y Sebastián Giuliani, en un cuadro al inicio y al final de la obra.

La dramaturgia, producción y  dirección están a cargo de Buki Rosa, mientras que el diseño es responsabilidad de Diego Pozzi Stevenson. La luminotecnia está a cargo de Rafael García Sánchez y el vestuario lo lleva adelante Silvia Barrios.

Una apuesta reflexiva

Honramos la vida, buscamos el amor, tememos la muerte; cuando en realidad nunca deja de ser parte de ella  y todo es parte de lo mismo.

De esa manera, la muerte es parte de un todo en un universo que se expande y en el que hay muchas formas de habitarlo.

Entonces, “mi temor no es la muerte. Es qué me va a pasar después de morir, qué pasará conmigo después de la muerte”, detalla Buki Rosa, al tiempo que aclara que todos le tememos a los desconocido, lo extraño.

“Somos seres celestiales, somos parte de este cosmos, de este universo. El tiempo es un producto solo del intelecto humano y de la observación, que no se puede tocar ni tomar con las manos, pero sí sentir sus efectos. Rige nuestras vidas. Por eso morimos, es la única certeza que tenemos”, reflexiona al tiempo que enumera una gran variedad de teorías que devienen de diferentes culturas,  religiones, ciencias, para tratar de explicar eso que, para el hombre, aún es inexplicable.

El amor va, viene, se cambia, etcétera; del tiempo no sabemos ni cuánto vamos a estar, ni cuánto tenemos ni cuándo partimos, nada. En cambio, respecto a la muerte, sabemos que tarde o temprano llegará. Es nuestra certidumbre, lo único fijo y seguro en la vida.

Tic tac - Tic tac... ¿El tiempo, el amor y la muerte quizás son sólo ficciones que creamos para tratar de explicar algo que aún no podemos llegar a comprender?

La obra se presentará los próximos sábados 3,10, 17, 24 y 31 de este mes, siempre a las 22 en la Sala Mandové Pedrozo (Beethoven 1762). Las reservas pueden gestionarse a través del teléfono celular 376-4635014.


Ficha técnica

Actores: Julieta Novau, Alejandra Gallardo.
Idea, producción y  dirección: Buki Rosa.
Diseño:  Diego Pozzi Stevenson.
Luminotecnia: Rafael García Sánchez.
Vestuario: Silvia Barrios
Colaboración: Yanina Rivero, Stella Maris Silvia, Mario Roa, Leandro Díaz y Sebastián Giuliani

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