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Hoy se conmemora el Día de los Trabajadores

Poner en valor el trabajo de la mujer rural para alentar su desarrollo

En esta jornada reivindicativa, Ester Pereyra, agricultora sampedrina, contó sobre su proyecto productivo familiar desarrollado a pulmón, que despega con diversificación

sábado 01 de mayo de 2021 | 0:25hs.
Día de los Trabajadores
Ester Pereyra trabaja en la chacra hace 20 años y saca adelante un proyecto productivo de frutos orgánicos. / Fotos: Carina Martínez
Ester Pereyra trabaja en la chacra hace 20 años y saca adelante un proyecto productivo de frutos orgánicos. / Fotos: Carina Martínez

El 1° de mayo se celebra el Día Internacional de los Trabajadores, recordando una huelga reivindicativa y pilar fundamental del movimiento obrero que data de 1886, a fin de lograr la jornada laboral de ocho horas.

Desde aquel momento hasta hoy, los trabajadores han continuado las luchas por mejores condiciones laborales y, grandes saltos se han dado en este ámbito en los diferentes países, pero hay deudas que al presente no han sido saldadas, generando desigualdad y pobreza.

La labor extenuante y muchas veces silenciosa en la ruralidad, ha sido por años invisibilizada. Sólo en el último tiempo, las sociedades han tendido a poner en valor el trabajo de la tierra de los pequeños productores, donde la mujer es un motor importante de la economía.

En Misiones, donde cerca del 30% de la población vive en áreas rurales, abundan los ejemplos de mujeres campesinas que trabajan de sol a sol, sin feriado, sin vacaciones y sin percibir una remuneración salarial.

A lo largo y ancho de San Pedro, departamento más extenso en cuanto a superficie de la provincia, son innumerables las historias de vida que pueden representar a los trabajadores en su día. Tanto hombres como mujeres dejan relucir en sus puestos de trabajo su compromiso y vocación, engrandeciendo a su comunidad.

El trabajo en la chacra se puede decir que es hacer patria, resaltaron orgullosos los trabajadores de la tierra.

“Se produce en la chacra la materia prima para la elaboración de la mayoría de los alimentos que consumimos, así sean en su estado natural, procesados o industrializados”, indicaron, señalando que en los últimos años ya casi no se dedica al monocultivo, sino que la tendencia está puesta en la diversificación de las chacras, apuntando a alternativas que puedan suplantar a otras que se tornan poco rentables y requieren enorme esfuerzo humano o son poco amigables con el medio ambiente y la salud.

Experiencia en La Chacrita
Una de estas experiencias, que busca darle un valor agregado a la chacra, fue compartida con El Territorio, por Ester Pereyra (46) madre de siete hijos, que reside con su esposo Paulo Ramos (45) en colonia La Chacrita, a 12 kilómetros de la zona urbana de San Pedro, y a 1800 metros de la ruta nacional 14 a la altura del kilómetro 24.

La familia de Ester y Paulo hace años es productora de tabaco, actividad que rindió buenos frutos, permitiéndole progresar en varios sentidos e incluso dedicar tiempo a implementar nuevos cultivos como yerba mate, forestación, cultivos anuales varios, ganadería, piscicultura e invernáculos.

En la alternativa de producción en invernáculo, el trabajo y esfuerzo de Ester es preponderante. Ella estima poder dejar el cultivo de tabaco y vivir con la renta obtenida a partir de la comercialización de las hortalizas.

Hace tres años que esta trabajadora decidió dedicar su tiempo al cultivo de hortalizas, a la fecha cuenta con cuatro invernáculos y en los espacios de tierra que tiene, introduce alguna variedad de verdura.

Ester proviene de una familia humilde, la realidad de la época de su niñez impidió que pueda seguir estudiando, con el tiempo formó su propia familia y desde entonces se dedica al trabajo en la chacra.

Sus productos frescos y orgánicos están en las mesas de muchas familias de San Pedro y son apreciados por su calidad y sabor.

“Hace 20 años que vivo y trabajo en la chacra y hace tres años que empecé con los invernáculos, el primero logramos con inversión propia, después recibimos ayuda del Ministerio del Agro y la Asociación de Mujeres Rurales. Esta asistencia me da fuerzas para seguir adelante. Vengo de una familia muy pobre, luché mucho y estoy muy contenta porque con la ayuda de mi familia logré lo que me propuse” expresó Ester.

Cuidar cada planta de verdura no es para nada sencillo: “Hay que estar todos los días, no podés plantar y dejar la plantita sola”, aseguró la mujer haciendo referencia al sacrificio diario desde la siembra a la cosecha y, para nada menor es el proceso de acondicionamiento de los espacios y preparación del suelo.

No basta sólo con nutrir la tierra sino que por la presencia de un hongo que afecta en especial el cultivo de tomate, debe tomarse el tiempo para esterilizar o desinfectar la tierra.

Ester explicó la técnica poniendo en valor la importancia de recibir asistencia técnica para mejorar las prácticas y obtener productos en cantidad pero sobre todo de calidad.

“En esta chacra, tenemos un problema con la tierra, porque tiene un hongo que impide el buen desarrollo del tomate, por eso tengo que esterilizar la tierra. Es como cocinar a baño maría, se hace fuego, se coloca un tacho con agua y sobre el vapor la tierra, que queda libre de hongos y no crecen los yuyos. Esta técnica aprendí con los técnicos que vienen y ayudan en las chacras”, detalló Ester, que añadió que también fabrica sus propios insecticidas y abono con materiales orgánicos, primando así el cultivo orgánico.

Temprano y con orgullo
En cuanto a la rutina -describió-, todos los días es levantarse a las cinco de la mañana, con tiempo para el mate y luego arrancar con las actividades que demandan las hortalizas.

La familia comercializa una vez por semana pepino, tomate, repollo, lechuga, cebollita de verdeo, remolacha, rúcula, morrón, entre otros.

El trabajo es manual. En dos de los invernáculos cuentan con sistema de riego automático, y todo lo demás es controlado de forma manual. En ese sentido, el agua resulta una de las necesidades y la familia está intentando reunir los recursos para construir una cisterna.

Trabajar la tierra es sacrificado, la recompensa está en la satisfacción del cliente y la tranquilidad que genera estar con las manos en contacto con la naturaleza y ver cómo la familia sale adelante.

“Todo lo que llevamos para vender se vende, estoy muy contenta, pese a que ahora me cuesta más trabajar porque estoy con problemas de salud, es un orgullo para mí llevar adelante esta actividad, con mi esposo que está siempre para ayudarme en todo. Si nos proponemos nada nos impide llegar, por ese motivo aliento a todas las mujeres a seguir adelante, hoy tenemos más apoyó, nuestro trabajo es más valorado y es un motivo para celebrar”, finalizó Ester transmitiendo fortaleza.

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