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Tribunal Oral Federal de Mar del Plata

Misionero ligado al "señor de los cielos" paraguayo, condenado a 6 años de cárcel

Se llama Arnaldo Rojas, oriundo de Eldorado. El líder de la organización, Cicinio Cardozo Benítez, fue sentenciado a 14 años de cárcel mientras que el resto de los integrantes recibió penas de entre 3 y 7 años. Cuatro vehículos y una aeronave fueron decomisados.

sábado 17 de abril de 2021 | 13:46hs.
Misionero ligado al "señor de los cielos" paraguayo, condenado a 6 años de cárcel
El operativo desarrollado hace cuatro años, en Buenos Aires, permitió desarticular a la organización. Fotos: Ministerio de Seguridad.
El operativo desarrollado hace cuatro años, en Buenos Aires, permitió desarticular a la organización. Fotos: Ministerio de Seguridad.

El misionero Arnaldo Rojas (43), oriundo de la ciudad de Eldorado, fue condenado a 6 años de prisión de cumplimiento efectivo y multa de 225.000 pesos como coautor del delito de transporte de estupefacientes calificado por haberse cometido con la intervención de tres o más personas, siendo parte de la banda de Cicinio Cardozo Benítez (53), denominado "señor de los cielos" paraguayo y acusado de haber ingresado grandes cantidades de marihuana a este país utilizando avionetas que aterrizaban en campos de Buenos Aires.

El fallo pertenece al Tribunal Oral Federal de Mar del Plata, cuyos miembros -Héctor Sagretti, Roberto Falcone y Fernando Machado Pelloni- condenaron también al resto de los integrantes de la organización, correspondiendo la pena más alta -de 14 años de cárcel y multa de 3.500.000- pesos para Cicinio, a quien la investigación lo colocó en el pedestal de líder y fue el único que enfrentó el debate oral ya que los demás prefirieron admitir sus responsabilidades en un juicio abreviado.

El paraguayo fue hallado culpable -en calidad de autor- del delito "contrabando de estupefacientes agravado por la intervención de más de tres personas y por haberse utilizado un medio de transporte aéreo apartado de las rutas autorizadas y utilizándose un lugar clandestino para su aterrizaje, en concurso real con el delito de tenencia de estupefacientes con fines de comercialización agravada por la participación de más de tres personas".

En cuanto a los demás participantes, Javier Anastasio Cardozo Arguello (24), paraguayo radicado en Capital Federal, recibió una pena de 7 años de prisión y multa de 300.000 pesos por el mismo delito que Cicinio, aunque como partícipe necesario y misma condena recayó sobre Rafael Carvallo Ferrari (36), un mecánico aeronáutico oriundo de Asunción.

Celvio Venialgo (49), albañil domiciliado en la vecina ciudad de Encarnación recibió 6 años, al igual que el eldoradense y la ciudadana paraguaya Vicenta Zagaz Carvallo (53), de Asunción.

La pena menor fue para el jubilado Altinier Cabral Ibarra (56), originario de Caazapá (Paraguay). Recibió 3 años de cárcel como partícipe secundario y judicialmente se dispuso que junto a Zagaz Carvallo cumplan prisión domiciliaria en sus respectivos domicilios en la capital del país.

El señor de los cielos

De acuerdo a lo ventilado durante el debate oral en base a la investigación, desde mucho antes de haber sido condenado Cardozo Benítez era considerado como un fuerte actor en el mundo del narcotráfico entre Paraguay y Argentina e incluso había estado detenido por este delito.

Sobre eso el diario Última Hora dio cuenta que a principios de septiembre de 2012 la policía del vecino país encontró un Cessna 182 en el aeroclub de Colonias Unidas de Bella Vista Sur -departamento de Itapúa- con 558 kilos de marihuana. Entonces, fue detenido junto al piloto y el encargado del aeroclub.

A Cicinio le atribuyeron ser dueño de la carga, pero poco más de un año después un tribunal de Encarnación lo declaró inocente. Suponen que meses más tarde de la absolución se radicó en Argentina.

Con 49 años y DNI argentino, había fijado domicilio en el barrio Ramón Carrillo, de Villa Soldati, aunque también tenía otro en la Villa 1-11-14.

Entonces comenzó nuevamente a operar por la permeable frontera argentina.

El transporte de marihuana lo hacía con aviones livianos Cessna, desde su país y su campo de acción comenzó a ser el suelo bonaerense, expuso el expediente en base a elementos de prueba.

Último aterrizaje y detención

El 24 de marzo de 2017 cayó junto a sus cómplices -entre ellos el misionero- tras el aterrizaje de una de sus aeronaves en un camino rural del partido bonaerense de General Belgrano, con 450 kilogramos de marihuana compactada proveniente desde Paraguay.

La investigación, de 18 meses y 6 mil horas de escuchas telefónicas en directo, que concluyó en su detención determinó que en paralelo usaban avionetas fumigadoras para buscar caminos rurales que las convertían en pistas clandestinas para bajar y descargar la marihuana sin ser detectados.

Esperaban para actuar en feriados, cuando se jugaban partidos de fútbol importantes o eventos convocantes para pasar desapercibidos. Cuando el operativo se puso en marcha, en su último aterrizaje, era el Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia.

El Cessna 182 -blanco con una franja azul ancha, otra roja y matrícula adulterada- aterrizó en un camino vecinal distante a 15 kilómetros de General Belgrano, en el que esperaban Cardozo Benítez, su sobrino, su cuñado y cuatro cómplices en tres autos.

Descargaron 533 panes de marihuana, unos 450 kilos, y los distribuyeron en los vehículos. En ese punto los interceptó la Policía y los capturó.

En paralelo, en el aeroclub de la localidad de Navarro los uniformados estaban esperando al piloto y detectaron que otro auto estuvo recorriendo la zona entre las 7 y las 18, hasta que aterrizó.

Entonces fueron siete detenidos, seis de ellos paraguayos. Les secuestraron la marihuana recién bajada de Asunción, la avioneta usada para transportarla al país y los coches utilizados para organizar la logística.

La investigación concluyó que tardaban unas 24 horas en ir hasta la república vecina y regresar con la droga, que cargaban combustible en vuelo con un precario y peligroso sistema de bombeo desde bidones que estaban en la cabina para no tener que detenerse.

Dependiendo del clima llegaban a hacer dos vuelos por semana y durgió el dato que la banda operaba también en Uruguay y Brasil.

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