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La data de los hechos, las Gesell y una condena a otro abusador, los puntos de discusión

El juicio a Ovando, entre pedidos de 22 años de prisión y de absolución

Tras el cierre de una ronda de alegatos con marcadas disidencias entre las partes, la última palabra ahora la tiene el tribunal. La sentencia se conocerá el miércoles

sábado 24 de octubre de 2020 | 22:28hs.
El juicio a Ovando, entre pedidos de 22 años de prisión y de absolución

Tras un total de seis audiencias de intenso debate y el cierre de una ronda de alegatos con marcadas diferencias de postura entre las partes, el destino de María Ovando (44), Marcos Laurindo (23) y Lucas Ferreira (23) ahora se discierne entre penas de hasta 22 años de prisión y la absolución.

Es que esos fueron los pedidos planteados por la fiscalía y por las defensas de los acusados durante los alegatos expuestos la semana pasada y ahora es el Tribunal Penal Uno de Eldorado el que tiene la última palabra y debe decidir en base a todo lo ventilado en el juicio que comenzó el 8 de octubre.

El fin del debate fue programado para este miércoles a la mañana, instancia en la cual se conocerá la sentencia del tribunal presidido por la magistrada Lyda Gallardo e integrado por María Teresa Ramos y Eduardo Jourdan (subrogante).

Así fue dispuesto por el propio tribunal, luego de terminar de oír los alegatos de la fiscalía y de los letrados defensores, quienes expusieron conclusiones con disidencias tan profundas que en la antesala del dictado del fallo dejan a los imputados entre la posibilidad de pasar largos años tras las rejas o ser declarados inocentes.

Es que, en detalle, la fiscalía solicitó que los tres acusados sean condenados por delitos de abuso sexual agravado y corrupción de menores, y la distribución de penas consistió en 22 años de prisión para Ovando, 18 para Laurindo y 15 para Ferreira, mientras que las defensas pidieron la absolución todos.

La disidencia observada en los pedidos se traduce, a su vez, en las marcada diferenciación que hacen las partes a la hora de valorar las pruebas.

Puntos en discusión
Por ejemplo, para el fiscal Federico Rodríguez los hechos atribuidos a los imputados se desarrollaron entre agosto de 2013 y marzo de 2015, mientras las niñas víctimas estaban bajo la guarda de Ovando, en tanto que las defensas vienen insistiendo desde el inicio del juicio la acusación planteada por la fiscalía no determinó cuestiones elementos de cómo y cuándo ocurrieron los abusos, por lo cual consideran que todo el proceso debió haber sido anulado.

Incluso, este punto generó un cimbronazo al comienzo del primer juicio -a mediados de septiembre-, cuando el anterior presidente del tribunal, Ángel Atilio León, coincidió con el argumento de las defensas respecto a las imprecisiones de la acusación y puso su situación a consideración de sus pares, teniendo en cuenta que su postura podría considerarse como un anticipo de su opinión sobre lo que se estaba juzgando.

Sus pares del tribunal no concluyeron de la misma forma y esa discordancia terminó derivando en la suspensión del debate y en el reemplazo de León por otro juez que finalmente fue Jourdan.

Otra cuestión en la que se observan valoraciones distintas tiene que ver con las cámaras Gesell, ya que para la fiscalía los testimonios de las niñas son categóricos y contundentes, mientras que las defensas sostienen que hay indicios de las menores podrían haber sido inducidas por su otra abuela, que además es la denunciante que dio inicio a esta causa y actual guardadora de ellas.

“Está probado que los abusos comenzaron en agosto de 2013. Es la prueba la que está diciendo esto, no yo. Son las tres cámaras Gesell, los certificados médicos y los peritos que opinan en la causa. Es la prueba la que indica la existencia del suceso”, expresó el fiscal ante los medios el jueves pasado, mientras que ese mismo día José Luis Fuentes, que junto a Eduardo Paredes y Roxana Rivas encabeza la defensa de Ovando, aseguró que “lo que se hizo -en los alegatos- fue dejar muy en claro cuáles son los métodos que no siguió la Cámara Gesell y que por eso está gravemente puesta en duda. También se ha desglosado las contradicciones y la posibilidad de que esas niñas hayan tenido una inducción de su abuela -la denunciante-, que es la actual guardada y donde ya se comprobó que hubo situaciones de abuso en un expediente que está comprobado y que fue concomitante a esta denuncia”.

Ese otro expediente al que hizo referencia Fuentes constituye otro elemento a tener en cuenta, dado que las defensas desde el comienzo del caso cuestionan que la Justicia nunca analizó hipótesis alternativas y durante este mismo juicio surgió que un familiar de la actual guardadora registra una condena por abusos cometidos en perjuicio de las mismas niñas.

El dato, incluso, apareció a partir de la propia declaración de la denunciante, quien ante las partes recordó que días después de la denuncia contra Ovando y cuando ya tenía a las niñas a su cargo, también denunció a un yerno suyo porque lo encontró in fraganti con una de las menores.

Por esa otra denuncia, ese pariente de la guardadora de las niñas terminó siendo condenado por la misma fiscalía y el mismo tribunal que hoy interviene en la causa de Ovando, pero los expedientes nunca fueron conectados o vinculados y eso es lo que ataca la defensa.

Otro punto de disidencia que se observa es que su alegato Rodríguez hizo mención al caso anterior en el que Ovando llegó a juicio por la muerte de una hija de tres años en 2012, expediente por el cual la mujer fue absuelta pero que para él de igual forma debería ser tenido en cuenta por el tribunal a la hora de tomar una decisión.

Para la defensa de Ovando, la fiscalía realizó una lectura selectiva y arbitraria de los expedientes de Ovando con el Juzgado de Familia, proceso que consideran fue realizado a modo de persecución hacia la mujer. “María no es un monstruo, es una mujer que ha sido discriminada, estigmatizada y revictimizada”, expresó la letrada Roxana Rivas al Equipo Misionero de Derechos Humanos, Justicia y Género.

En medio de este abanico de valoraciones y argumentaciones tan opuestas, los destinos de Ovando, Laurindo y Ferreira están en juego y sus situaciones dependen de la decisión del tribunal.

De haber sentencia condenatoria, por ejemplo, Ovando, que llegó al debate en libertad, podría quedar inmediatamente detenida, mientras que en caso de haber absoluciones tanto Laurindo como Ferreira podrían salir del tribunal como hombres libres después de haber permanecido más de cinco años con prisión preventiva.

La respuesta a todo la tendrá la Justicia el miércoles.

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