viernes 30 de octubre de 2020
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Toda una vida dedicada a impartir conocimiento

domingo 11 de octubre de 2020 | 9:30hs.
María Zinch disfrutó y sufrió distintas experiencias en su trayectoria.
Nacida en Aristóbulo del Valle, María Zinch tuvo 16 hermanos y sus padres fueron gente de mucho trabajo. Pese a las dificultades de su época, varios pudieron terminar la escuela primaria y seguir estudiando. Ella dedicó toda su vida a la docencia, se casó, tuvo tres hijos y siempre vivió en la Picada Libertad, una de las históricas arterias coloniales de este lugar.

Recuerda que su escuela primaria la hizo en la Nº 299 y los dos últimos años de primaria en el Colegio Santa María de Posadas y un año en el Colegio Inmaculada de Apóstoles. Su primer año secundario integró a la vez el Primer Grupo de alumnos inscriptos -1966- de la Escuela Regional Nº 1 que se llamó así hasta 1970. En esa época se recibían de maestros con 5º año “Maestra Normal Regional”.

Primero fue maestra y en 1970 pasó hasta 1973 directora en la 170. Volvió en agosto de 1973 maestra de grado en la 422; el director era Pedro Méndez, luego fueron Benito Gómez, Carlos Suárez y Mario Komanoski de quien ella se desempeñó como vicedirectora. Se jubiló el 30 de septiembre de 1992. Evoca que en su época se formaron Club de Madres, las que trabajaban codo a codo con las maestras para juntar fondos de uso comunitario escolar. Entre ellas, la presidenta Alicia de Lombardo, Yolanda Bello de Llamosas a su vez profesora de manualidades, organizaban eventos para captar fondos para la chocolatada y masas dulces en actos patrios.

Recordó también que don Silo Ebenau –portero- de quien se decía que “se afanó en armar la huerta, cuando comenzó el comedor escolar y doña Lidia –esposa de Ebenau- era la cocinera. Además lograron tener un botiquín escolar para atender a los alumnos heridos en accidentes. Se realizaban festivales de Educación Física, algún baile vecinal, teatro, comedias, y otras diversiones. Eran los únicos entretenimientos con que contaban las familias rurales. Entre los egresados de la escuela surgieron diferentes profesionales del medio, y ella se siente orgullosa de haber sido parte de ese crecimiento.

Había en su época muchos alumnos, gran parte de ellos emigraron a otro lado y en Picada Libertad quedan sólo algunos mayores. “Como en toda comunidad, se atraviesan alegrías y tristezas. Yo no fui la excepción, tristeza con la muerte de algún alumno. Uno de ellos alcanzado por una bala de la escopeta paterna cuando jugaban entre hermanos. Y así muchos otros casos”. “Tuve una vez que ayudar en un parto, otra cosa que recuerdo con dolor fue en época militar la muerte en manos de los uniformados de varios vecinos inocentes. Deseo que las nuevas generaciones miren un poco hacia atrás cómo era la vida de antes y reflexionen para evitar desagradables situaciones”. Seguramente muchos responden a esa consigna de doña María, porque frecuentemente la visitan en su casa del barrio 60 Viviendas ex alumnos para saludarla, revivir mimos, anécdotas y decirle cuánto le agradecen sus enseñanzas y su ejemplo de vida.
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