El arte de vivir mediante el cultivo de la tierra misionera

domingo 28 de abril de 2019 | 6:00hs.
Yanina y Raúl trabajan cada día para hacer crecer las verduras que luego comercializan.
Yanina y Raúl trabajan cada día para hacer crecer las verduras que luego comercializan.
La puesta en valor de la soberanía alimentaria es llevada adelante por cientos de familia de San Pedro, que ante la difícil situación económica diversifican las chacras para obtener recursos económicos.
Entre las alternativas implementadas, el cultivo de hortalizas es una de las opciones más rentables.
A lo largo y ancho de la Capital de la Araucaria hay familias asentadas que cuentan con huertas e invernáculos cuya producción es comercializada en las ferias francas o casa por casa, pero también tanto en la zona urbana como rural, las quintas son creadas para autoconsumo.
Esta actividad es llevada adelante siguiendo técnicas de cultivo en las que el acompañamiento técnico del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (Inta) y la Secretaria de Agricultura Familiar son fundamentales, ya que el éxito de esta tarea está vinculada a los conocimientos sobre las características de cada especie en particular, como también la preparación del suelo y la construcción de los almácigos o invernáculos.

Vivir de las hortalizas
Un caso de aprovechamiento de esta oportunidad es el caso de la familia sanpedrina Lindao.
De acuerdo a lo que detallaron, comenzaron a incursionar en el mundo hortícola y pretenden vivir mediante la producción de sus dos hectáreas de tierra.
Raúl Lindao y Yanina Nazario conforman una joven pareja que cuenta con dos hijos y un entusiasmo envidiable de seguir adelante apostando a la horticultura.
Hace un año adquirieron una parcela de dos hectáreas de tierra en colonia Gramado, cuyo estado era dificultoso para la labranza y no contaba con ningún tipo de cultivo.
Desde un primer momento el objetivo fue lograr obtener recursos económicos necesarios para vivir mediante la comercialización de todo tipo de hortalizas.
Sin contar con los conocimientos necesarios que le asegurasen el éxito en la primera siembra, se hicieron de herramientas para empezar.
A pulmón y trabajo manual prepararon una superficie de suelo importante en la dieron inicio al desafío.
En diálogo con El Territorio contaron la experiencia.
“Es algo que no sólo te da de comer, te da entretenimiento, te levantás y trabajás en lo tuyo adquiriendo conocimientos todos los días, ya que esto es algo muy distinto a una forestación”, manifestó Raúl.
Y añadió que “plantar yerba, poroto o maíz requiere sabiduría, paciencia y constancia, es algo muy bueno y vemos que se puede, que con esto tendremos un gran futuro para la familia”.

Capacitación
Dicha familia se basa en el cultivo orgánico, por lo que en la actualidad se capacita y recibe orientación acerca de las distintas maneras de preparar abono orgánico y lograr verduras, tanto para consumo como para la venta de excelente calidad, libre de agroquímicos.
En los almácigos se puede observar plantación de cebollas de verdeo, perejil, morrón, orégano, tomate, lo que van rotando de acuerdo a la estación.
Una de las alternativas que puede resultar muy beneficiosa económicamente tiene que ver con producir verduras en contra estación bajo cubierta.
Por ello, tienen a modo de idea como paso a seguir la construcción de un invernadero que se extienda a todo el espacio disponible.

Buenas ventas
Si bien hace poco tiempo se dedican a cultivar hortalizas, comenzaron con las primeras ventas de forma muy exitosa, lo que motiva a la pareja, ya que el hombre es changarín y resulta difícil conseguir los recursos necesarios.
Es que en la situación de crisis económica actual, los trabajos son escasos y mediante la comercialización de los productos agrícolas obtuvieron dinero para seguir invirtiendo en mejorar la infraestructura.
“Cuando vas a vender la gente te deja contento porque si tenés el producto bien preparado, volvés a la casa sin nada, vendés todo”, dijo.
“Acá todo lo hacemos a mano, estamos luchando ahora para construir el invernáculo, compramos los primeros materiales y así queremos cumplir nuestro objetivo, hay salida, la gente demanda mucho alimentos sanos y de buena calidad”, concluyó Raúl.


Ideas para Posadas y Garupá Distintos organismos públicos se ocupan de concientizar sobre la importancia de contar con huertas en los hogares y fomentar una vida más saludable.
No sólo pensando en el ahorro a largo plazo, sino también en el cuidado del medioambiente, del agua, la tierra y el aire, además de contribuir a una alimentación más natural y libre de agroquímicos.
Es el caso de la Entidad Binacional Yacyretá (EBY), que a partir de un nuevo acuerdo cuenta con un programa específico dedicado a la producción de huertas en los barrios.
Mediante un convenio firmado entre el director ejecutivo de la Entidad Binacional Yacyretá (EBY) Martín Goerling y el director del Centro Regional Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (Inta), Octavio Ingaramo, se impulsarán próximamente las capacitaciones destinadas a la instalación de las mencionadas huertas.
“La idea es brindar una posibilidad cierta de trabajo y capacitar a los vecinos en la plantación de verduras y hortalizas sin agroquímicos”, afirmó por su parte Goerling.

Capacitaciones
La capacitación, a cargo de los técnicos del Inta, está destinada a los interesados de los barrios EBY tanto en Posadas como en Garupá.
Consistirá entonces en una serie de encuentros que se llevarán a cabo en los centros de desarrollo familiar.
Serán, a su vez, coordinados por las oficinas de la Entidad Binacional.
De esta manera, de acuerdo a lo que adelantaron, se establecerá una huerta demostrativa con el uso de la tecnología apropiada.
El objeto es realizar las prácticas de los cursantes de estas capacitaciones con ese modelo y que sirva de ejemplo para replicar posteriormente en los respectivos domicilios.
El objetivo final es que las familias puedan producir y consumir sus propias verduras y hortalizas orgánicas.
En primer lugar sería una ayuda a la economía del hogar y por otra parte brindaría la posibilidad de comercializar los excedentes entre los vecinos del barrio.