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Vecinos de Bonpland piden que se reactive la tabacalera abandonada

martes 18 de agosto de 2015 | 0:00hs.
Vecinos de Bonpland piden que se reactive la tabacalera abandonada
Los recuerdos de la tabacalera de Bonpland se reviven en el edificio abandonado desde el 2008.
Los recuerdos de la tabacalera de Bonpland se reviven en el edificio abandonado desde el 2008.
La hoy abandonada tabacalera “Bonpland Leaf” supo ser en su tiempo de bonanza la impulsora del pueblo homónimo y la principal fuente de trabajo de más de 70 familias misioneras.
 Sin embargo, según relataron los propios vecinos del municipio perteneciente al Departamento de Candelaria, de un día para el otro la fábrica cerró, dejando sin respuestas y sin salarios a los confundidos empleados.
Si bien, los conflictos ya se habían suscitado tiempo antes, cuando los trabajadores habían iniciado extensas medidas de protestas en pedido de recomposiciones salariales (Ver: Reclamos...), la sorpresa y la incertidumbre sobre el cierre de la fábrica, hecho que ocurrió en 2008, persiste hasta hoy en los vecinos.
“Esa empresa era la que movía el pueblo. De un día para otro, nadie sabe la razón, cerró y esa cantidad de familias que trabajaban allí, que vivían de eso, se quedaron sin nada”, contó Juan Sartori, poblador de Bonpland.
De la misma manera, relató que durante muchos días los trabajadores se instalaron con carpas frente al edificio, donde hoy sólo quedan las ruinas, para reclamar los haberes que los jefes les adeudaban. 
 “Les quedaron debiendo como dos meses y nunca aparecieron los dueños para pagarles, hasta el día de hoy”, añadió Sartori.
Unos siete años después, los vecinos de Bonpland imploran el arreglo y la reactivación de la planta, a fin de que se pueda convertir en una nueva fuente de trabajo en el municipio.
 Ello puesto que, según indican  más allá de las pocas changas que se pueden conseguir, no hay ninguna otra salida laboral para los habitantes. Sobre todo para los jóvenes, que en busca de nuevas oportunidades deciden irse del municipio a otras ciudades.
En diálogo con El Territorio,  los pobladores de Bonpland recordaron los viejos tiempos en que la tabacalera era el motor del pueblo; motor que cuando se apagó, dejó un gran vacío y la angustia que aún persiste en los habitantes.

Desde el municipio
José Schiro, intendente de Bonpland, comentó a este matutino que desde el municipio, en conjunto con el Gobierno provincial, se encuentran trabajando con la idea de adquirir la edificación, para poder hacer una puesta en valor y reactivarla.
“Hace tres años que venimos haciendo las negociaciones con los dueños del lugar para que nos donen o nos vendan, y no lo lográbamos. Ahora, la semana pasada, pusieron el precio en un millón y medio de pesos”, contó.
De esta manera, de acuerdo lo indicado por dicho jefe comunal, el siguiente paso sería analizar la propuesta y pensar qué se va a hacer.
“Con el gobernador (Maurice) Closs tenemos varias ideas en mente. No podría especificar bien porque aún no hemos decidido, pero todas son apuntando a la industria y por supuesto a generar nuevas fuentes de trabajo”.
El mandatario municipal adujo que va a costar poner el predio a funcionar, “porque está totalmente destruido. Pero es una pena que siga así, en ese estado”.

“Este lugar está maldito”
Oscar Herculano, un vecino de 60 años, expresó estar cansado de ver cómo el pueblo se va para abajo.  
Si bien, adujo que la fábrica nunca funcionó del todo bien, “era una buena opción para las familias”.
“Este lugar está maldito, entre quien entre de intendente intentan ayudar, pero nunca salimos a flote. Y el mayor problema es que falta una industria que genere trabajo. Por eso cada vez hay menos gente y cada vez está peor el pueblo”, adujo. 
Juan Sartori, por su parte, señaló que fueron varias las industrias y empresas que pasaron por Bonpland, se asentaron en el edificio donde posteriormente fue la tabacalera, pero que sin poder explicar el por qué todas terminaron emigrando.
“La conocida empresa tabacalera Nobleza Piccardo se inició acá, pero después se mudó a Candelaria. Después hubo una fábrica de terciados que se terminó yendo a Garupá. Así también, un tiempo se instaló una fábrica de cigarrillos de alfalfa que también se fue, una sucursal de la tabacalera Cima de Leandro N. Alem, donde se acopiaba tabaco. Y después fue que vino  Bonpland Leaf, que ya sabemos todo lo que pasó”, relató.
“Mi hija trabajó unos 18 años en esa tabacalera. Mis nietos también estuvieron mucho tiempo como empleados ahí. Para mí es terrible mirar atrás y acordarme todo”, afirmó Nélida Martínez, una abuela de Bonpland de 77 años. 
Al tiempo que añadió: “Desde que cerró la tabacalera quedó todo estancado y nunca dijeron quién tuvo la culpa”.
Los recuerdos de un pasado próspero en los ojos de Nélida se hacen nítidos, como si mirara a lo lejos, unos diez años atrás.
“No hay ningún progreso, vivo hace tanto acá, en realidad toda mi vida estuve acá, y no puedo ver crecer a mi pueblo”, lamentó. 
En coincidencia, también Félix, comerciante de 35 años, señaló que “con el cierre de la fábrica se murió todo acá. Hay aserraderos que dan trabajo a los vecinos, pero no es lo mismo. Son más chicas”.
Hoy, esos vecinos que vieron el cierre de la única fuente de trabajo y pujanza del municipio, piden su reactivación. Sueñan, y se ilusionan, con que la fábrica vuelva a abrir y brinde empleo a  los bonplandenses, como lo supo hacer tiempo atrás.

"Este lugar está maldito. Nunca salimos a flote. Y el mayor problema es que falta una industria que genere trabajo".
Oscar Herculano
Vecino de Bonpland

"Esa empresa era la que movía el pueblo. Un día cerró y las familias que trabajaban allí se quedaron sin nada".
Juan Sartori
Habitante de Bonpland

"Mi hija trabajó 18 años allí. Mis nietos también fueron empleados. Es terrible mirar atrás y acordarme de todo".
Nélida Martínez
Pionera de Bonpland



Reclamo de los empleados de la tabacalera

En noviembre de 2007, los empleados de la tabacalera Bonpland Leaf iniciaron una serie de medidas de protesta en reclamo de subas salariales, de hasta el 16 por ciento.
El conflicto duró meses, durante los cuales la empresa estuvo paralizada.
Incluso, la jueza de Instrucción N°5 de Leandro N. Alem, Raquel Zuetta, debió intervenir en el conflicto. Ordenó a los casi 50 manifestantes que liberen el portón de acceso y permitan la entrada de los responsables de la empresa, el personal administrativo y camiones, a partir de que el ingreso se encontraba vedado por la fuerza.
Entre denuncias de despidos e intervenciones judiciales, el conflicto quedó suspendido y jamás pudo llegarse a una resolución.

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