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Galeano se batió con Isaac Rojas para lavar el agravio a Frondizi

domingo 11 de julio de 2004 | 2:00hs.
En el mediodía del 4 de julio de 1959, en un campo de la localidad bonaerense de Pilar cruzaron cuatro disparos de pistolas, sin dar en el blanco, el entonces diputado nacional de la Unión Cívica Radical Intransigente (Ucri) por Misiones, Roberto A. Galeano y el ex vicepresidente de facto, contralmirante Isaac Francisco Rojas.
La policía bonaerense había intentado impedir el lance porque lo prohíben las leyes y, aunque lo sabía el país, llegó muy tarde al lugar elegido por los duelistas, tan tarde que los periodistas le ganaron por lejos y estuvieron a tiempo para presenciar el cruce con pistolas. Por la prohibición legal, las actas del duelo se fecharon en la localidad uruguaya de Colonia y fueron publicadas en los diarios. Los dos primeros disparos no dieron en el blanco y,  en la segunda vuelta, la pistola de Rojas falló y Galeano erró el tiro.
Ilesos los contrincantes, los padrinos plantearon la reconciliación pero Rojas se negó rotundamente “ni conciliación ni reconcialiación”, dijo.
El duelo se originó porque Rojas había tenido expresiones agraviantes contra el presidente Arturo Frondizi, por el pacto que había sellado con Juan Domingo Perón para que los peronistas con su voto permitieran el triunfo de la Ucri en las elecciones del 58. “Por eso mi padre envió desde Posadas un telegrama, diciéndole a Rojas que carecía de autoridad moral para hablar de Frondizi, porque el marino había sido un lacayo de Perón y de su esposa, entonces Rojas se sintió agraviado y le mandó los padrinos”, recordó el actual diputado por el Map Jorge Galeano, hijo del ex legislador frondicista.
“Rojas era peronista y obsecuente, a punto tal que en la frustrada revolución de junio del 55 Perón habría dicho ‘yo sabía que el petizo no me podía fallar en impedir el golpe’, aunque después fue el más antiperonista”, agregó Jorge Galeano.
Galeano padre, el “Ñato”, de profesión escribano y ahora postrado por una enfermedad, pasó por la política con mucha vehemencia, a punto tal que por la política fue desafiado tres tres veces para batirse a duelo: por Rojas, Rawson Paz y Francisco Manrique. Fue constituyente en 1957, diputado nacional en el 59, reelecto en 1960 y en 1963. Militó en la Unión Democrática, después en la UCR y, con la escisión radical, se quedó con la Ucri, para recalar finalmente en el justicialismo. Su hijo explica que fue bien recibido en el PJ porque lo respetaban “sobre todo los sindicalistas le reconocían el valor de haber enfrentado a Rojas, por entonces el hombre más poderoso del país”. Su hermano, el coronel Alfonso Manuel Galeano, estuvo como interventor militar en Misiones.
El duelo Galeano-Rojas hizo historia y, para muchos, pese a estar reñido con las creencias religiosas del país, fue uno de los actos donde la ética jugó un papel decisivo en el campo de la politica, tan defenestrada en los últimos años.


Experto en lances caballerescos
El primero que  retó a duelo a Roberto Galeano  fue Francisco “Paco” Manrique, por entonces oficial de la Marina y después ministro de Bienestar Social devenido en dirigente político. Por opinar de política, Galeano le recordó que, como marino, no podía formular declaraciones en otro campo que no fuera el militar y le planteó una cuestión de privilegio. Manrique se sintió agraviado y le envió los padrinos. Corría el año 1958 y, aunque el lance se pactó, no se realizó. Manrique pidió la baja, fundó  Correo de la Tarde e incursionó en la política.
Jorge Galeano recordó que Manrique se encontró con su padre en Eldorado muchos años después, lo abrazó y le dijo “gracias a usted yo me hice político”.
El otro cruce fue en 1959 con el general Rawson Paz, a quien Galeano insultó por haber  comandado la asonada militar contra el gobierno de Frondizi. Rawson Paz le envió los padrinos, pero como Galeano había perdido su condición de “caballero” por haber insultado y golpeado al almirante Rojas luego del combate con pistolas, el desafío no prosperó. La suspensión tiene que ver con el código de honor San Malato, para las lides de caballería y prohíbe a quien se bate  agraviar después públicamente al contrincante.  
Jorge Galeano justificó la reacción de su padre en la negativa de Rojas de aceptar la reconciliación planteada después del duelo “mi padre dijo que no tenía problemas pero Rojas no quizo hacerlo y entonces fue que le dijo petizo y negro de...”.
“Pasado el tiempo, mi padre me confesó que el duelo es una cuestión grave y difícil, en el caso de Rojas, tuvo la opción de elegir armas por ser el agraviado y se inclinó por la pistola, considerando que era de contextura pequeña”, dijo Galeano. También, que por la rígida disciplina de la época, la decisión de un padre era sagrada y se respetaba “además yo tenía once años, y lo que me impactó fue la posibilidad de que la Iglesia lo excomulgara”.
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