Micol Ortas, una voz que viene del alma

Miércoles 15 de enero de 2020 | 07:00hs.
Micol interpreta canciones de los más diversos géneros, acompañada por Juan Schiafino, su pareja y apoyo incondicional. | Foto: Facundo Correa
“Hoy el artista canta lo que siente. Creo que a muchos nos pasa esto de elegir vibrar con una canción que nos haga sentir la música, independientemente del estilo particular o género para el que fue escrito”. La frase le corresponde a Micol Ortas, quien resumió de esa manera su multifacético talento. 
La cantante visitó los estudios de Acá te lo Contamos, en Radioactiva, junto al artista Juan Schiafino, quien también es su compañero de vida, para hablar de su trayectoria, sus proyectos más recientes y los cambios que afrontó en los últimos meses.

Es que Micol se desenvuelve en esta faceta “desde que tiene  memoria”, tal cual lo resaltó. Pero, hace poco tiempo decidió plantar objetivo en el mundo de la música y dedicarse exclusivamente al arte.

 “Desde el año pasado vengo afrontando grandes cambios en mi vida. El primero tiene que ver con mi salud y bienestar físico y espiritual. El resto, como plantarme con metas fijas y objetivos concretos en mi carrera profesional o el mundo laboral, vienen de la mano a los cambios personales”, explicó Micol, radiante y llena de vida. “Me propuse bajar de peso y logré perder 53 kilogramos, estoy terminando ese proceso. Fue un cambio completo que me permitió tomar las riendas de mi destino”, continuó la artista quien aseguró además que el cambio, no afectó en lo absoluto en su voz. Al contrario, permitió que entendiera la necesidad de educarse en la música para dedicarse de lleno a lo que más le gusta.

Luego de atravesar también un problema en sus cuerdas vocales a raíz de un esbozo nodular, Micol comenzó un tratamiento fonoaudiológico y trabajó un año entero  estudiando música de forma autodidacta. “Empecé a tomar conciencia de cuán importante es el arte en mi vida. Porque entendí que quiero vivir de esto”, contó la cantante que lleva adelante tres proyectos musicales: su trabajo como solista, al que más tiempo dedica, su banda de Son Sabora, con la que interpreta boleros, conga, chachachá y otros ritmos, y Wonderfunk, el proyecto que le permite jugar con otro tipo de estilos musicales.

Misionera por elección, ya que nació en Brasil y vivió algunos años en Bahía, Uruguay y Buenos Aires, la talentosa artista reconoció que su amplio gusto por la música así como su capacidad para desempeñarse con estilo y profesionalismo en cualquier género musical  se debe, en parte, a esa mixtura cultural que le permitió crecer en distintos lugares del mundo.

Es que, la samba y el axé brasileros, el candombe afrouruguayo del Negro Rada, el rock nacional o internacional, el funk, las baladas y otros tantos géneros le sientan a Micol y su melodiosa voz, que maneja y adapta a su potencial una amplia paleta musical amplísima. 

“Arranqué en el mundo del arte desde muy pequeña. Hice teatro, yoga artístico, canto, un poco de todo”, detalló. Al tiempo que dispuso a interpretar Sentir, una canción de su autoría, Bésame mucho, el bolero de más de 80 años, y Mil horas, un cover del tema de Los abuelos de la Nada al que le puso su propia impronta, demostrando de esa manera que cualquier género le sienta bien.

Como madre de dos hijas, martillera pública y comunicadora organizacional, Micol reparte su tiempo cumpliendo con cada uno de sus roles sin dejar de perseguir el más grande de sus sueños: vivir de la música. “Es un poco complicado congeniar tiempos y cotidianidad con la faceta musical. Pero con trabajo, esfuerzo y constancia todo es posible”, reflexionó.

“Cuando uno se plantea metas y objetivos, determina tiempos específicos y algo que parece imposible o inalcanzable se convierte en realidad mucho más rápido. La clave está en no dejar de creer en lo que se ama, en uno mismo, en los talentos que poseemos y en nuestro poder interior. Todos los cambios genuinos nacen así”, concluyó la artista, quien se hace camino con talento y trabajo. 

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