Cuando la fuerza de voluntad y el amor pueden más que los problemas

Sábado 10 de agosto de 2019
Maximiliano nació el 31 de julio y llegó para consolidar su amor. | Foto: Nicolás Oliynek
Una historia que levanta de cualquier caída por más profunda que sea es la de Cristian Ferreyra, un joven de 30 años que, como lo viene publicando El Territorio, le hizo frente a las secuelas de una meningitis que se llevó sus cuatro extremidades cuando apenas tenía 18 meses de vida.
Los médicos no tuvieron más alternativa que amputarle los antebrazos y ambas piernas para salvarle la vida y hoy Cristian además de ser un destacado DJ, se ha convertido en padre de un varón que nació por parto natural el 31 de julio pasado. Según cuentan Cristian y su esposa Daiana Antúnez, ese fue el día que marcó otro antes y después en la vida de ambos pero más que nada en la vida del joven, quien destacó: "Siempre soñé con avanzar en la vida, que esta dificultad física no sea un impedimento para cumplir mis sueños. Fui a la escuela, terminé la secundaria y a los 16 años ya manejaba las consolas de sonido, convirtiéndome con el tiempo en un DJ destacado en mi comunidad”. 
Y siguió: “No me dejé estar, no dejé de pensar nunca en la posibilidad de ser padre, sabía que era difícil, porque no cualquier mujer acepta a un hombre con una dificultad física como la mía, de eso fui consciente siempre, hasta que conocí a Daiana en una fiesta que fui contratado con mi discoteca, desde ese día no nos separamos más, ella nunca me preguntó sobre mi problema,es una mujer muy especial a la que amo profundamente porque ella me dio el regalo más lindo que puede esperar un hombre, un hijo”.
La joven que no es de mucho hablar pero sonriente y con un signo claro de felicidad se refirió al parto: “No fue fácil, se me complicó un poco, le costaba nacer al bebé, pero gracias a Dios después de largas horas de trabajo de parto nació el gordito con tres kilos 500 gramos, él vino a completar la familia, una familia que soñamos los dos y Maximiliano vino a cumplir ese sueño”.
Cristian no pudo asistir al parto porque estaba preparando la casa donde vivirán con el pequeño y tenía trabajos que realizar. Como no les habían asegurado que el nacimiento sería tan pronto, se fue a Candelaria. “A las 4 de la tarde mi suegra me llama para decirme que mi señora entró a sala de parto, así que salí para el hospital de Posadas pero cuando llegué ya había nacido mi hijo. No puedo explicar la emoción que sentí y siento cada momento con él”, contó. Ambos coinciden en que desde que nació Maximiliano, ya no son los protagonistas de las charlas sino que todo es referido al pequeño, “nuestro mundo circula alrededor de él”, dijo Cristian, mientras que Daiana sostuvo: “Nada es más importante que nuestro hijo en este momento y lo será siempre, él selló esta unión”.
Cristian está muy emocionado y quiere hacer lo mejor para ser un buen ejemplo para su hijo, que crezca sabiendo que las dificultades nunca son obstáculos para salir adelante por el camino del bien. “Quiero que crezca sano en todos los aspectos y estar para él cuando me necesite y también cuando vaya a la escuela, ser su compañero en la vida, crecer con él en muchas cosas. Sueño ya con su primer día en el jardín porque ese será el día en que el comience a aprender a andar en la vida fuera de la casa, pero seguro de que sus padres estaremos a su lado”.
Por último, Cristian se refirió también a su intención de casarse con Daiana, lo habían planificado para septiembre pero después de que nació el bebé decidieron posponer la fecha para cuando Maximiliano camine y los acompañe caminando al altar.

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