Los campeones de la pandemia

Miércoles 24 de junio de 2020 | 07:00hs.
Diego Vain

Por Diego Vain deportes@elterritorio.com.ar

El fútbol volvió. Regresó a Misiones. Dentro de cuatro paredes, pero con una finalísima para el infarto. Con jugadas para recordar, idas y vueltas en el marcador y tensión hasta el final. Con alguna que otra patada fuerte y con varios goles para destacar. La Tierra Colorada tiene al primer campeón de la pandemia.
Los Vaguitos arrancaron mal, pero la pelearon, dieron vuelta el partido y lo supieron aguantar sobre el final. Es que se veía venir la levantada de Los de Siempre. Ambos equipos están acostumbrados a las finales. Suelen animar los torneos internos de la Unidad Penal I de Loreto. De hecho, los campeones son, en realidad, bicampeones.
En medio de tantos cambios por el coronavirus, de tanta incertidumbre. Dentro del penal tomaron todas las medidas necesarias para que la pelota siga rodando y que el torneo de integración continúe siendo parte del calendario.
Ese certamen significa mucho para los internos. Enfocan la mente en el fútbol, en el deporte y eso se ve reflejado en el día a día. Tanto las autoridades de la Unidad Penal como los internos concuerdan en que el ambiente es distinto cuando se respira fútbol.
Dentro de la cancha, como afuera, hay respeto. Hay patadas que se mezclan con algún reclamo, pero que no van más allá del partido y por eso el torneo es un modelo que desde el Servicio Penitenciario Provincial (SPP) pretenden se reproduzca en otros lugares.

De ida y vuelta
Ayer finalizó la cuarta edición del torneo integración en el penal de Loreto y el festejo fue para Los Vaguitos, que empezaron perdiendo, pero a fuerza de trabajo en equipo lo dieron vuelta. Mucho tuvo que ver Carlos ‘Chino’ Olivera, el delantero del conjunto amarillo. El ‘9’, junto a Guillermo Barbosa, le dieron fútbol a los suyos, que lograron ponerse 2-1, apenas arrancó el segundo tiempo.
Pero Los de Siempre no aflojaron, llegaron al empate y cuando Los Vaguitos sacaron dos de diferencia (estaban 4-2 cerca del final del partido), apretaron el acelerador. Con uno menos, Los de Siempre se pusieron a un gol, aunque no les alcanzó.
Los bicampeones del torneo sacaron a relucir su juego áspero. Aguantaron sobre el final y, pese a que pudieron estirar la ventaja, se aseguraron la victoria y la copa, además de los aplausos de todo el patio del pabellón Federal (internos con condenas por causas de la Justicia Federal). Hasta ese plus tuvieron los campeones, ganaron en campo rival, en el patio de los contrincantes.

La posibilidad de disfrutar
Todos los internos del penal de Loreto pueden jugar. Arman sus equipos, entrenan y forman parte del torneo de integración. Ocho equipos formaron parte del campeonato que culminó ayer y varios vienen siendo siempre protagonistas.
“Es un torneo que nos da posibilidades de incluirnos. Estamos privados de nuestra libertad, pero es un paso para reinsertarnos en la sociedad”, definió Carlos Olivera al campeonato internos.
“Yo cometí un error, un gravísimo error. Perdí mi libertad, pero no toda la gente que está acá busca el mal. Hay que ver el lado bueno de cada persona, más allá del acto criminal. Es algo que tenemos que pasar para darnos cuenta de lo que hicimos mal”, contó el Chino, quien está en Loreto cumpliendo la pena por un homicidio que cometió.
“Si tengo que pedir perdón es a la familia del damnificado. Cometí el error de quitarle la vida. Ningún ser humano se merece eso”, se lamentó el posadeño, que contó que “si todo va bien este año estoy jugando afuera. Me estoy portando bien y quiero disfrutar afuera”.
En el penal de Loreto, el fútbol es un rato de libertad. Es el festejo de Mauro, que no juega para Los Vaguitos, pero estuvo alentando desde uno de los costados. Es una de las pasiones del profe Darío Castillo, quien hace más de 10 años trabaja junto al Servicio Penitenciario.
El deporte es la herramienta para que muchos internos tengan otro estilo de vida dentro de esas cuatro paredes. El fútbol es lo más importante para muchas de esas personas que están cumpliendo sus condenas, por los hechos que realizaron fuera de esos muros. Es otra oportunidad para encaminar sus vidas, de pasar su encierro de otra manera, más humana, y de también sentirse campeones dentro de esas cuatro paredes. 

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