Jubilados piden para ir a comedores y su bolsa de alimentos es cada vez más reducida

Viernes 22 de noviembre de 2019 | 07:00hs.
“No alcanza, se hace lo que se puede” es, quizás, una de las frases más escuchadas por estos tiempos. Con mezcla de resignación y pesar, la crisis económica golpea a la mayoría de los argentinos y entre todos ellos, hay una población más vulnerable y que la sufre más por diferentes cuestiones. Ellos son los jubilados.
Misiones es una provincia con población joven, tiene un 10,5% de personas mayores, es decir, unos 130.000 sobre el total de misioneros. No obstante, a nivel país son 6.983.377 de personas que tienen entre 60 años y más, según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).

Los adultos mayores se enfrentan a jubilaciones mínimas, la suba constante de los alimentos así como de los medicamentos necesarios para aplacar sus problemas de salud, entre otras cuestiones.

Frente a ese panorama los centros de jubilados y comedores representan una ayuda, por lo menos en lo que respecta a tener un plato de comida al mediodía. No obstante, también están siendo alcanzados por la crisis.

Todos los días más de 50 jubilados acuden a cada uno de los seis comedores que administra el Pami en Posadas (tiene otros tres que funcionan en Aristóbulo del Valle, Wanda y Campo Grande), para almorzar. Con gorros y sombrillas para protegerse del sol, los adultos mayores no sólo acceden al plato de comida sino, una vez al mes, a un bolsín de alimentos, que en el último tiempo se vio reducido.

“Cada vez se ven más los problemas económicos por los que estamos atravesando porque la entrega se hace una vez al mes pero a los 20 días están llamando para ver cuándo se le entrega de nuevo la bolsa porque no tienen dinero para comprar su comida”, contó Catalino Bodón, que está al frente del comedor Santa Lucía.
Y en esa misma línea, detalló: “En general estamos mal todos los jubilados nacionales. Cuando asumió este nuevo gobierno que tenemos en la actualidad a notrosos nos entregaban 18 artículos y todos de primera calidad: queso, una docena de huevos, 1 kilo de leche, tres paquetes de fideo, latas de durazno, jardinera, atún, cabolla. Mes a mes eso se fue modificando y ahora nos dan ocho artículos; la leche de medio kilo, media docena de huevos, la mayoría nos han sacado”.

El hombre conoce de cerca la realidad de los 56 abuelos que acuden a diario al comedor y por eso no duda en reconocer la dificultad de la mayoría de ellos para llegar a fin de mes, ya que la mayor parte además de los gastos de comida y medicamentos tiene que afrontar un alquiler que ronda entre 3.500 a 4.000 pesos y, por lo general, son solamente piezas porque no les alcanza para pagar algún lugar más grande. “Cada vez hay más gente que quiere venir al comedor y cada vez hay más gente que necesita las bolsas que da el Pami”.

Por último, hizo un pedido a las autoridades: “El pedido es que tratemos de que vengan políticos con otra mentalidad, que vean lo que nos han quitado porque nosotros no somos los ladrones. Si uno cuando es joven dice ‘me quiero jubilar para estar tranquilo y vivir bien’, verdaderamente llegás a esta edad, te jubilás y la pasás muy mal. Ahí entiendo a esa gente que tiene edad para jubilarse y no lo hace”.

No llegan ni al 15 del mes

Elvio Ramón Ayala (70) y Enrique Flaming (79) son dos de los 42 jubilados que van de lunes a viernes al comedor San Juan Bautista. Sus historias no son muy diferentes a las de los miles de jubilados del país que tienen que hacer malabares para poder vivir.
“La verdad es que la cosa está bastante complicada, difícil. La jubilación es poca y uno anda siempre con lo justo, no puede hacer salidas, paseos porque no te sobra nada. Mi jubilación es la mínima, de 14.000 pesos pero teniendo en cuenta los descuentos queda en 9.000”, se lamentó Elvio, quien en sus tiempos de juventud se desempeñó como árbitro.

No obstante, sigue trabajando y su oficio de pintor le permite ganar unos mangos más para por lo menos así poder darse algún gustito después de tantos años de trabajo.

Enrique, por su parte, compartió: “La plata no alcanza para nada pero hay que ir tirando para que alcance porque no es que sobra. Uno ya no se compra nada porque se va a endeudar. Cuando cobro el aguinaldo trato de pagar todos los impuestos, este año vamos a ver si se puede”.
Y sobre el beneficio del comedor y el bolsín de alimentos, señaló: “Es una ayuda pero no alcanza. Cada vez nos dan menos, se ve que el presupuesto sigue siendo el mismo y de algún lado tiene que recortar”.

Antonio Perri es el presidente del comedor San Juan Bautista y sostuvo que a pesar de los embates de la economía el lugar no tiene mayores complicaciones.
“Sabemos que la situación está fea, sabemos de algunos abuelos tienen necesidades y la están pasando mal. Hay muchos adultos mayores que ayudan a los hijos, que no tienen casa y pagan alquiler, que tienen problemas de salud y necesitan muchos remedios, esa gente no llega ni siquiera al 15 de cada mes. La situación del país está muy fea”.

Relevamiento de precios

Rolando Rubleski, delegado en Misiones del Pami señaló a El Territorio que en los nueve comedores que subsidia el ente en la provincia se vuelcan 1.103.793 pesos mensuales y cerca de 16.000 misioneros son los que retiran los bolsones que se entregan en los 100 centros de jubilados y pensionados.
“En estos últimos meses el directorio ejecutivo nacional ha incrementado en un 80% el valor por cada uno de nuestros comensales a esos nueve centros que tienen comedor”, señaló Rubleski.

En tanto, admitió la disminución en cuanto a los alimentos del bolsín y alegó: “Lo que ocurre es que a veces se fijan en la cantidad de productos que tiene el bolsón y no la calidad del alimento. La leche, es cierto, se ha reducido pero para incrementarle otros alimentos de acuerdo a los estudios que se hicieron”.
Y contó: “El proceso inflacionario fue superando también a la composición de los bolsones, nuestra nutricionista hace un relevamiento de precios para ir conformando el bolsón de acuerdo a los montos que tenemos destinados para eso”. 

Hasta el 40% de la jubilación en medicamentos

En su edición del domingo 8 de septiembre último, El Territorio abordó la dramática situación de los jubilados que se encuentran entre la necesidad y el olvido. En él mostró el impacto de la situación económica generada por la gestión de Mauricio Macri que los deja al borde del abismo. Para tener una idea: “Por la inflación, los medicamentos de 2015 a 2019 aumentaron un 244,33%, y algunos medicamentos esenciales se incrementaron más del 540%. En contraste, la jubilación mínima nacional actual es de 12.937,22 pesos y en el 2015 la primera movilidad anual la llevó a un importe de 3.821, siendo el aumento del periodo mayo 2015 a diciembre de 2018 de un 143,63%”. O sea, el incremento en los haberes de los jubilados, fue mucho menor a la suba de los medicamentos. Los datos se desprenden del Centro de Economía Política Argentina (Cepa). Pero eso no es todo, por la quita de la cobertura en algunos medicamentos por parte de algunas obras sociales, los jubilados llegan a destinar hasta un 40% de su jubilación para ello.

En Cifra

9

Son los comedores que tiene el Pami en Misiones de los cuales seis se encuentran en Posadas; los otros tres en Wanda, Aristóbulo del Valle y Campo Grande.

$4.000

Hasta ese monto es lo que paga un jubilado que tiene que alquilar en Posadas. Por lo general buscan piezas porque no pueden pagar algo más grande.

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