Guillermo y Lisandro, emprendedores que encontraron en las ruedas un estilo de vida

Sábado 9 de noviembre de 2019 | 16:45hs.
Abrir las puertas y ventanas de la casa rodante por la mañana y ver el paisaje es hermoso. Y al día siguiente, abrirlas y ver el mar, al otro día, montañas. Y así, el jardín de la casa cambia según a donde se decida ir. Hermoso es un calificativo que apenas logra describir las vacaciones, o la vida, en una casa que se mueve para todos lados. Esta sensación inexplicable la experimentó Guillermo Woitschach, un campamentista que decidió crear su propia casa rodante pero con un concepto diferente. 

Teniendo en cuenta el movimiento denominado Tiny House o Pequeñas Casas, que surgió a finales de la década de los 90 en Estados Unidos, Guillermo decidió que su casa rodante tomaría las ventajas de este estilo de vida y realizó una casa rodante que se extiende a casi el doble de su tamaño original. 

“Este proyecto nace con la adquisición de una primera casa rodante hace como diez años atrás. Descubrí ahí un nivel mayor de confort para seguir disfrutando al aire libre, que es un poco el eslogan que yo le puse a esta casa rodante, la idea es disfrutar al aire libre con confort. A partir de ahí empecé a probar y a ver que realmente estaba buenísimo poder llevar tu casa a cuestas”, dijo Guillermo, que es ingeniero forestal y trabaja con madera, por lo que pudo trasladar este material a su emprendimiento.

“Tengo un pequeño taller donde como hobby hago cosas con madera y se me vino a la cabeza tratar de construir mi propia casa rodante, pero teniendo en cuenta los detalles que por ahí no me gustaban tanto de las  casa rodantes convencionales, como por ejemplo el tamaño en general, la medida de las camas, la altura adentro, el tamaño de la puerta, le faltaban ventanas por ejemplo, yo me sentía un poco sofocado dentro de la casa rodante común”.

De esa manera, Guillermo empezó a buscar modelos en internet y encontró uno que le gustó y lo imitó construyendo todo en madera.
La particularidad que tiene esta casa móvil es que cambia de tamaño. Es decir, cuando se traslada tiene alrededor de 3 metros de largo por 1.6 de alto y al instalarse en la zona donde se va a vacacionar alcanza las medidas de 7 metros de largo y 2 metros de alto. La casa rodante tiene diez ventanas que permiten una buena ventilación y entrada de luz, además de todas las comodidades para pasar un largo tiempo: camas, cocina, sillas y todo lo que se desee agregar.

“Me apasiona esto, me encanta lo que estoy haciendo, de hecho es un proyecto a pulmón que lo estoy armando con ahorros y préstamos. Todavía no está terminado, lo tengo a prueba y lo utilizo de manera personal. El nombre que le puse Rodantextensible es por el hecho de llevar un equipo pequeño y en tres operaciones, o sea en quince minutos tenés armado el equipo. Hay modelos que son ampliables pero solamente para arriba, en este caso se amplía hacia adelante  y hacia atrás también”, explicó el ingeniero.

Este novedoso proyecto es además amigable con la naturaleza, porque al tener tantas ventanas  reduce el uso del aire acondicionado, que se volvió bastante común en las casas rodantes convencionales. La casa extensible puede   ser trasladada por cualquier vehículo de mediano porte, así que   a Guillermo sólo le resta elegir el próximo destino para sus vacaciones. 

La combi cervecera
Otro de los emprendedores que vieron en las ruedas una oportunidad para trasladarse, disfrutar del paisaje y llegar a más gente es Lisandro Benegas, quien se reencontró con lo que le gusta hacer y día a día se dedica a desarrollar sus dos pasiones: los autos viejos y la cerveza artesanal. 

Lisandro volvió de a poco a sus raíces y lo hizo con su proyecto familiar que viene pisando fuerte en la ciudad vecina, y que haya iniciado en Encarnación tiene un  por qué relacionado con el nombre del emprendimiento. “Yo nací en Posadas, mis padres son paraguayos y  el haber elegido cerveza paraguaya para comenzar tiene que ver  con mi pasado, el pasado de mi familia. Nosotros estamos yendo a trabajar a Paraguay con este proyecto, estamos volviendo a nuestras raíces, ese es nuestro eslogan. 

Hasta aquí el emprendimiento parece uno más de muchos otros. Se trata de la venta de cerveza artesanal paraguaya en la ciudad de Encarnación. Pero la historia no termina ahí, lo espectacular de este proyecto es el “dónde”. No se trata de un local cualquiera en una ciudad turística, sino que el espacio donde se vende la cerveza más rica de Paraguay es una Volkswagen transporter T1 año 1950.

“Es una combi Volkswagen de 15 ventanillas, en su momento ese modelo en Paraguay fue el primer colectivo en lo que fue la zona de colonia. Este modelo es donde tenemos ahora nuestro bar”, indicó Benegas.

La historia comienza en Paraguay cuando recorriendo las calles del barrio San Juan de Encarnación, Lisandro se encuentra con este modelo de vehículo que en su mente siempre fue algo más que un móvil, en él vio una gran escena donde la cerveza, la alegría y la buena música eran parte de esa imagen.

“Yo era un empleado más como todos lo fuimos siempre y uno a veces se cansa de lo que no le gusta también. Decidí irme y hacer algo, hacer algo que realmente me guste. Y la verdad que la cerveza artesanal siempre me interesó, siempre me gustó, estuvo dentro de mis planes trabajar con eso y también el poder ganarse la vida haciendo algo que a  uno le gusta”. 

Teniendo claro el objetivo, Lisandro comenzó con la tarea de concretar eso que deseaba.  “De a poco nos empezamos a meter un poco más en la cerveza artesanal. La idea era hacer una barrita chiquitita y que nos den permiso de tener ahí cerca de la playa y cosas así, esa era la idea inicial. Después yendo y yendo me surge la idea de poder comprar una combi y remodelarla para que sea algo mucho más vistoso, más importante, algo que tenga algún sentido, que vaya un poquitito más allá de lo común, así se me ocurrió de que el bar sea un auto antiguo” recordó Lisandro.  

“Tuvimos una idea muy importante, la de hacer un beer truck, siempre apuntando a la cerveza artesanal de fabricación paraguaya. En el camino conocimos a los chicos que elaboran una cerveza artesanal paraguaya que nos ayudaron en todo  momento”. La presentación en sociedad de esta combi cervecera fue todo un éxito.

La primera vez que salieron a vender su producto y mostrar el excelente trabajo realizado en la volkswagen fue en el primer encuentro internacional de autos antiguos en Bella Vista. Allí unos 250 vehículos clásicos fueron expuestos a la vera del río Paraná, el  2 y 3 de febrero. 

Y el público invadió las redes sociales con selfies que tenían de fondo a la Volkswagen transporter T1. “Nosotros lo transformamos. Se le abrió el techo, se hizo la parte mecanica completa, tren delantero, tren trasero. Interiormente se hizo un revestimiento con un multilaminado, después se tapizó ese multilaminado, quedó como el tapizado de un auto. Se puso un piso nuevo, un piso de madera y arriba está tapizado con una goma para que sea más práctico para la limpieza, adentro está tapizado de negro. Adentro no tiene nada referido al auto -salvo el piso- se sacó todo, adentro tengo un freezer de 400 litros, tengo aire acondicionado, puse un equipo de música y se alimenta a través de energía eléctrica, no con un generador eléctrico” dijo Benegas.

Tanto Guillermo como Lisandro, además de emprendedores son creadores, ya que pusieron manos a la obra y crearon sus propios espacios. Cómodas y útiles, la casa rodante y la combi se convirtieron en modelos interesantes para pasar momentos de relax y disfrute.

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