Esperan el alta de Mogarte para poder concretar su indagatoria

Miércoles 14 de agosto de 2019
Raquel y sus hijos fueron asesinados a machetazos. | Foto: Carina Martínez
Carlos Cardozo

Por Carlos Manuel Cardozo fojacero@elterritorio.com.ar

Hoy se cumple una semana del horror de San Pedro. Hace siete días, Raquel Pereira (22) y sus Jefferson (8) y Thiago (5) fueron asesinados cruentamente a  machetazos en su casa del paraje Colonia Fortaleza. La misma cantidad de días lleva internado y detenido el único sospechoso que tiene el caso, Silvio Mogarte (27).  
El hombre, que se recupera de una herida de arma de fuego con la que presuntamente quiso quitarse la vida, está internado en el Hospital Madariaga de Posadas y el viernes se dispuso su traslado a una sala común, tal y como viene informado El Territorio. 
Pero más allá de eso, su evolución aún no le permite afrontar el proceso judicial que se inició en su contra. Fuentes del caso con acceso al expediente señalaron que se espera que le den el alta para concretar su traslado a San Vicente a fin de que sea indagado por el juez  Gerardo Casco. 
En la audiencia le detallarán los elementos que hay en su contra y le darán la posibilidad de dar su versión de los hechos. Una vez que pase esto, recién se solicitarán más medidas de las que se llevaron adelante hasta ahora. “No podemos investigar sin darle la posibilidad de defenderse”, señaló una voz autorizada.
Aún no hay certezas de cuándo podrá abandonar la internación, pero más allá de eso se le asignó de oficio al defensor oficial Rolando Godoy,  profesional que Mogarte deberá ratificar o cambiar una vez que esté recuperado. 
Como ya informó este medio, el acusado fue imputado formalmente el sábado por los delitos de femicidio y doble femicidio vinculado, por lo que se enfrenta a una posible prisión perpetua. Por orden de las autoridades judiciales que llevan adelante el caso, una comisión policial se trasladó hasta el hospital capitalino y le informó formalmente los motivos de su detención. 
Femicidio múltiple
Según lo que se reconstruyó al momento, el femicidio múltiple ocurrió en horas de la mañana del 7 de agosto. Todo indica que una vez concretada la secuencia asesina, el hombre intentó suicidarse con un rifle modificado para disparar municiones 22, aunque no logró su cometido.
Nadie escuchó nada, debido a que la vivienda, que está en la misma chacra de los abuelos de Raquel, está muy distante. Mogarte salió del lugar malherido y caminó hasta la chacra de un vecino con el machete en la mano. El hombre, desconfiado, pidió que el presunto asesino suelte el arma y recién entonces lo asistió y llevó a la comisaría jurisdiccional. “Me atacaron”, dijo para justificar su rostro ensangrentado. 
Trascendió que en sede policial había admitido los hechos y señaló que se quería morir. Sin embargo, esa declaración no tiene ningún valor judicial. 
Ahí empezó su periplo por los centros asistenciales. Primero a San Pedro, luego a Eldorado -donde lo operaron- y el jueves a Posadas. 
Por otro lado, los investigadores volvieron a la escena del crimen el viernes y, bajo la supervisión del juez Gerardo Casco, hicieron un nuevo rastrillaje en la zona. De esta forma incautaron el arma de fuego mencionada, un cuchillo y una prótesis dental que sería del detenido.
También se conoció que tenía restos de pólvora en la mano, estudio que no es concluyente, pero indicaría que fue él quien manipuló el arma e intentó quitarse la vida. Esto casi deja descartada la posibilidad de que otra persona lo atacó, algo que fue contemplado en la pesquisa. 
Ese mismo día las víctimas fueron despedidas por una multitud en el cementerio local, luego de que la autopsia revelara la saña con la que fueron asesinados.  Se vieron momentos de mucha congoja, pero un clamor común: que haya justicia. No se descarta la realización de una marcha para pedir celeridad. 

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