El Ciclón perdió en Brasil y terminó segundo en su grupo

Jueves 9 de mayo de 2019 | 00:30hs.
San Lorenzo se vuelve de Brasil con la incertidumbre a cuestas. Otra derrota, un nuevo plan fallido, las mismas falencias que arrastra desde hace meses en el juego y las dudas sobre el futuro de su entrenador que crecen.

En los papeles, había poco en juego en el Allianz Parque de San Pablo entre San Lorenzo y Palmeiras. Porque ambos llegaban con la clasificación a octavos de final abrochada y si bien el Ciclón tenía la chance de saltar al primer puesto del Grupo F con un triunfo, su objetivo principal ya estaba cumplido.

La historia de San Lorenzo en realidad pasa por otro lado. Excede a este encuentro. Y engloba un ciclo del que se esperaba mucho y ofreció muy poco.
A la pésima campaña en la Superliga, el ciclo de Jorge Almirón le adjuntó la eliminación sin atenuantes frente a Argentinos en la Copa Superliga. Y la paciencia de los hinchas encontró su fecha de vencimiento.

"Yo pienso en el club y quiero seguir porque estamos a la mitad del proceso", avisó Almirón antes de enfrentar la dura vara que significaba chocar contra Palmeiras en Brasil. Y volvió a dar un paso en falso.

A la hora del juego, el equipo argentino se reconoció inferior a su rival y sólo se dedicó a defender, a buscar que el tiempo pasara y que los brasileños no pudieran jugar con comodidad.

El primer tiempo fue áspero, con pierna fuerte y en ese escenario Felipe Melo dijo presente como siempre.

El equipo de Almirón apostó a estar bien parado, aguantar con una línea de cinco jugadores por delante de los cuatro defensores y arriba Gastón Reniero parecía el llanero solitario.

Porque el colombiano Gustavo Torres se preocupaba más por defender que por atacar por la banda derecha; Fértoli llegaba sin piernas al área rival y Román Martínez tocaba con precisión para los costados, pero muy lejos de la zona de riesgo.

¿Entonces? Defender y esperar que Palmeiras no estuviera fino en el último pase, ése que sirve para filtrar el bloque defensivo y dejar a Borja de cara al gol.
Cuando el local logró penetrar, Monetti se hizo gigante con una atajada providencial ante el ingreso de Moisés en el arranque del segundo tiempo. Y luego le tapó un cabezazo desde el área chica a Zé Rafael.

Pero justo en la más fácil falló el arquero de San Lorenzo. A los 20 minutos Gustavo Scarpa encaró desde la derecha al centro y sacó un zurdazo envenenado pero que no tenía la potencia ni la dirección necesarias para complicar al arquero. Pero Monetti falló. Y el plan de San Lorenzo fue a parar al tacho de basura.
Un simple error dejó al desnudo la poca audacia de un equipo que fue a Brasil a intentar sostener el cero y volver con un punto en el avión para aliviar este mal presente.

Ni eso pudo. Por eso las dudas, las preguntas y la incertidumbre son cada vez más grandes.

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