El ataque de los drones

Domingo 22 de septiembre de 2019
Arabia Saudita ha tenido que detener aproximadamente la mitad de su capacidad de producción de petróleo después de varios “ataques coordinados con drones sobre sus instalaciones” que incendiaron el complejo petrolero de Hijra Khurais y de Abqaiq, las instalaciones de estabilización de petróleo más grandes del mundo, informó el Wall Street Journal.
Los rebeldes hutíes de Yemen, que consiguieron tomar el control de la capital del país (San’a) en 2014, fueron atacados por Arabia Saudita en una feroz campaña de contrainsurgencia que ha matado a miles de civiles, y ahora ellos han reivindicado este ataque, según el WSJ. El ataque del sábado 14 consiguió detener casi el 5 por ciento de la producción mundial de petróleo.
Un panel de expertos informó al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que los hutíes habían adquirido drones de Irán en enero de 2018, según el New York Times.
Aunque los hutíes han usado ataques con drones antes, este es en el que más se han adentrado en territorio saudí y, si creemos lo que dicen los rebeldes, hasta diez drones participaron en el ataque.
Según Associated Press, la tecnología de los drones hutíes ha aumentado considerablemente, pasando de modelos comerciales a “versiones casi idénticas de los modelos iraníes”, y las Naciones Unidas, las naciones del Golfo Pérsico y parte de Occidente considera que es Irán el que ha suministrado armamento a los rebeldes.
AP escribió que hay indicios de que las fuerzas de seguridad sauditas intentaron derribar los drones, pero no tuvieron mucho éxito en su empresa.
Un portavoz militar hutí, Yahia Sarie, dijo en el canal de noticias Al-Masirah, dirigido por los hutíes, que las fuerzas rebeldes habían recibido “datos de inteligencia” de Arabia Saudita y que “la única opción para el gobierno saudita es dejar de atacarnos”.
Yemen es el país más pobre de toda la región arábica y la guerra civil que comenzó en 2015 se convirtió en una de las mayores catástrofes humanitarias actuales. Se estima que aproximadamente 90.000 personas han muerto como resultado del conflicto, y hay pruebas de que la coalición liderada por Arabia Saudita y respaldada por los Estados Unidos ha cometido atrocidades como el bombardeo de mercados, hospitales y hasta un autobús con decenas de niños.
La ONU declaró el año pasado que la mayoría de las víctimas han muerto como resultado de los ataques aéreos de la coalición, no por culpa de los hutíes. Sin embargo, nada de esto ha generado una fractura entre Arabia Saudita y la administración de Donald Trump, que se ha visto con el príncipe del país Mohammed bin Salman a pesar de las acusaciones contra él por el asesinato de un periodista.
Como señaló el Jerusalem Post, el ataque del pasado 14 supone una escalada importante de tensión en la zona; no sólo porque los rebeldes están demostrando repetidamente que pueden llevar a cabo ataques con precisión usando drones de largo alcance, sino porque servirá para aumentar las tensiones entre Estados Unidos e Irán, que han ido creciendo desde que Trump decidió saltarse el acuerdo de 2015 diseñado para limitar el alcance del programa nuclear iraní.

Pruebas y acusaciones
El Ministerio de Defensa saudí presentó en la última semana lo que considera evidencia de que los ataques con drones y misiles a sus petroleras provinieron desde Irán. Explicó que 18 drones y 7 misiles atacaron desde una dirección que descartó a Yemén como fuente, y que apunta a la participación iraní. Teherán, por su parte,lo niega.
“El ataque fue lanzado desde el norte e incuestionablemente fue responsabilidad de Irán”, aseguró el vocero del ministerio de Defensa, Turki Al Maliki, quien mostró restos de drones y misiles que presuntamente fueron recogidos por los servicios de investigación. Antes, los rebeldes hutíes de Yemén, respaldados por Irán, habían dicho que estaban detrás del ataque. Sin embargo, no sólo Irán negó cualquier participación, sino que además advirtió que tomaría represalias contra cualquier respuesta militar.
“Estamos investigando para conocer la localización exacta de los puntos de despegue”, agregó.
El informe del ministerio de Defensa saudí dijo que los restos mostraron que los ataques fueron “indudablemente patrocinados por Irán”. Sin embargo, dijo que aún no se podían dar detalles de los puntos de lanzamiento.
Para calmar la tensión, el secretario de Estado de los Estados Unidos, Mike Pompeo, tiene previsto ir a Arabia Saudita para reunirse con el hijo del rey Salman, el príncipe heredero Mohammed bin Salman, para discutir la estrategia.

Trump ordenó sanciones
El presidente de los Estados Unidos anunció el miércoles que ordenó un “incremento sustancial” de las sanciones contra Irán, tras la polémica generada en los últimos días por un posible ataque de Teherán a refinerías sauditas.
“Acabo de instruir al secretario del Tesoro que incremente sustancialmente las sanciones contra el país de Irán”, afirmó Trump en un mensaje en su cuenta de Twitter, aunque no dio más detalles sobre las sanciones adicionales y el Departamento del Tesoro tampoco informó sobre esas medidas, aunque se espera que lo haga en las próximas horas.
El presidente ya había impuesto una amplia gama de sanciones económicas a Irán después de retirar a Estados Unidos el año pasado del acuerdo nuclear que Teherán firmó con otras potencias mundiales en 2015.
A pesar de incrementar la presión, Trump ha asegurado que prefiere no ir a la guerra con Irán, un conflicto que quiere evitar a toda costa, aunque ha advertido de que Estados Unidos está “mejor preparado”.

Irán promete responder
El anuncio de Trump de más sanciones llegó poco después de que el Ejecutivo iraní advirtiera el miércoles pasado a Estados Unidos de que dará una respuesta “aplastante e inmediata” a cualquier eventual agresión de represalia por los ataques con drones contra la petrolera Aramco. Una carta entregada en la embajada de Suiza en Teherán -encargada de los intereses estadounidenses en el país persa al no existir relaciones diplomáticas con Estados Unidos- precisó que el alcance de la respuesta “no se limitará al origen de la amenaza”.
La reacción de Irán será “aplastante y completa”, según apuntó el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional iraní, Ali Shamjaní, quien advirtió asimismo de que Irán está “preparado para sorprender a los agresores”.

No sólo para la guerra
Un hombre en Pennsylvania (Estados Unidos fue detenido en junio por arrojar explosivos desde un dron a la casa de su ex novia y ahora enfrenta diversos cargos por acercarse a la mujer a pesar de tener una orden de restricción.
Jason Muzzicato (43) fue acusado también por la posesión de un dispositivo destructivo no registrado y, en una audiencia más reciente, por almacenaje de bombas caseras y de operar un avión no tripulado sin registro.


El petróleo, atado a la seguridad

Los valores del petróleo terminaron la semana con una ligera baja, recuperando un poco el aliento tras una semana que estuvo marcada por los ataques a dos instalaciones petroleras de Arabia Saudita. En Londres, el barril de Brent del Mar del Norte para entrega en noviembre cerró en 64,28 dólares, mientras que, en Nueva York, el barril de WTI para octubre culminó en 58,09 dólares. “Fuertes movimientos en los últimos días, incluido un salto de casi un 15% el lunes”, afirmó Craig Erlam, de la casa de corretaje Oanda. “El riesgo de una escalada del conflicto con nuevos ataques contra instalaciones petroleras en la región es relativamente alto”, destacó, por su parte, Eugen Weinberg, analista de Commerzbank. “Arabia Saudita mostró el viernes por primera vez a la prensa el alcance del daño a sus instalaciones petroleras atacadas el 14 de septiembre, insistiendo en restaurar rápidamente su producción. La pregunta es si pueden convencer al mercado de que pueden proteger sus campos petroleros”, analizó además Phil Flynn, de la empresa Price Futures Group.


Una preocupación creciente en todas las zonas de guerra

Los recientes ataques a las refinerías sauditas el sábado 14 son el más reciente ejemplo de que la utilización de aviones no tripulados va camino a ser el medio preferido de ejércitos y grupos armados para llevar a cabo acciones bélicas.
El hecho de que los drones puedan alcanzar autonomías de vuelo de más de 24 horas y entrar en territorio enemigo sin necesidad de contar con personal militar en el lugar (lo que, a su vez, permite también realizar ataques en lugares donde ni siquiera hay un conflicto) han convertido la carrera por mejorar la tecnología de estos dispositivos en una competencia mundial.
Si bien hay registros del uso de dispositivos no tripulados para fines bélicos desde el siglo XIX (durante la Primera Guerra de la Independencia de Italia, en 1849, el imperio austríaco bombardeó Venecia mediante el uso de globos aerostáticos), no fue hasta una serie de avances tecnológicos desde la década del 70 en adelante que hicieron que los drones empezaran a masificarse.
Durante la guerra de los Balcanes, en la década del 90, fueron empleados por el Ejército de Estados Unidos para asistir en tareas de inteligencia y espionaje. A los aviones supersónicos se les dificultaba rastrear posiciones de los serbios en los bosques balcánicos, pero los drones, con su extendida autonomía de vuelo, podían permanecer en el lugar monitoreando lo que ocurría sin cansarse.
Fue en los albores del siglo XXI que Estados Unidos dio un salto más en el desarrollo de los drones, cuando la Fuerza Aérea y la CIA equiparon un avión no tripulado con un misil, en un intento fallido por asesinar a Osama bin Laden. Desde entonces, el uso de drones para ataques no ha hecho más que ganar preeminencia en los arsenales de ejércitos de todo el mundo. La “guerra contra el terror” que emprendió Estados Unidos tras los ataques contra la Torres Gemelas en 2001 ha sido edificada en gran parte sobre el uso de este tipo de tecnología.
Así lo demuestran los ataques a las petroleras sauditas, los cuales fueron reivindicados por los rebeldes hutíes que están guerra con Arabia Saudita en Yemen, la posesión y el uso de drones ya no es propiedad exclusiva de Estados Unidos. Lo que es más, ya no son siquiera sólo potestad de los Estados soberanos: los autores del ataque contra Ryad son una milicia chiíta, la cual se cree es financiada por Irán.
El bajo costo de estos aparatos (según algunos informes, alrededor de 15.000 dólares), sumado a su capacidad de infligir severos daños, los convierten en un arma ideal para grupos rebeldes e insurgentes.

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