Día de los fieles difuntos: la tierra que ocupas

Domingo 3 de noviembre de 2019 | 08:10hs.
Ayer, en conmemoración del Día los Fieles Difuntos de la tradición cristiana, el cementerio La Piedad mostró una consternada algarabía con cientos de personas que acudieron a honrar la memoria de sus muertos.
En una tradición que tiene lugar año a año, rostros sentidos, llorosos, risueños por momentos y emocionados recordaron a quienes ya no están con una vela encendida en su nombre, una oración o un pensamiento. 
Grupos numerosos en torno a una tumba contaban anécdotas del padre, esposo, amigo que ya no está. A unos pasos, solitaria y anciana, una madre lloraba a su hijo fallecido en un accidente de tránsito.
Cada vida una historia y cada ausencia un puñado de tierra y una promesa de nunca olvidar.
Por ello, porque lo que se ama deja huellas, no importó el sol bruñido quemando en lo alto desde la primera mañana ni las distancias. Vecinos de los barrios más alejados, solos o acompañados, con una flor humilde de jardín o con enormes ramos se llegaron los deudos al histórico camposanto.
“Un ratito para hablar con ella, para eso vine y para recordar también a mi nietita; mi madre se fue en 2001 con 98 años pero uno nunca la olvida, yo tengo 80 años y todavía la necesito”, contó Julián Jara acompañado de su esposa Margarita.
También Magdalena Da Silva (80) tomó un colectivo desde San Isidro para depositar unas flores junto a la placa recordatoria de su hijo Salvador. “A mi hijo me lo arrancaron, le chocaron cuando volvía en moto, yo quedé sola y por eso siempre vengo sola cuando necesito sentirme como que estoy a su lado”.
La familia Paniagua, de su lado, rememoró a Magin con alegría “porque él era gracioso y aunque a veces por su falta uno se ponga triste, el recuerdo que nos dejó es de felicidad y amor por los suyos”, contaron los hijos y su esposa Celsa, de A 3-2, mientras adornaban el nicho. 

El gesto de estar 
En el portal de ingreso, hubo misas durante toda la jornada, donde el párroco de San Antonio, el sacerdote Miguel Ángel Moura, refirió a El Territorio que “es un día especial, así como el primero celebramos la Iglesia celestial con el Día de los Santos, hoy (por ayer) rezamos por el descanso de los fallecidos”. 
Y siguió: “Estamos convencidos de la resurrección a la vida eterna pero también sentimos la ausencia inmensa del ser querido que ya no podemos ver. Ante esta pérdida, ante este dolor, más que las palabras vale el gesto humano de acompañar, de dar el hombro para las lágrimas al que está sufriendo, que sienta que estamos ahí”.   
A la vez, destacó que es un día de acción de gracia “por aquellas personas que formaron parte de nuestra vida y hoy se fueron pero  nos dejaron algo en el camino, por ello hay que agradecer también”.

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