Destellos de vigor

Martes 17 de marzo de 2020 | 05:00hs.
Belén Spaciuk

Por Belén Spaciuksociedad@elterritorio.com.ar

La historia de Ariel Casais está forjada en la lucha, la perseverancia y la formación constante. Como especialista del mundo de la moda, Ariel se destaca como una persona que encuentra virtud en el caos. Es de los que aprovechan los golpes de la vida para hacerse más fuerte, más grande.
Consejero en imagen y comunicación, Casais es oriundo de la tierra colorada. Pero, lejos de la provincia que tanto ama, se destaca como uno de los mejores en su rubro en París, la capital mundial de la moda.
Allí,repartido entre Francia y España, Ariel brilla como uno de los mejores asistentes y tiene, entre sus principales clientes al famoso futbolista Dani Alves, a Victoria Beckham -esposa del reconocido futbolista inglés-, Mohamed VI, rey de Marruecos, y a otras tantas personalidades destacadas.
Pero, como se dice comúnmente, Ariel no fue tocado por una varita mágica que lo llevó de un momento a otro a destacarse como triunfador. Sino más bien, su historia se marca por el sacrificio, el trabajo, la constancia y las ganas de crecer.
Cuando niño, con sólo 14 años y una pasión indescriptible por el fútbol, fue seleccionado por un grupo de dirigentes para jugar en Buenos Aires.
Así, comenzó curtiendo botines en Chicago, Argentinos Juniors y otros clubes. “Pero cuando estuve lejos de casa, formándome como profesional de fútbol, aprendí a extrañar y valorar todo: la comida de mamá, la familia, los amigos, las fiestas, las despreocupaciones”, recordó Casais en diálogo con El territorio.
“Era muy chico y confieso que también era muy mimado. Y de pronto vivir solo en la gran capital, siendo niño, fue bastante difícil”, agregó, al tiempo que reconoció que el fútbol fue la disciplina que más le ayudó a luchar por sus sueños, ya que así “aprendí el sentido de la responsabilidad, a esforzarme por lo que quiero, a no bajar los brazos. El fútbol me dio mucho”.
Hasta ese momento, todo marchaba bien, pero a sus 17 años Ariel recibió la noticia de que su madre había fallecido. “Ahí, sentí que se me cayó el mundo entero”, rememoró.
Volvió a Misiones a sanar sus heridas y a acompañar a su familia. Y, con el correr del tiempo, también volvió a las canchas.
Jugando en Guaraní Antonio Franco, una voz amiga le invita a llevar su talento futbolístico a España. Sin pensarlo dos veces, el joven aceptó encantado y viajó, con ayuda económica de un tío, a Europa.
Una vez instalado, pasó por varios equipos, el Getafe fue uno de ellos. Y nuevamente un ‘pero’ se interpuso en su camino. Porque Ariel sufrió lesiones en sus meniscos y ligamentos. Esas circunstancias lo alejaron definitivamente del fútbol profesional.
Fue ahí cuando sus sueños volvieron a truncarse. De todas maneras, lejos de enfocarse en el punto negativo de la cuestión, Ariel escuchó nuevamente a una voz amiga que le sugirió adentrarse en el mundo de la moda. Es que la prolijidad y el buen gusto siempre lo acompañaron. Y, sus allegados veían en futuro en un nuevo camino.
Así, empezando otra vez de cero, consiguió tramitar su residencia y viajó hasta Francia para instruirse.
“Porque siempre me esforcé por hacer las cosas de la mejor manera posible. Entonces, si quería ser bueno en mi rubro nuevo, debía aprender en el lugar indicado. Por eso viajé a la capital mundial de la moda”, expresó.
Sin haber pisado antes la majestuosa París y mucho menos, sin hablar siquiera el idioma, Ariel se armó de fortaleza y estudió francés en el Institut de Langue Française (ILF). Asimismo, se profesionalizó como consejero de imagen y comunicación en École Jaëlys.
En ese momento, se dio cuenta de que podía lograr todo lo que se proponía en la vida y que, en realidad el secreto está en el esfuerzo, el trabajo y la pasión. “Hay que ser apasionado en la vida, eso ayuda mucho. A mi me gusta la moda y, si encima me dedico a ello, tengo que ser apasionado en mi tarea. Se trata de trabajar todos los días por ser y hacer lo mejor que se pueda”, reflexionó Casais.
Además de la perseverancia y la pasión por aprender siempre un poco más, Ariel se caracteriza también por un increíble don: su capacidad para ayudar a que otros brillen. Porque es de esos que se inflan el pecho de alegría al ver a otros destellar en la vida.
Actualmente trabaja en una de las empresas más prestigiosas del mundo. Su desempeño en la Galería Lafayette, un espacio que reúne marcas como Adidas, Hugo Boss, Dior, Givenchy, Paco Rabanne, Louis Vuitton, y otras tantas de prestigio lo han convertido en uno de los más renombrados consejeros.
Sin embargo, ahora, “estoy más vinculado a lo comercial y todo lo que respecta a ventas online, publicidades y marketing comercial. La empresa con la que trabajo, desempeña tareas con muchas marcas reconocidas en el mundo de la moda y estamos ampliando el negocio. Por eso, desde hace un tiempo estoy en Madrid, España”, destacó Ariel que este año se encuentra planificando a pleno su boda.
Y, aunque su filosofía de vida se centra en nunca bajar los brazos y seguir siempre adelante, Ariel reflexionó que lo que más extraña de Misiones, provincia que visita muy de seguido, es la simpleza de la felicidad. “En Francia es todo muy ostentoso y bonito, sí. Pero no cambio por nada del mundo las tardes en las que solemos ir a pescar con papá. Sentados en un tronquito, en medio de la arena, comiendo pescado frito con amigos y familia. O mirar los partidos de fútbol que terminan en asados y afecto verdadero”, reflexionó.
De eso se trata la vida, de luchar por conseguir los sueños, de darle importancia a lo que realmente amerita, “de ser un apasionado de la vida”, concluyó Ariel.


Vivir en época de pandemia

Residiendo en España hace ya varios años, el misionero Ariel Casais, destacó que en Madrid y todo el país, las medidas de prevención llevadas a cabo no fueron muy respetadas al principio. Sin embargo, con la propagación del virus, los ciudadanos comenzaron a tomar conciencia de la situación. “El presidente Pedro Sánchez ha declarado un Estado de alerta, tomando medidas sanitarias específicas para evitar la propagación del Covid19. Son medidas estrictas e indispensables para que todos estemos a salvo”, señaló, brindando detalles de su experiencia.
Y agregó que “En España, las medidas tomadas en principio fueron las mismas que en Argentina: se cerraron colegios y facultades. Pero las personas, lejos de cumplir la cuarentena voluntaria salían a las plazas, bares, cines, restaurantes y demás lugares”. Así, se propagó la expansión del virus al punto que los infectados ascienden hoy a 9.600. Sin embargo, luego de que las primeras instancias hayan fallado, por falta de conciencia colectiva, la alerta sanitaria se volvió más rigurosa. “Hoy día, no podemos salir afuera. No hay gente en las calles y tenemos un horario específico para salir a hacer compras, ya que los supermercados también tienen horarios reducidos de atención. Además, si la policía encuentra en las calles a personas que no deberían estar, les cobran una multa que oscila entre los 400 y los 6.000 euros”, explicó Casais. “Los hospitales no daban a vasto y la atención médica de hoy, si no es urgente, se realiza vía online o llamadas telefónicas”, agregó el argentino. De todas maneras, lejos de generar pánico sino más bien conciencia social, instó a todos cumplir con las medidas adoptadas: “Respetar las normas es lo mejor que podemos hacer para mantenernos a salvo”.

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