Caso Álvez: un jefe policial avaló la teoría de un ajuste de cuentas narco

Viernes 20 de septiembre de 2019 | 06:30hs.
Por Daniel Villamea

Por Daniel Villamea Corresponsalía Oberá

Durante la segunda jornada del juicio oral por el presunto robo e intento de homicidio en perjuicio de Víctor Rosendo Álvez (40), registrado el 19 de enero del 2016 en Panambí, un jefe policial ventiló las sospechas de que en realidad se habría tratado de un ajuste de cuentas narco, una versión que siempre sobrevoló el caso.
Ante el Tribunal Penal Uno de Oberá, el comisario Hugo Omar González, jefe de la División Investigaciones de la Unidad Regional II de Policía, recordó que surgieron indicios de que la situación se suscitó “por un problema de drogas entre Martinsiño Cardozo y Álvez”, al tiempo que citó “rumores sobre un ajuste de cuentas, lo que la gente no quiso ratificar en sede judicial por el compromiso que requiere”. 
El oficial también se apoyó en el testimonio de un sujeto que estaba detenido en una dependencia policial, quien habría escuchado una conversación entre uno de los imputados  y otro preso donde el primero le confesó la autoría del hecho. 
Precisamente, en la jornada de ayer testificaron tres sujetos que actualmente están privados de su libertad por otros hechos, dos de los cuales denunciaron que fueron presionados por la Policía para declarar contra los imputados.   
Ante el Tribunal, Carlos Rubén Rodríguez (47) aseguró que intentó ahorcarse en la Seccional Tercera por las continuas amenazas de un efectivo de la División Investigaciones. 
A su turno, José Barboza (34) denunció que personal de la misma dependencia lo golpeó para que incriminara a Juan Darío Cardozo (27), imputado junto a su hermano Martín Andrés Cardozo (32), alias “Martinsiño”, y Sergio Fabián Rodríguez (29).
Por otra parte, tres testigos avalaron la coartada del menor de los Cardozo, en relación a que el día del hecho estuvo en su casa.  

Testigo de oídas  
En su declaración, el jefe de la División Investigaciones comentó que el primer testigo del hecho fue Ariel Álvez, hermano de la víctima, quien escuchó disparos y pedidos de auxilio.
Fue entonces que vio a tres sujetos y uno le apuntó con un arma de fuego. Dijo que los delincuentes eran jóvenes, delgados y de estatura media, y que se escaparon en el Volkswagen Vento de la víctima. 
“En ese entonces un detenido en la Seccional Tercera contó que Darío Cardozo le dijo a (José) Barboza que estuvo vinculado al robo de La Línea y que habían participado otras dos personas, de las cuales una tenía tatuada una lágrima. Y que Martinsiño habría proporcionado el dato para concretar el hecho. Que la situación se dio por un problema de drogas entre Martinsiño y Álvez”, indicó González. 
También citó una nota que oportunamente le fue requisada a Barboza donde supuestamente se indicaba la ubicación de varios kilos de droga y armas sepultadas en un teal del barrio San Miguel, elementos que nunca fueron hallados. 
“Había rumores de que se trató de un ajuste de cuentas, lo que la gente no quiso ratificar en sede judicial por el compromiso que requiere”, ahondó el comisario. 
En este punto, María Cristina Salguero, defensora de Rodríguez, opinó que desde el principio de la investigación sobrevoló la hipótesis del ajuste de cuentas narco y le preguntó a González si se logró acreditar la existencia de 60 mil pesos dentro del vehículo de Álvez, ante lo cual el comisario no recordó que la víctima haya exhibido algún documento que confirmara el origen del monto denunciado como robado en aquella oportunidad. 

Apremios y amenazas
Al momento de prestar declaración, María Teresa Britos (69), la madre de Víctor Rosendo Álvez, confirmó que durante muchos años viajó con Martinsiño Cardozo a Paraguay para comprar mercadería y siempre tuvo un buen concepto de él. 
En cambio, subrayó que su yerno Víctor Vera le tenía mucha bronca a su hijo y que sabía que  tenía plata porque todas las semanas mandaba dos camiones con viruta a Buenos Aires. 
“Dos veces Vera me amenazó de muerte porque lo acusé, pero de Martinsiño no dije nada porque siempre me llevé bien con él y no tengo sospechas”, indicó. 
Carlos Rubén Rodríguez, quien está privado de su libertad, testificó que al momento del hecho estaba detenido en la Seccional Segunda y “un preso que conozco como Roballo dijo que él y tres más participaron del hecho. Me dijo que fue a cobrar una cuenta para Martinsiño con el hermano de él y otro muchacho. Dijo que fue una cuenta por cigarrillos, que no fue un asalto”. 
Luego apuntó hacia un efectivo de la División Investigaciones que habría tratado de implicarlo en el hecho.   
“Nelson Rodríguez Dos Santos me dijo que si yo no me ahorcaba, ellos me iban a matar a mí y a mi familia. Yo traté de ahorcarme para salvar a mi familia, eso está asentado en la Tercera”, aseguró. 
El citado José Barboza también manifestó que fue víctima de apremios para implicar a Juan Darío Cardozo. 
Si bien en la instrucción el testigo declaró que Cardozo dijo que atacaron a Álvez y que luego le entregó un plano del lugar donde habrían enterrado cinco kilos de droga, ayer desmintió esos dichos y apuntó a la Policía. 
“Dije eso de la marihuana forzado por el personal de la Brigada, porque me pegaron mucho”, indicó ante la sorpresa del Tribunal. 

Avalaron coartada
José Dionisio Nacimiento (52), concubino de la madre de los Cardozo, aseguró que el 19 de enero Juan Darío estuvo trabajando en la construcción de la casa y corroboró la principal coartada del imputado. Los vecinos Marcelo Weis (31) y Nélida Bidotti (52) señalaron lo mismo. 
En tanto, como indicó en la primera audiencia, el día del hecho el mayor de los Cardozo, apuntado como autor intelectual, viajó al Paraguay para realizar sus compras habituales. 
También en la víspera Sergio Fabián Rodríguez decidió testificar ante el Tribunal y se desligó del hecho. 
Cuestionó la manera en que Álvez lo identificó, un año después y en un local bailable.
“Me acusó por un tatuaje, pero no sabía explicar qué tatuaje. Entiendo que quedó traumado por lo que pasó, pero yo soy inocente. Cuando me acusó, él estaba alcoholizado. Además, dijo que me escondí en la bailanta y no tiene sentido. Si fuera culpable me hubiera escapado del lugar”, remarcó. 
Por su parte, Martinsiño volvió a dirigirse al Tribunal y desestimó la acusación de un ajuste de cuentas: “Nunca trabajé con cigarrillos, siempre con electrónica. Tengo mi puesto en la placita de calle Misiones. Incluso muchos policías me van a comprar”. 
Por solicitud de la fiscal subrogante Miriam Silke, la continuidad del debate se reprogramó para el lunes, ocasión en que se escucharán los alegatos y la posterior sentencia.

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