Casi un tercio de los docentes trabaja Educación Emocional

Miércoles 21 de agosto de 2019 | 01:00hs.
Inés Rebollo - Autora del proyecto | Tratamos de desaprender la violencia familiar y de género, que haya menos bullying y acoso"
Victoria Bergunker

Por Victoria Bergunker interior@elterritorio.com.ar

Hace un año se sancionó la Ley de Educación Emocional VI N° 209, aunque el trabajo se viene realizando en la provincia desde hace mucho tiempo atrás. La experiencia previa sirvió para dar fundamento al proyecto que hoy se instala como una innovadora herramienta educativa que va ganando terreno en todos los niveles.
Misiones cuenta con más de 30.000 docentes en las aulas y al menos un tercio de esta población ya incorporó los conceptos principales para desarrollar su propio plan estratégico, ajustado al nivel que le toca. El dato deviene de una estimación realizada por la diputada Inés Rebollo, autora del proyecto. 
“Después de la aprobación, el 16 de agosto de 2018, nosotros continuamos con la sensibilización y concientización con talleres en las escuelas en la zona sur, centro y norte de la provincia”, comentó en diálogo con El Territorio. 
En este marco, en los últimos días se realizó la presentación del cuadernillo “Aportes Introductorios”, destinado a todos los docentes y que supone una guía pedagógica para su propio aprendizaje.
“Es un puntapié inicial porque a partir de allí puede armar su propuesta acerca de las habilidades emocionales en el curso que le toca, porque esto es para todos los niveles: inicial, primario, secundario y formación docente”, detalló Rebollo.
El material viene a proponer la reflexión y revisión de las prácticas educativas, instancia necesaria en los tiempos actuales, sobre todo entendiendo el rol que viene a tomar la dimensión emocional y la vida afectiva a la hora de comprender y analizar los procesos de aprendizaje y los climas escolares. 
En este sentido, explicó que “es un entramado, porque no hay una asignatura para esto, sino que hay una dimensión cognitiva, y otra socioafectiva y la Educación Emocional forma parte de esta última”.

Cómo se aplica
Para enseñar hay que aprender. Por eso el trabajo empieza por los talleres de capacitación a los docentes, quienes después serán los encargados de llevar los nuevos conceptos al aula y aplicarlos de manera efectiva con sus alumnos.
Rebollo explicó que en primera instancia se realiza una reunión con los directivos y se comienza a trabajar con los aportes teóricos para luego hacer hincapié en lo vivencial. “Se les da una consigna que va acompañada de una actividad lúdica, recreativa y de acuerdo al nivel y con esos aportes se llega a un concepto, por ejemplo de qué entendemos por autoconsciencia. Esa es la dinámica de trabajo”. 
Consecuentemente, el profesor después desarrolla estas actividades lúdicas con sus alumnos con su cuota de impronta, ideando su propio proyecto áulico pero incorporando la dimensión emocional afectiva.
Asimismo, comentó que “hay una reacción importante cuando se comienza a trabajar en la dinámica de taller, con actividades acompañadas de la autorreflexión y la mindfulness, que es la atención plena, estar presente hoy y aquí. Es como que se rompen cuestiones muy subjetivas y lo expresan tanto estudiantes como docentes”.

La familia
Por otra parte, sostuvo que uno de los pilares fundamentales a trabajar es la Educación Emocional con las familias. “La idea es que la familia empiece a fortalecer el autoestima de sus hijos para que lleguen más seguros a todos los órdenes de la vida. Un chico que no tiene la seguridad, la fortaleza y el afecto para que opine y actúe en su propia casa, entonces llega a la escuela y es un doble trabajo”, detalló.
Además aclaró que no se trata sólo de afecto en el sentido físico como un abrazo o palabras dulces, sino de un buen trato y la necesidad de poner los límites que demanda la educación. 
“Si el adulto se relaciona constantemente por impulso transmite violencia al niño y justamente tratamos de desaprender la violencia, tanto familiar como de género, que haya menos bullying, hostigamiento y acoso”, afirmó.  
Así, en el nivel inicial es donde más rápido se ven los resultados, ya que según indicó, son los niños los primeros que aprenden a poner nombre a sus emociones. “Los docentes trabajan a través de la actividad lúdica, los animales y los colores, que denotan una u otra emoción. Por ejemplo, el rojo representa la ira o el amarillo la alegría”. 
Finalmente, reveló uno de los tantos casos que suceden a diario: “Una vez un padre me comentó que su hijo le decía ‘papá, estás con mucha ira, vení, vamos a respirar’, o sea que ellos mismos ya lo trasladan a sus familias”. 

Qué dice la ley sancionada en 2018

En su Artículo 1, la ley dispone que se incorpore al diseño curricular la Educación Emocional de forma sistemática y transversal en el sistema educativo público, de gestión estatal y privada, dependientes del Consejo General de Educación y del Ministerio de Cultura, Educación, Ciencia y Tecnología a través del Servicio Provincial de Enseñanza Privada de Misiones (SPEPM). Asimismo, señala que se entiende por Educación Emocional el proceso de enseñanza y aprendizaje de las habilidades y competencias emocionales y sociales, como autoestima, autoconciencia, empatía, perseverancia, autoconocimiento, autocontrol y el arte de escuchar, entre otros; mediante el acompañamiento y fortalecimiento de la persona en el ejercicio y perfeccionamiento de la misma.

“Los padres empiezan a acercarse a la escuela”

La experiencia es lo que cuenta. Y este es el caso del Colegio Provincial​ N° 1 Martín de Moussy. Este matutino dialogó al respecto con la rectora, Gladis Ledesma, quien dio a conocer la metodología de trabajo que aplican en la institución.
“Nosotros tenemos la Escuela para Padres y lo venimos dando a través de reuniones cada 15 días. Son una herramienta de desarrollo para la Educación Emocional, porque acerca a los padres, generando empatía con la institución y eso genera también que ellos vayan transmitiéndolo a sus hijos”.
En este sentido, detalló que “los padres empiezan a acercarse a la escuela y eso hace que el chico se sienta acompañado, que es algo que pasa mucho en la primaria, pero que en la secundaria se pierde un poco. En primer y segundo año lo hacemos casi en forma obligatoria”. 
Por otra parte, explicó que en muchas ocasiones trabajan de manera focalizada cuando hay un problema específico en un curso. “En otras charlas vemos el tema de adicciones, ciberbullying o acoso, para que los padres sepan cómo actuar cuando los chicos no hablan. Hay chicos que por ahí están sufriendo acoso pero son callados”, sostuvo Ledesma.
En este sentido, recordó una situación vivida días atrás, cuando llegó a la escuela la mamá de una alumna y expresó que su hija se sentía intimidada por sus compañeros, por lo que consideró que “es importante generar espacios de encuentro y escucha”, experiencias que arrojan este tipo de resultados positivos y generan que los chicos hablen acerca de sus emociones. 
Justamente, el foco de este nuevo paradigma educativo supone la búsqueda de soluciones ante la conflictividad de la realidad social, mediante la adquisición de habilidades socioemocionales como vía para una mejora tanto en lo personal como interpersonal. 

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