Arnoldo Schoenfisch pasó a sala común y su hijo se abstuvo de declarar

Martes 19 de mayo de 2020 | 07:00hs.
El joven acusado de parricidio llegó a las 8 al Juzgado. | Foto: Franco De Olivera
Carlos Cardozo

Por Carlos Cardozofojacero@elterritorio.com.ar

La camioneta de la Policía de Misiones llegó puntual al edificio del Juzgado de Instrucción Uno de Eldorado. A las 8.15 Pablo Schoenfisch (18) se bajó con las esposas puestas, barbijo, casco y fuertemente custodiado por uniformados de Infantería que rápidamente lo subieron por las escaleras hasta la puerta trasera de ingreso.
El joven, acusado de asesinar a su madre Faustina Antúnez (56) y balear en la cabeza a su papá, el ex intendente de Santiago de Liniers, Arnoldo Schoenfisch (59), dejó la celda después de cinco días para comparecer a la audiencia indagatoria ante el juez Roberto Saldaña.
Según pudo saber este medio en base a fuentes ligadas al proceso, una vez en el Juzgado designó un defensor oficial y, por consejo de éste, se abstuvo de declarar. Escuchó los elementos que hay en su contra y fue imputado formalmente por los delitos de homicidio agravado por el vínculo y homicidio en grado de tentativa agravado por el vínculo, que prevén prisión perpetua.
El presunto parricida no seguirá alojado en una comisaría ya que se supo que ayer lo trasladaron a la Unidad Penal III de la Capital del Trabajo.
Voceros judiciales expresaron en la víspera que aún se aguarda la incorporación de las pericias solicitadas como el informe completo de la autopsia y el examen de parafina, una prueba meramente orientativa, pero que está retrasada.
De todas formas los investigadores están al tanto de que las agresiones se realizaron con un revólver calibre 38 a muy corta distancia y ambas víctimas presentaron orificio de entrada y salida. Con estos indicios, todo apunta a que fueron atacados mientras dormían.
Lo que sí podría ser determinante es la declaración del ex intendente Schoenfisch, quien se encuentra internado en el Hospital Madariaga desde el último jueves, cuando fue atacado. Es que su evolución genera expectativa y consideran que podría contar lo ocurrido, siempre y cuando esté en condiciones fisicas y anímicas.
Ayer, desde el nosocomio informaron oficialmente que salió del sector de terapia intensiva y pasó a una sala común. Sigue con los nervios ópticos comprometidos y una ceguera temporal, por lo que le están haciendo un seguimiento en conjunto con el Servicio de Oftalmología.
“Lúcido, hemodinámicamente estable, respiración espontánea”, se detalló. Ayer una fuente al tanto de su recuperación dijo que había perdido su vista de forma definitiva, pero esto no pudo ser corroborado oficialmente y se espera para hoy un nuevo reporte.

Noche sangrienta
Tal como publicó este matutino, el hecho ocurrió el jueves, minutos después de las 4, en la vivienda de la pareja ubicada sobre la calle Belgrano de Santiago de Liniers.
En plena madrugada, Schoenfisch, malherido y ensangrentado, alcanzó a llegar hasta una ventana de su casa y pidió auxilio a los gritos, lo que permitió que un hermano y una cuñada lo socorrieran.
Cuando los familiares acudieron al lugar constataron que el hombre no sólo había sido herido, sino que también su pareja, Antúnez. Ambos fueron trasladados en un automóvil particular hasta el Samic de Eldorado, donde la mujer falleció a los pocos minutos.
Desde ahí comenzó la investigación del caso, que incluyó varios giros y terminó dejando contra las cuerdas al único hijo en común de la pareja, Pablo Schoensfisch (18), quien también es medio hermano del actual alcalde de la localidad, Miguel Ángel Szunkowski. El joven, conocido como “Pablito”, no vivía con sus padres sino que con una abuela a pocos metros del lugar.
En un principio se especuló con la posibilidad de un asalto, pero los pesquisas rápidamente descartaron esta teoría al constatar que no había ingresos forzados, desorden ni faltantes de valor en el inmueble. A partir de aquí emergió la hipótesis de un femicidio seguido de intento de suicidio, algo que también perdió fuerza ante el análisis de las actitudes del joven.
En ese punto tomaron valor las últimas palabras que Schoenfisch alcanzó a decirle a sus familiares antes de perder el conocimiento: “Pablito se mandó una cagada”.
Después de ello dieron con testigos que aseguraron haber visto al hijo de la pareja salir del lugar durante la madrugada y también supieron que la relación entre el joven y sus padres se había tornada conflictiva en el último tiempo a raíz de malos comportamientos y desobediencias.
También hizo mucho ruido que no se presentara en la escena rápidamente cuando llegó la Policía. Pero luego, en medio de las labores periciales, el muchacho expresó que él alcanzó a ver a sus padres heridos en la habitación e incluso tocó el revólver calibre largo 38 utilizado en el ataque, pero después volvió a acostarse a dormir.
Algunas fuentes incluso señalan que al ser demorado admitió el hecho y hasta dio detalles del mismo al hablar con un policía conocido, declaración que no tiene validez alguna. Asimismo, el silencio de la víspera podría romperse en un futuro con una ampliación de indagatoria.

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