“Aproveché para cerrar un ciclo”

Miércoles 1 de julio de 2020
Roxana Ramírez

Por Roxana Ramírez deportes@elterritorio.com.ar

El luchador misionero Ricardo Báez (24) se encuentra en Posadas atravesando la cuarentena y aprovechando el parate de este año, en el que los calendarios internacionales están congelados debido a la pandemia, decidió pasar por el quirófano, lo operaron con éxito de la rodilla y ahora se recupera favorablemente.
“No es algo lindo lo que estamos pasando, pero aproveché para cerrar un ciclo y me viene bien un descanso para priorizar otras cosas. Estoy estudiando el profesorado de educación física y con este parate de la pandemia me pude operar de los meniscos que tenía rotos de una lesión que venía arrastrando desde el 2018 en la primera concentración en Rusia; hasta ahora no había tenido el tiempo para hacerlo por las competencias”, explicó el misionero.
Mucho tiempo lejos de casa, por lo general en Europa entrenando y capacitándose con el seleccionado argentino, el Yacaré -como se lo conoce al posadeño- ve también este momento como la oportunidad de pasar tiempo con su familia, que en los últimos años no pudo tenerlos tan cerca como quisiera ya que vive en el Cenard, en Buenos Aires -hoy cerrado temporalmente por la situación sanitaria- o viaja constantemente.
“Justamente regresé al país el día que se cerró la frontera y tuve suerte porque me vine para Misiones para tomarme un descanso de dos semanas y como tenía el domicilio en Buenos Aires, por la beca del Enard, no me querían dejar entrar, pero después pude por suerte”, compartió.

Aún sueña con Tokio
Y es que justamente a mediados de marzo, Ricardo estuvo en el Panamericano y el Preolímpico en Otawa, Canadá, certamen en el que no logró conquistar la plaza olímpica, pero adelantó que la Unión Mundial de Lucha Olímpica otorgará una chance más con otro Preolímpico a realizarse en Bulgaria, aunque aún sin fecha firme y se prevé que sería a fines de este año o al inicio del próximo.
“Hay una chance más todavía, pero no hay una fecha exacta y quizás pueda ir, es algo que se está viendo y en poco tiempo tendré noticias de eso”, explicó el mejor luchador de la provincia que tiene dos Juegos Panamericanos y mundiales de experiencia, entre títulos nacionales y podios panamericanos de la especialidad.
“Este tiempo de descanso me viene mejor porque tengo energía para arrancar de vuelta”, añadió.
Además,estos días en la Tierra Colorada los ocupa con la rehabilitación de su rodilla, ayuda a su padre Adrián -mentor de los mejores luchadores de la provincia-, en los entrenamientos en el Cepard y analiza los videos de sus luchas para mejorar arriba de la colchoneta. 
“Estuve viendo a través de los videos el ciclo olímpico con la chance de clasificar a Tokio, que hasta ahora no se me dio, y me ayuda para tener otra visión de lo que hago y también el descanso es muy importante para cargar energías y arrancar un ciclo nuevo. También disfruto de la familia, me separé de ellos muy chico porque a los 16 años me fui a vivir al Cenard y nunca pasé tanto tiempo con ellos como ahora”.
Aunque con el paso de las semanas y siendo atleta de alto rendimiento, el cuerpo y la mente van despertando esas ganas de volver a la acción. “Estoy con la sensación de extrañar y volver de nuevo a esos lugares, entrenar y tener las mismas exigencias, es mucho el tiempo el que estamos pasando para estar quietos”. 

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