2026-10-24

Mamografía en Argentina, el 41% de las mujeres mayores de 40 no sostiene el control a tiempo

Aunque la mayoría se realizó el estudio al menos una vez, muchas lo postergan más de dos años o solo lo hacen cuando aparece un síntoma.

El cáncer de mama es la principal causa de muerte oncológica entre las mujeres en la Argentina, aunque en más del 90% de los casos tiene cura si se detecta en etapas iniciales. Sin embargo, un nuevo relevamiento sobre salud mamaria muestra que el problema no pasa solo por la falta de información, sino por la distancia entre lo que se sabe y lo que efectivamente se hace. Entre las mujeres mayores de 40, el 41% no sostiene una frecuencia adecuada de control con mamografía.

El 84% de ese grupo se hizo el estudio al menos una vez en la vida, pero muchas lo dejan de lado por falta de hábito, lo postergan más de dos años o recién se lo hacen cuando aparece un síntoma. Entre quienes nunca se lo hicieron, el 46% lo atribuyó al desconocimiento: no saben si tienen la edad indicada, creen que no hace falta si no sienten nada o aseguran que su médico nunca se lo pidió.

La consulta ginecológica marca la diferencia

El 70% de las mujeres identifica la visita al ginecólogo como el hábito más importante para cuidar la salud mamaria, pero solo el 51% la cumple de manera efectiva. El resto tiene un vínculo discontinuo con el sistema de salud, ya que el 23% únicamente consulta cuando siente dolor o molestias, el 16% lo hace con intervalos superiores a los dos años y el 10% nunca fue.

Esa falta de continuidad se refleja directamente en los estudios. Entre quienes van al ginecólogo una o dos veces por año, el 79% se hizo una mamografía, mientras que entre las que no consultan la cifra se desploma al 20%, una brecha de 59 puntos porcentuales.

A eso se suma la desinformación sobre cuándo y cómo acceder. Apenas el 36% sabe que la mamografía debe comenzar a los 40 años, y el 71% desconoce que, ante síntomas o antecedentes de riesgo, puede hacerse el estudio de forma prioritaria en el sistema público a cualquier edad. Florencia Mezzadra, de la Fundación Instituto Natura, planteó que no alcanza con saber que la detección temprana salva vidas si el sistema no garantiza las condiciones para llegar a tiempo, y reclamó convertir la salud mamaria en “un compromiso colectivo”.

Voluntad de cambiar, pero con obstáculos

El 83% de las mujeres cree que es posible reducir el riesgo de desarrollar cáncer de mama y el 89% está dispuesta a modificar sus hábitos para lograrlo. Pero la intención se topa con la realidad cotidiana, porque solo el 57% cuenta con las condiciones necesarias para sostener esos cambios, como tiempo, recursos económicos, transporte accesible y estabilidad laboral. Además, apenas el 38% conoce con precisión cuáles son los factores de riesgo modificables respaldados por evidencia científica.

El acompañamiento y la comunicación también muestran falencias. El 52% conoce a alguien cercano que atravesó la enfermedad, pero más de la mitad admite que no tiene la información necesaria para ayudar concretamente a una mujer en esa situación. Por otro lado, el 48% no recuerda haber visto ninguna campaña de concientización en el último año, lo que deja dudas sobre el alcance de las estrategias tradicionales.

Ante la aparición de un síntoma, el 97% asegura que iría de inmediato al médico. Sin embargo, conviven conductas de riesgo, ya que el 59% esperaría días o semanas para ver cómo evoluciona, otro 59% buscaría respuestas en internet y un 12% recurriría a herramientas de inteligencia artificial.

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