2026-10-22

Monseñor Martínez: “La discapacidad no puede ser la variable de ajuste”

El obispo de la Diócesis de Posadas expresó su preocupación por la situación económica de las familias, el aumento de las dificultades para llegar a fin de mes y las necesidades de las personas con discapacidad. También advirtió sobre el cierre de merenderos, la falta de trabajo y las adicciones, y llamó a construir una “esperanza activa” a través del compromiso ciudadano.

El obispo de la Diócesis de Posadas, monseñor Juan Rubén Martínez, manifestó su preocupación por el deterioro de la situación social y económica y cuestionó la posibilidad de aplicar recortes en áreas sensibles como la discapacidad, la salud y la educación. En ese sentido, sostuvo que las personas con discapacidad no pueden convertirse en una variable de ajuste y destacó la importancia de alcanzar consensos políticos sobre temas prioritarios para la sociedad.

“Por eso el planteo era que no puede, cuando uno piensa en que todos queremos no tener inflación alta, ser la variable de ajuste el tema de la discapacidad”, afirmó por Radioactiva 100.7.

El obispo señaló que las dificultades económicas afectan a distintos sectores sociales y que las consecuencias se perciben tanto en las familias de menores recursos como en la clase media. En particular, mencionó los problemas que enfrentan los jubilados para afrontar los gastos cotidianos y la compra de medicamentos.

“Hay muchísima gente que en este momento, no solamente la gente que tiene bajísimos recursos, está en una línea de pobreza grave, sino que la clase media de alguna manera también está muy afectada”, expresó.

En esa línea, consideró que negar las dificultades que atraviesa la población implica desconocer una realidad que se manifiesta en la vida cotidiana. “La gente lo expresa porque les pasa”, remarcó.

La realidad social en las parroquias

Martínez explicó que la Iglesia percibe de cerca las necesidades de la población a través del acompañamiento que realizan las parroquias y las comunidades de la diócesis, que abarca Posadas, Garupá y localidades del interior provincial.

Según indicó, las demandas de asistencia se reflejan en los pedidos de ayuda que reciben las instituciones religiosas y en las dificultades para sostener espacios comunitarios destinados a brindar alimentos.

“Los que eran merenderos que llamábamos nosotros, donde se hace la merienda, en algunos casos tuvieron que cerrar por falta de ayuda”, señaló.

El obispo aclaró que muchas comunidades continúan con estas tareas gracias a los aportes solidarios de los vecinos y al acompañamiento de Cáritas. También indicó que la asistencia no está dirigida únicamente a los niños, sino que alcanza a personas de distintas edades.

Al referirse a la situación de los sectores más vulnerables, mencionó además la precariedad habitacional, la falta de empleo genuino y el impacto de las adicciones, especialmente entre los jóvenes.

“Hay barrios directamente muy humildes, que están muy en los laterales, donde se percibe esto y muchas otras situaciones de sufrimiento que nos preocupan”, manifestó.

En cuanto a los comedores y merenderos, explicó que gran parte de su sostenimiento depende de los esfuerzos de las propias comunidades y de la colaboración solidaria. Asimismo, recordó que la colecta de Cuaresma se destina específicamente a acompañar iniciativas vinculadas con la vivienda.

A través de Cáritas, esos fondos permiten construir pequeñas viviendas y brindar asistencia en barrios con condiciones habitacionales precarias.

Advirtió sobre la desigualdad y la concentración de la riqueza

Durante la entrevista, Martínez también reflexionó sobre la profundización de las desigualdades sociales y las divisiones que atraviesan a la Argentina y a otros países.

El obispo consideró que la distancia entre los sectores que concentran cada vez más recursos y las grandes mayorías constituye un fenómeno preocupante, que puede tener consecuencias graves si no se aborda con mayor profundidad.

Para ilustrar esa situación, recordó la película Los juegos del hambre, en la que una minoría concentra el poder y la riqueza mientras amplios sectores de la población viven en condiciones de pobreza.

“Esto que parecía ficción parece que en el mundo es hacia donde nos encaminamos”, sostuvo.

También vinculó estas desigualdades con el desarrollo de la tecnología y la inteligencia artificial. Si bien reconoció el crecimiento y el impacto de estas herramientas, advirtió que su concentración en manos de pequeños grupos puede ampliar las brechas sociales.

“El que se empodera de esto, obviamente que se empodera y la grieta pasa a ser mayor”, afirmó, al señalar que el acceso cotidiano a la tecnología no necesariamente implica participar de las decisiones y los beneficios que genera a escala global.

Destacó el consenso legislativo sobre discapacidad

Al referirse al debate legislativo sobre discapacidad, Martínez valoró que se hayan alcanzado acuerdos entre distintos sectores políticos y consideró que el diálogo constituye una herramienta fundamental para abordar las problemáticas sociales.

En ese contexto, sostuvo que el consenso alcanzado representa una señal positiva para la democracia, más allá de las diferencias que puedan existir sobre determinados aspectos de los proyectos.

“Me alegra que haya discusión alrededor de esto, con posturas diversas y que confluyan, como en este caso, por gran mayoría”, expresó.

Además, planteó la necesidad de fortalecer la capacidad de diálogo para superar las divisiones y encontrar respuestas a los temas que afectan a la población.

“Una gran capacidad de diálogo para poder, dentro de las diferencias, pensar bien los temas importantes”, señaló.

La visita del Papa y el mensaje de esperanza

En otro tramo de la entrevista, el obispo se refirió a la expectativa por una eventual visita del papa León XIV a la Argentina y manifestó que su presencia podría representar un momento significativo para la esperanza de la sociedad.

Martínez expresó que las noticias difundidas sobre la salud del pontífice le habían generado tranquilidad y destacó la importancia del mensaje que podría transmitir durante su visita, cuya concreción y detalles del itinerario todavía debían confirmarse.

“Creo que va a ser un momento muy fuerte en la esperanza”, manifestó.

Asimismo, expresó su deseo de que el encuentro contribuya a superar las divisiones y a promover una mayor disposición al diálogo entre los distintos sectores.

Finalmente, el obispo dejó un mensaje dirigido a la comunidad y remarcó que la esperanza no debe entenderse como una actitud pasiva, sino como una construcción colectiva que requiere la participación de cada ciudadano.

“Cuando uno dice la palabra esperanza, tenemos que pensarlo no como algo que otros lo viven, sino que nosotros tenemos que comprometernos activamente”, afirmó.

En ese sentido, llamó a ejercer la ciudadanía y a realizar aportes cotidianos para mejorar la realidad social. “Esto es la esperanza, una esperanza activa”, concluyó.

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