“Estamos transitando lo que podría ser el episodio culminante del escenario Niño”

Juan Borús, especialista en Sistema de Información Hidrológica del Instituto Nacional del Agua (INA) indicó además que Misiones se encuentra en el lugar central de la mayor actividad y “se esperaba que se concentrara el impacto Niño allí”. Apuntó que aún se espera una mayor crecida del río Paraná cuando las lluvias lleguen a la Cuenca Alta del Paraná en Brasil y obligue a evacuar los embalses de las represas.
jueves 22 de octubre de 2026 | 10:49hs.

Tras el breve período de sol tras los graves inconvenientes que trajeron las abundantes lluvias la semana pasada y que en Misiones no solamente mostraron un caudal impresionante en las Cataratas del Iguazú, sino que además obligó a inhabilitar puentes, a evacuar a personas y dejó incomunicado a un municipio como Montecarlo, las precipitaciones volvieron a la provincia desde ayer.

Todo esto se da en el marco del fenómeno de El Niño que llegó con fuerza y persistirá, según detallan los especialistas, inclusive hasta febrero del año que viene. Sobre esto El Territorio dialogó con Juan Borús, especialista en Sistema de Información Hidrológica del Instituto Nacional del Agua (INA) quien detalló que se está atravesando “el escenario culminante del escenario Niño” y que Misiones desde hace tiempo se encuentra en el centro de mayor actividad y por ello viene registrando consecutivamente lluvias y tormentas.

El especialista, ponderó el abordaje actual de los eventos climáticos que que presenta una evolución respecto al pasado, no solamente en lo que respecta a la tecnología, sino a las “herramientas como para ir siguiendo un un evento como este, sino también en lo que hace a lo comunicacional que nos permite hoy por hoy llegar al oyente, al televidente en forma muy ágil, muy segura. Está claro que los medios de comunicación forman parte del esquema de respuesta ante una emergencia o ante una situación extrema”.

¿En qué etapa del fenómeno de El Niño estamos atravesando actualmente?

Estamos transitando lo que yo creo que podría ser, por lo menos es probable, el episodio culminante del escenario Niño. La señal en nuestra región ya comenzó a llegar a partir de la segunda semana de julio, hace rato que está instalada sobre sobre el Litoral, al principio castigando a la Cuenca del río Uruguay y después se fue diversificando.

Comenzamos a tener hacia fines de julio las primeras manifestaciones en la Cuenca del río Iguazú con sucesivos pulsos de lluvia y eso fácilmente saturó los suelos del Iguazú y produjo una permanente situación de aguas por encima de lo normal en Cataratas. El máximo fue el pulso de crecida en ese sentido se dio en la otra semana con 16.000 metros cúbicos por segundo en Cataratas, es un caudal muy significativo, -no extraordinario de ninguna manera-, al mismo tiempo que no cesaban las lluvias sobre el alta cuenca del Uruguay. 

Ya desde hace un tiempo que -ahora de alguna manera se han disipado- tuvimos una sucesión de pulsos sobre el alta cuenca significativo y lo que tiene la cuenca del Uruguay es que no deja nunca de estar muy activa, de forma errática se distribuyen las lluvias, pero las hay todavía.

Una de las dudas que se tenía un par de meses atrás era cuándo este escenario Niño se iba a concentrar o iba a castigar a la alta Cuenca del Paraná en Brasil. Tengamos en cuenta que en territorio argentino de Corrientes para abajo, lo que aporte el alta Cuenca del Paraná es fundamental porque es la que aporta el mayor volumen, por lo tanto, era muy importante saber cuándo se iba cuándo iba a activar y efectivamente en el último mes prácticamente comenzó a activarse allí y a darse una un evento tras otro.

Eso terminó saturando los suelos, terminó realmente produciendo excedentes significativos, hasta ese evento que hace poquito se dio -también en conjunción con la crecida del Iguazú- que motivó una afluencia al embalse de Itaipú muy importante y que la obligó a abrir el vertedero para bajar el nivel de embalse.

Esos días descargó más de lo que recibiría para poder bajar el nivel del embalse y hacerlo más receptivo. Eso es lo que pasó, estamos viendo ahora las consecuencias de todo eso a la altura de Corrientes, por ejemplo, y el frente de onda avanzó y ya está llegando a Santa Fe.

Lo que se puede entender como frente de onda que es cuando ya sistemáticamente un avance diario, acotado por ahora, pero un avance de la de las alturas. Todo eso está ocurriendo ahora.

Desde ayer, y después de unos días de sol, volvieron las lluvias…

Hubo en los últimos días una disipación temporaria en la lluvia, un alivio, un descanso, pero está claro que desde anoche se esperaba que empezara a ocurrir de nuevo, ya se vio que se instalaba sobre la región, especialmente sobre el sur de Paraguay, norte de Corrientes y sur de de Misiones un evento, un sistema que está activo y que es muy probable que durante el día de hoy o quizás mañana, se traslade un poco más al norte y vuelva a actuar especialmente sobre la cuenca de aporte directo a Itaipú, quizás también sobre la cuenca baja del Iguazú.

Misiones, lamentablemente, hace rato está está en el lugar central de la mayor actividad, es la zona en la que, por mucho consenso, se esperaba que se concentrara el impacto Niño allí. Y efectivamente es lo que ha estado pasando y eso dio lugar a que la provincia tuviera una situación de tiempo inestable, lluvias o tormentas con mucha frecuencia, que es lo que está teniendo ahora y lo que probablemente continúe teniendo en un futuro cercano en los próximos días. 

Aunque paren las lluvias, usted decía que los suelos siguen saturados…

Cuando hablo de suelos saturados incluyo a toda la provincia de Misiones y alguna parte de Corrientes. Corrientes es un desafío porque por sus características morfológicas en general uno termina dividiéndola en tres partes. Pero en este momento lo que preocupa de Corrientes es lo que pasa en el suroeste y que tiene que ver con la hacienda y que las condiciones para el arreo y para la evacuación no son fáciles y puede llegar a haber pérdida de hacienda por la alteración totalmente del medio. Además nunca hay que olvidar que cuando se evacúa un lugar y la hacienda se va a otro lado, una de las consecuencias que tiene es que el peón de campo que trabaja en el lugar en el que vive, se queda sin su herramienta de trabajo, que es la hacienda. Tiene una consecuencia social en el lugar muy impactante, muy complicada que y que es difícil abordar también y de cubrir.

El impacto en general suele compararse permanentemente: qué impacta más, si una situación como esta, ocasional, pero intensa, como puede ser el anegamiento, los excesos en general, o aquella situación que vivimos entre 2020 y 2023 de bajante permanente, de sequía, de falta de agua. Estamos en el extremo opuesto y es muy difícil decirlo porque los aspectos que hay que tener en cuenta son muy distintos y en general ambos impactos son severos.

Uno llega a la conclusión de que lo mejor lo que nos puede pasar es que todas las variables hidroclimáticas regionales evolucionen dentro de un margen medio, de valores de magnitud media, cerca de lo normal, y no apartarse a los extremos porque cada vez que algo se aparta de los extremos tiene consecuencias negativas. 

En términos comparativos con otros años, ¿este Niño es de mayor preocupación para ustedes los especialistas? 

Sí, uno se termina acostumbrando al concepto, pero está claro que desde un principio cuando comenzó todo en marzo, se venía hablando que estábamos ante la antesala de un escenario Niño muy significativo. Uno se va acostumbrando, y no hay que aclararlo más, estamos en una situación muy particular, muy extrema.

Es importante, no hay ninguna duda, pero me doy el lujo, quizás me permito mirarlo pasando por un cedazo esa cuestión, porque no es que hay una escala de El Niño y por lo tanto una escala de impactos. No significa que por ser un calentamiento muy significativo o con una distribución tan particular como la que tiene ahora, que afecta gran parte de la costa chilena, la alteración de la corriente de Humboldt, más allá de todo eso, pero si me concentro en lo que más me importa que es la región esta, la de la Cuenta del del Plata concretamente, no está todo escrito, no se sabía muy bien que iba a pasar. 

Ahora se está manifestando y es como una especie de traje a medida que uno va construyendo en función de los datos que va recibiendo y de la evaluación que va teniendo, de lo que ya llovió, de lo que ya impactó, de lo que ya pasó.

Está claro que estamos en un escenario muy significativo, muy importante, que probablemente cuando corramos la página dentro de unos meses vamos a poder decir que este evento que pasó ahora está entre los más importantes de la historia junto con el 82, 83, el 92, el 97, 98 y quizás el 2015, 2016. Todos los otros fueron más cortos, menos significativos, con menor impacto, por lo tanto este es uno de esos que realmente hay que tenerlo muy en cuenta. 

¿Hasta cuándo más o menos podemos esperar que se quede este fenómeno? 

En principio, si uno se concentra en el Pacífico, aparentemente todo muestra -hay consenso en ese sentido- que el que el fenómeno comenzaría a declinar quizás en la segunda mitad de diciembre, ahí comenzaría a mermar el calentamiento de las aguas del Pacífico y comenzaría, imagino que muy gradualmente, a retornar la atmósfera o los vientos a la condición que tenían antes. Por lo tanto, las señales en nuestra región se irían debilitando y comenzaríamos a tener una situación un poquito mejor.

Es habitual escuchar de los climatólogos que finalmente va a terminar abordando todo el verano, e inclusive, yo diría que hay una una duda que va a persistir todavía, es qué va a pasar el otoño del año que viene.

Es decir, ha habido situaciones en las cuales el fenómeno de El Niño se desarrolló como uno espera que se desarrolle, que es durante la primavera y en el otoño siguiente tuvo un remezón, que es como si no se hubiera terminado de ir y termina manteniendo una manifestación en el otoño siguiente, que algunas veces con impacto severo. 

Eso es algo que no podemos despejar, estamos lejísimos de poder de poder hacerlo, creo que recién en febrero vamos a tener una idea bien aproximada de de qué podemos esperar, pero veremos. 

Teniendo en cuenta el papel también que que juegan las represas en la crecida de los ríos ¿Cuál presentaría mayor riesgo, el Paraná o el Uruguay en la zona del Litoral?

El Paraná está está jugado ya, claramente, está teniendo estos cursos de crecida y todavía -algo importante de decir- que no dijo presente la mitad norte de la Alta Cuenca del Paraná en Brasil, la mitad regulada, la zona donde están las presas de embalse, que en todos episodios no ha tenido una situación de lluvias que terminaran de llenar todos los embalses y que lo obligaran a descargar un caudal significativo.

Eso es algo que me imagino que puede llegar a ocurrir durante diciembre. Es una zona que tiene mucha estacionalidad todavía y por lo tanto es probable que tengamos ese aporte.

En cambio el Uruguay, que va a continuar sus pulsos de crecida, pero me da la impresión por cómo se distribuye la señal en este momento en esta región, de alguna manera la actividad sobre el Río Uruguay algo ha mermado y se mantiene en aguas medias altas. Bien. En principio no ha tenido un nuevo castigo.

Por lo tanto, toda la atención está concentrada en la zona donde se dan ahora las lluvias en este evento y más adelante en las nacientes del Paraná. 

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