Casi cuatro de cada diez hogares no llegan a la primera quincena con sus ingresos
Casi cuatro de cada diez hogares argentinos no logran sostenerse con sus ingresos más allá de la primera quincena del mes, y dos de cada tres se quedan sin dinero a más tardar el día 20. La situación es todavía más marcada entre los menores de 40 años, de los cuales el 72% agota sus recursos antes de llegar al día 20. En paralelo, apenas el 34% de la población llega a fin de mes y solo el 9,8% consigue ahorrar.
Los datos corresponden al Monitor de Opinión Pública (MOP) de septiembre, elaborado por Zentrix Consultora en las 24 jurisdicciones del país. La encuesta, que se realizó de forma online, expone las dificultades de los hogares para sostener sus gastos cotidianos y muestra que el endeudamiento cumple funciones diferentes según los ingresos.
Es así que mientras en los sectores de menores recursos se utiliza principalmente para cubrir necesidades básicas (comida, salud y servicios), entre los de mayores ingresos aparece más vinculado con decisiones de consumo y la compra de bienes durables.
Al consultar a los participantes sobre a qué fecha llega con sus ingresos, casi el 39% respondió que alcanza al 15 de cada mes, y un 20,4% no pasa del día 10.
La brecha también aparece por edades. Según el informe, el 72% de las personas de entre 18 y 39 años llega sin ingresos al día 20 o antes. En el grupo de 40 a 59 años, la proporción alcanza el 64,4%, mientras que entre quienes tienen 60 años o más llega al 63,8%.
Seis de diez que se perciben de clase baja no pasan la primera quince
La diferencia más pronunciada aparece al comparar los estratos socioeconómicos. En la clase baja, el 59,6% se queda sin dinero a más tardar el día 15 y el 83,3% no logra sostener sus ingresos más allá del día 20. Apenas el 0,9% llega a fin de mes con capacidad de ahorro.
En la clase alta, en cambio, el 20% agota sus ingresos antes de finalizar el día 20. Además, el 61,9% logra llegar a fin de mes y ahorrar.
La clase media se ubica en una posición intermedia, aunque también con dificultades: el 51,4% se queda sin ingresos antes de terminar el mes. La diferencia entre los estratos no se limita, por lo tanto, a la capacidad de ahorro, sino también al tiempo durante el cual los ingresos permiten afrontar los gastos habituales.
Endeudarse para comer
El uso del crédito constituye otro indicador de esa desigualdad. Entre las personas que se endeudaron, el 55,1% lo hizo para cubrir gastos básicos, como alimentos y salud, y el 21,3% para pagar tarifas y servicios. En contraste, el 11,8% recurrió al crédito para adquirir bienes durables.
La diferencia se profundiza al observar los motivos según la clase social. En el estrato más baja, el 68,1% se endeudó, y entre quienes lo hicieron, el 65,5% destinó ese dinero a gastos básicos. En la clase alta, la proporción de personas que tomó deuda fue del 36,5%, pero el 63,4% de quienes lo hicieron la utilizó para comprar bienes durables.
En la clase media, el 47,1% se endeudó. Dentro de ese grupo, el 45,6% recurrió al crédito para afrontar gastos básicos y el 29% para pagar tarifas y servicios, la proporción más alta entre los tres estratos. Para comparar, ese último motivo representó el 18,2% en la clase baja y el 4,7% en la alta.
Los salarios y la percepción de la economía
El informe también registra una percepción negativa sobre la evolución de los ingresos frente a la inflación. Desde marzo, la proporción de personas que considera que su sueldo perdió frente al aumento de los precios se mantuvo por encima del 81% y llegó al 87,4% en julio.
La evaluación de la economía presenta, además, diferencias entre la situación personal y la del país. El 39,3% calificó negativamente su situación económica individual, mientras que el 61,5% tuvo una valoración desfavorable de la situación nacional, una diferencia de 22,2 puntos porcentuales.
Por clase social, la evaluación negativa de la economía del país alcanzó al 70,7% de la clase baja, al 56,5% de la clase media y al 42,9% de la clase alta.