2026-10-07

Durante quince años fue directora de la Escuela de Música y enseñó en escuelas

Una vida dedicada a despertar la imaginación de los más chicos

Blanca Trotta presentará su tercer libro ‘Bichos raros’, compuesto por cuentos, poemas e ilustraciones suyas. Resalta la importancia de leerles a los niños

Después de varios años de tenerlo guardado entre sus proyectos, Blanca Trotta finalmente presentará Bichos raros, poemas y cuentos, su nuevo libro destinado a los niños, el público predilecto de sus obras literarias. Es que esta prolífica docente -ahora jubilada- defiende el hecho de que leer y escuchar cuentos, hoy más que nunca, es esencial para combatir a las pantallas. 

La cita será el jueves 15 de octubre a las 19 en el auditorio de la Escuela Superior de Música y tendrá una particularidad que refleja buena parte de la trayectoria de su autora, porque además de las palabras formales sobre la publicación habrá actores, bailarinas y una puesta pensada para acercar la literatura a los más chicos.

“Por distintas circunstancias no lo había podido presentar, porque hace unos años que lo tengo, y ahora lo estoy concretando”, contó en diálogo con El Territorio.

Bichos raros reúne seis cuentos y diez poemas en los que aparecen animales, situaciones disparatadas, fantasía y escenas tomadas de experiencias de la vida cotidiana. Una pulga que se enamora de un perro, un baile en el que participan una avispa, un mono y un tigre así como un gato con una cola muy particular forman parte de un universo en el que lo inesperado tiene un lugar central.

Es así que la autora considera que escribir para niños no significa limitar el lenguaje a las palabras que ellos ya conocen. Por el contrario, entiende que la literatura puede convertirse en una oportunidad para ampliar ese universo. “Yo creo que es importante que pueda aportar al enriquecimiento del lenguaje, no limitarnos a las palabras que ellos manejan”, explicó.

En ese sentido, la fantasía, los personajes diferentes y el disparate aparecen como recursos para despertar la curiosidad. También la musicalidad tiene un papel importante, especialmente en los poemas, donde el ritmo y la sonoridad pueden ser tan significativos como aquello que se cuenta.

Esa relación entre literatura y música atraviesa buena parte de la producción de Trotta y también está presente en sus libros anteriores. En Cuentos de la tía Blanca, publicado en 2014, esa combinación aparece de manera particular. El libro nació a partir de los sobrinos nietos de la autora, seis hermanos a quienes fue dedicando cuentos hasta reunirlos finalmente en un libro.

En el prólogo de ese libro, la escritora Olga Zamboni reparó precisamente en la presencia de los ritmos y las melodías en los relatos. Esa observación tiene una explicación sencilla para ella, porque la música aparece de manera casi natural en sus historias.

“En todo yo le meto la música, siempre están bailando, están cantando. No me doy cuenta y cuando me quiero acordar ya estoy utilizando la música otra vez como parte del momento”, señaló. Uno de los cuentos, por ejemplo, lleva a los chicos a otro planeta donde no existen ni la música ni los colores, porque un tirano pretende que todos se dediquen exclusivamente a la ciencia. En ese mundo gris, los duendes del color y del sonido permanecen apresados.

Misionera por adopción

La relación entre las distintas ramas del arte también está vinculada con su propia historia. Trotta nació en Trinidad, Uruguay, y a los 5 años se trasladó con su familia a Montevideo, donde realizó sus estudios y comenzó a formarse en piano. Desde entonces, la música convivió con otros intereses, entre ellos la literatura, la filosofía y el teatro. “Creo que cuando a uno le interesa el arte, te interesa todo, todas las ramas porque está conectado todo”, sostuvo.

En 1969 llegó a Misiones y unos años después, en 1975, ingresó a la recientemente creada Escuela de Música, primero al profesorado como alumna, después como docente y finalmente como directora de la institución, cargo que ocupó durante quince años.

Antes de dirigir la Escuela de Música recorrió distintos establecimientos primarios y secundarios de la provincia como profesora y su carrera docente se extendió durante 36 años de servicio que le dejaron una cantidad de recuerdos y vínculos que todavía aparecen en su vida cotidiana.

“Me encuentro con alumnos por todos lados, ya muy creciditos. Ahora que volví estos días a la Escuela de Música por estas cosas, me encanta porque me encuentro con que los que eran mis alumnos ahora son docentes ahí mismo”, compartió, orgullosa.

Durante sus años frente al aula, Trotta buscó que la enseñanza musical no quedara encerrada en el aprendizaje técnico. En las escuelas trabajaba también con dibujo, pintura y otras expresiones artísticas, en ocasiones junto con profesores de plástica.

Para ella, enseñar música no implica necesariamente formar músicos porque en una escuela primaria o secundaria, uno de los objetivos puede ser formar buenos oyentes, ampliar el gusto y generar curiosidad por diferentes expresiones musicales.

El libro que abrió el camino

Su primer libro, Canciones para jugar en Misiones, apareció en 2005 y estuvo pensado inicialmente para docentes de música. La publicación reúne canciones y actividades y buscaba acercar, a través de la música, otras expresiones artísticas de la provincia. En el proyecto participaron con sus ilustraciones artistas como Sigmund Kowalski, Rubén Díaz y Mandové Pedrozo, mientras que Trotta también musicalizó poemas de Chiquita Baena y Ricardo Ojeda hizo lo propio con un poema suyo.

Con el tiempo, las maestras jardineras quisieron ocupar el material pero la dificultad estaba en que muchas no podían leer música. Por eso, el año pasado se puso en marcha un proyecto junto con la Escuela de Música para grabar las canciones incluidas en el libro. La intención es que el material pueda complementarse con una aplicación y con registros audiovisuales de las actividades.

La autora también tiene entre sus proyectos una obra de teatro infantil basada en el personaje de Tucano Pepe, para la que necesita reunir cantantes, músicos y actores. Es una idea que espera poder concretar el año próximo.

Es así que después de décadas dedicadas a la enseñanza y tras su jubilación, Trotta encontró más tiempo para dedicarse a esa otra pasión que siempre había estado presente. “Después de esos 15 años me jubilé y tengo tiempo para dedicarme a mi otro amor que es la literatura”, contó.

Ese amor por los libros también explica su preocupación por el vínculo de los niños con la lectura en un momento en que las pantallas ocupan buena parte de su tiempo. Para Trotta, el problema no pasa solamente por cuánto leen los chicos, sino también por aquello que sucede dentro de ellos cuando escuchan o leen una historia.

“Ahora todos están acostumbrados a la pantalla y la pantalla les da imágenes fijas y a todas las mismas. Y nos preguntamos dónde queda lugar para la imaginación porque cuando el niño está escuchando un cuento está dejando volar su imaginación, está imaginando los personajes, se está riendo, está llorando. Su imaginación, su sensibilidad, todo se despierta con la lectura, con la escucha”, planteó.

Por eso considera que el contacto con la literatura debería ser frecuente y no quedar reducido a una actividad ocasional de la escuela. Un cuento puede llegar a través de un libro, pero también de la voz de una abuela, una madre, un docente o cualquier adulto dispuesto a compartir una historia.

“El acceso que le da el desarrollo de la sensibilidad, de la imaginación y todos esos atributos que son inherentes a la niñez y que a veces después de grande los perdemos. Hay que tratar de motivar todos esos aspectos. Lo mismo que la poesía, el niño es el que está más abierto a eso, al sentido poético de la vida y hay que aprovechar esas condiciones”.

En Bichos raros, esa búsqueda se combina con el humor, la fantasía y algunas escenas inspiradas en recuerdos personales. Uno de los relatos, El gato cola frita, nació de una experiencia de su infancia en Uruguay, cuando vio un gato con una cola muy pequeña y descubrió que había sufrido un accidente con aceite caliente.

Son historias que parten de lugares diferentes, pero que comparten una misma intención, la de despertar la curiosidad y ofrecer a los chicos un espacio propio para imaginar. Esa será también la propuesta de la presentación del 15 de octubre, que Trotta pensó junto con otros artistas para que los niños no sean solamente espectadores de la aparición de un nuevo libro, sino que puedan acercarse a la literatura desde el juego, la música, el movimiento y la fantasía.

La apuesta, en definitiva, es que los chicos vuelvan a encontrarse con las historias y puedan hacer algo que una pantalla no puede hacer por ellos, imaginar aquello que todavía no está construido.

Para agendar

Presentación. ‘Bichos raros’, de Blanca Trotta, se presentará el jueves 15 de octubre a las 19 en el auditorio de la Escuela Superior de Música (Colón y Roque Pérez). La escritora y docente publicó además ‘Canciones para jugar en Misiones’ (2005) y ‘Canciones de la Tía Blanca’ (2014).

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