2026-10-03

El cuidado emocional será uno de los ejes

El IMC propone un Octubre Rosa con prevención, diálogo y acompañamiento

La programación de todo el corriente mes incluirá conversatorios, música, actividades recreativas y propuestas vinculadas a distintas áreas de la salud

Octubre vuelve a teñirse de rosa para poner el foco en la concientización sobre el cáncer de mama, los controles y el acompañamiento durante la enfermedad. En ese marco, el Instituto Misionero del Cáncer (IMC) preparó una programación para todo el mes con profesionales de distintas áreas y propuestas destinadas a pacientes, familiares y a la comunidad. Liliana Timmer, coach ontológica y acompañante terapéutica de pacientes con cáncer, explicó que este año la iniciativa tendrá una dinámica diferente.

“Este año se plantea un Octubre Rosa en donde el paciente en realidad es el protagonista, porque no vamos a tener charlas en sí, sino que más bien vamos a dar lugar a conversatorios. El paciente puede hacer las preguntas que necesite hacer al profesional que esté en ese momento disponible”, explicó.

El lema elegido para este año es “Prevenir es vivir”, una consigna que busca llamar la atención sobre el valor que tiene el tiempo frente al cáncer de mama. “En el cáncer de mama justamente el tiempo cambia todo. La prevención real no consiste en vivir atemorizado, sino en ganar ventajas. Cuando se detecta una anomalía antes de que sea palpable a través de una mamografía o diferentes métodos, las probabilidades de curación superan el 90%. Entonces, prevenir hoy es no postergar la mamografía anual”.

Las jornadas se desarrollarán los martes y jueves en el sector de planta alta del Instituto Misionero del Cáncer, generalmente entre las 10 y las 12, aunque algunos horarios variarán para adaptarse a la disponibilidad de los profesionales. Pacientes, familiares y otras personas interesadas podrán acercarse directamente.

El cronograma comenzará el martes 6 con Cristina Damiani y su banda, seguido a las 10.30 por biodanza con Georgina Bruno. El jueves 8 habrá un conversatorio sobre prevención y controles médicos, con el profesional todavía por definir. El martes 13, desde las 9.30, Jesica Duarte encabezará el encuentro sobre nutrición y también se promocionará la Carrera por la Vida junto a Eugenia.

“El 15 tenemos actividades recreativas junto a Mariana Ladaga, que va a hacer un podcast sobre el Día de la Madre. Vamos a tener una ruleta en donde vamos a entregar premios y va a estar la gente de Voluntades también, que lleva regalitos”.

El martes 20 estará dedicado a experiencias vinculadas al bienestar, con relajación y entrega de almohadones junto a la kinesióloga Rocío Pajón, además de yoga con Natalia.

El 22 se realizará caminata nórdica con la doctora Natalia Gomeñuka. Cinco días después, la doctora Carolina Goetze participará de un conversatorio sobre cáncer de mama y fertilidad, mientras que también habrá una propuesta de maquillaje con sentido y belleza humanizada.

“El 29 tenemos a Laura Cáceres, una coach en salud, con el tema ‘El movimiento como prevención y coadyuvante’. Ahí vamos a hacer el cierre. También vamos a tener música entre medio y entretenimiento. Siempre va a haber regalitos y recuerdos”, agregó.

La programación tendrá otra instancia el 31, cuando integrantes del IMC acompañarán una actividad del área de oncología de la Policía en la plaza San Martín. Allí está prevista la instalación de un gazebo para acercar información.

Además del cronograma mensual, el trabajo de la coach dentro del instituto comprende el acompañamiento terapéutico de personas con cáncer y un abordaje que también incorpora a sus familiares.

El abordaje previsto para este mes incorpora cuestiones que forman parte de la vida cotidiana de las personas que atraviesan un tratamiento.

La alimentación, la posibilidad de ser madre, la recuperación física y las emociones tendrán espacios específicos dentro de la programación. La intención es mostrar que existen diferentes aspectos que pueden atenderse aun durante procesos como la quimioterapia o la radioterapia.

Desde septiembre funciona además Recreación Creativa, una propuesta que se desarrolla los jueves de 15 a 17 en la sala de espera del piso superior del IMC. Actualmente, pacientes y familiares participan en la elaboración de las decoraciones de Octubre Rosa.

El lugar también quedó disponible para recibir iniciativas ofrecidas por integrantes de la comunidad, entre ellas talleres que puedan brindar herramientas con salida laboral.

Hizo de su experiencia una forma de acompañar a otras mujeres

Ana Pisak se reúne con otras mujeres en el IMC para coser almohadones. Foto: Parque de la Salud

Atravesar un cáncer de mama implica mucho más que cumplir con estudios, cirugías y tratamientos. Para Ana Pisak, de Leandro N. Alem, su propia experiencia con la enfermedad también le permitió descubrir necesidades que aparecen durante ese proceso y que muchas veces solo reconoce quien las atravesó. Después de finalizar su tratamiento, decidió transformar parte de lo vivido en acompañamiento para otras pacientes.

“Cuando uno se opera recibe mucha contención, pero siempre falta algo más. La atención de los médicos y las enfermeras fue muy buena. Me llamaron, me explicaron cómo iba a ser la anestesia, cómo iba a ser todo. Me explicaron que me iban a poner un drenaje y que era una cirugía grande, pero yo no sabía que al mover el brazo iba a sentir un dolor insoportable. Eso me duró como tres meses”, recordó.

Después de la intervención buscó por su cuenta una manera de proteger la zona operada. Todavía debía realizarse curaciones y cualquier movimiento inesperado podía provocarle fuertes molestias. “Yo me abrazaba a una almohada porque al mover o levantar el brazo sentía un dolor insoportable, como un calambre. A veces tenía ganas de atarme el brazo para no moverlo. Andaba con una almohada y por encima me ponía una chalina. Desde que me operé no podía soltar ninguna de las dos cosas”, relató.

Durante las sesiones de kinesiología, la licenciada Rocío Pajón le habló de los almohadones con forma de corazón y de las distintas maneras de utilizarlos. Su diseño permite colocarlos debajo del brazo para disminuir el roce sobre la zona axilar y encontrar posiciones más cómodas para descansar, viajar o realizar actividades cotidianas.

La confección se realiza en el Instituto Misionero del Cáncer (IMC), donde varias mujeres se reúnen los jueves por la mañana, de 10 a 11. Trabajan con un molde, marcan las telas, las piezas se cosen y luego realizan el relleno. Algunos almohadones ya fueron entregados tanto antes como después de una cirugía.

“El jueves pasado una paciente que se iba a operar ya se llevó su almohada. La primera que terminamos se la mostré a una paciente que ya estaba operada y se la llevó. Después dijo: ‘Estoy viajando cómoda’. Te sentís segura porque podés acomodarla debajo del brazo. Estamos confeccionando para entregar ahora en el mes rosa”, contó.

Antes de involucrarse en estas iniciativas, Ana atravesó su propio diagnóstico. Algunas molestias las había relacionado inicialmente con la espalda y con las horas dedicadas a la costura. Cuando detectó algo diferente al tocarse, consultó con su ginecóloga y comenzó el recorrido de estudios que derivó en la confirmación de la enfermedad.

“Habían pasado dos años desde mi último estudio. Me hice la ecografía, después la biopsia y fui al mastólogo. Ahí me dijeron que me tenían que operar. Tuve mucha contención y para mí eso fue fundamental en el IMC”, señaló.

El tratamiento incluyó cirugías y las etapas posteriores indicadas por los profesionales hasta finalizar en marzo. Uno de los momentos de mayor impacto emocional fue la caída del cabello. En ese proceso recibió un turbante en el IMC que, pese a que ella misma es modista, adquirió un valor especial por haber llegado como un gesto de otra persona.

“El turbante que me regalaron era bordó y ese sí me lo guardo porque tiene un significado. Encierra acompañamiento, empatía, todo en ese turbante. Por eso ahora hago turbantes lindos, con colores y variedad, y los pongo en una bolsita junto con mi testimonio”, expresó.

Su oficio también le permitió idear otras soluciones a partir de las dificultades que encontró durante la recuperación. Diseñó prendas abiertas en el hombro para facilitar las curaciones y proyecta confeccionar pequeñas bolsas para sostener el drenaje durante los días posteriores a una operación.

Conocer a otras personas durante su tratamiento también modificó su manera de atravesar la enfermedad. “Hay gente que no quiere hablar del tema, pero también se puede acompañar desde el silencio. Yo hablé con muchos pacientes y eso me ayudó. Cuando uno pasa por algo así se da cuenta de que alrededor hay un montón de gente que necesita acompañamiento”, manifestó.

La fe tuvo un lugar importante durante ese recorrido, siempre junto con el tratamiento indicado por los profesionales. Ahora busca ampliar la confección de turbantes y sumar personas que quieran colaborar.

“Me encantaría armar un grupo y que quien quiera pueda aportar a esto. Tengo un modelo de turbante que se puede hacer sin máquina. Quiero hacer algo lindo, con colores y tener variedad. Hay muchas formas de ayudar a otro”, cerró.

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