2026-09-09

El misterio de los ataúdes en Posadas, revelado

La presencia de cajones funerarios en la vereda de un inmueble tras una  disputa por un terreno generó versiones y sospechas entre vecinos. Su propietario, Mauricio Morel, explicó que son nuevos y que los compró para un negocio propio que no prosperó por los que lo tenía resguardados en ese lugar hace al menos un año. 

En la jornada del martes una imagen inusual sorprendió a los posadeños que circulaban por la avenida Chacabuco a la altura de la Calle 105. Unos cuantos ataúdes apostados en la vereda llamaron la atención y dispararon unas cuantas conjeturas: que los ataúdes estaban usados, que el lugar funcionaba como comercio clandestino de estos artefactos y lo más descabellado, que allí se trabajaba con cuerpos de difuntos. 

El hallazgo se produjo luego de que un grupo de personas ingresara al inmueble en el marco de un conflicto por la ocupación del predio y tras la intervención de la Policía de Misiones la situación está siendo investigada y esta mañana las partes fueron citadas a declarar ante la Justicia.

El Territorio se acercó hasta el lugar de los hechos y dialogó con Mauricio Morel, el propietario de los ataúdes quien explicó su origen y por qué se encontraban en ese lugar. El joven, que reside en Leandro N. Alem y vino a Posadas tras el incidente, relató que trabajaba para una funeraria de Garupá y que compró los cajones funerarios con el propósito de iniciar su propio negocio que al final no pudo tener éxito. Tras ese fracaso, resguardó las 30 unidades en el inmueble ahora en disputa que funcionaba como depósito con el aval de su propietaria, Julia Cordeiro, con tiene una relación de parentesco. 

“Los dejé ahí a resguardo hace un año, estaban todos bien apilados, con las telas debajo para que no se dañen, bien cerrados para que no les entren bichos. Son todos nuevos, no hay ninguno usado. Ellos tiraron, rompieron, los dañaron”, lamentó Mauricio que trasladó los ataúdes a la casa de Julia.

Es que según relató para hacer la compra en vistas de su futuro negocio sacó un préstamo bancario que hasta ahora sigue pagando mes a mes. Su pesar se acrecienta al saber que uno de los ataúdes más dañados y que no podrá vender cuesta alrededor de $3 millones.

Los documentos de la compra fueron presentados a la Justicia y esta tarde con una escribana llevaría la cuenta de todos los daños; luego de todo el proceso judicial, señaló que donará a la Municipalidad los ataúdes que no puedan formar parte de un negocio próximo por no estar en óptimas condiciones.  

Por su parte, Julia Cordeiro, insistió en que lo ocurrido fue un atropello de su propiedad, que quienes ingresaron al inmueble lo hicieron por la fuerza y no contaban con orden judicial. La mujer que reside con sus dos hijas en la vivienda trasera del predio presuntamente usurpado se mostró apenada por lo sucedido, sobre todo por las cosas que algunos vecinos declararon ante los medios de comunicación.

“Decían que trabajábamos con cuerpos, en plena avenida alguien tendría que haber visto que traíamos algo, adentro no habían camillas ni nada por el estilo. Me sorprendí con todo lo que pasó porque estaba trabajando, me hacen mucho daño con lo que dicen”, confesó la mujer.

Esa versión se habría originado a raíz de que en el depósito también se encontraron botellas con desinfectante de cadáver. No obstante, Morel aclaró que las cajas estaban selladas pero fueron abiertas por los intrusos. Este medio constató que las botellas estaban completas y los recipientes sin rastros de haber sido usados.

La mujer además señaló que hace casi 30 años que vive en el lugar, propiedad de su esposo fallecido José Pereyra, a su vez era tío de Sebastián Caballero que es quien reclama el predio frontal. Allí nacieron sus hijos y despidió a su marido hace doce años, según relató. “Somos pobres, somos humildes, pero somos trabajadores”, aseguró.

Por la otra parte, también en diálogo con este medio Caballero insistió en que esa parte del terreno les corresponde. Ahora habitan allí él, su mujer, su hija de seis años y su nuera con sus hijas. El hombre contó que en ese depósito antes de ser desalojado tenía su negocio de panadería y de venta de comidas.

Resuelto el misterio de los ataúdes en la vía pública en pleno martes posadeño, ahora los asuntos que tengan que ver con la propiedad, los resolverá la Justicia.

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