“El silencio no protege, los vínculos sí”: escuelas de San Pedro se sumaron a la jornada de prevención del suicidio
Escuelas primarias y secundarias de San Pedro desarrollaron este miércoles una jornada de reflexión y concientización en el marco de Septiembre Amarillo, el mes dedicado a la prevención del suicidio, con una propuesta impulsada por el Ministerio de Educación que buscó fortalecer los vínculos, promover la escucha y brindar herramientas para reconocer situaciones que requieren acompañamiento.
Bajo el lema "El silencio no protege, los vínculos sí", las actividades se desarrollaron en los distintos turnos de las instituciones y apuntaron a generar espacios donde niños, adolescentes y jóvenes pudieran expresarse, reconocer la importancia de pedir ayuda y comprender que no tienen por qué atravesar solos una situación que los preocupa.
La propuesta cobra particular relevancia en San Pedro, un municipio que en los últimos años se vio atravesado por varios casos de suicidio. Frente a esa realidad, la prevención requiere del compromiso de distintos sectores de la comunidad, y las instituciones educativas ocupan un lugar central por el contacto cotidiano que docentes y directivos mantienen con los estudiantes. Con las herramientas y capacitaciones adecuadas, desde la escuela es posible advertir cambios de comportamiento que ameritan atención, como el aislamiento, las ausencias reiteradas, la desmotivación, las autolesiones u otras señales de malestar. La tarea, remarcaron desde las instituciones, no consiste en reemplazar la intervención de profesionales de la salud, sino en estar atentos, escuchar, acompañar y activar los mecanismos de ayuda correspondientes.
"La idea es acercarse, escuchar y avisar"
En la Escuela de Comercio N°17, la jornada se organiza de acuerdo con las edades de los estudiantes. En el ciclo básico, cada docente trabajó con su grupo dentro del aula y luego se realizó una puesta en común, mientras que los estudiantes del ciclo orientado se reunieron por años junto a sus profesores. Cuentos, charlas, intercambio de experiencias y elaboración de afiches formaron parte de las herramientas utilizadas para abordar una temática que exige un cuidado especial.
La directora de la institución, Patricia Usik, explicó a El Territorio que "la idea es acompañar, que ellos sepan pedir ayuda y que nosotros sepamos escuchar y realizar el protocolo correspondiente. La idea es acercarnos, escuchar y avisar". También destacó la importancia de la detección temprana: "Hay situaciones de algún alumno en aislamiento, que no está tan motivado, que se encierra, que falta mucho. Algunos chicos a veces se autolesionan. Hay que ver esas conductas y después tratar de ayudar". La escuela cuenta, además, con contactos y organismos a los que recurrir cuando una situación requiere otro tipo de intervención.
Escuchar a los jóvenes y trabajar con las familias
En la Escuela Normal Superior N°14, la propuesta se desarrolló durante los turnos mañana, tarde y noche. Su directora, la profesora Olga Pinto, remarcó que, si bien la jornada fue impulsada desde el Ministerio de Educación para trabajarse dentro de las escuelas, la problemática excede ampliamente el ámbito educativo. "Es un tema que merece ser tratado con mucha cautela, detenimiento y escuchar sobre todo a nuestros jóvenes y adolescentes", manifestó.
En ese sentido, la prevención necesita una mirada sociocomunitaria que incorpore a las familias. Por eso, estos temas forman parte de los espacios de diálogo con padres y responsables, no solo durante las reuniones vinculadas al rendimiento académico, sino cada vez que surgen situaciones que preocupan a la comunidad educativa. Uno de los principales desafíos para docentes y directivos pasa por construir vínculos de confianza que permitan a un estudiante acercarse cuando atraviesa un momento difícil. "Hay personas que por ahí inspiran un poco más de confianza en nuestros alumnos y eso lleva a que se puedan abrir un poco más. No tienen por qué comentarnos en profundidad, porque sabemos que para eso hay profesionales de la salud, como psicólogos y psicopedagogos", explicó Pinto. Ante la detección de una situación que requiere atención especializada, las escuelas recurren a los mecanismos de derivación y a las instituciones que trabajan en el acompañamiento de niños y adolescentes.
La escuela como espacio de contención
Las actividades de la jornada apuntaron, sobre todo, a que los estudiantes puedan identificar dentro de su entorno a personas de confianza y comprendan el valor de expresar aquello que les preocupa. "Apuntamos siempre a contener a nuestros alumnos. Hay que charlar más con ellos, contenerlos y saber escuchar, sobre todo. Por ahí pasa la cosa", sostuvo Pinto.
De esta manera, tanto en la zona urbana como en la rural, las escuelas de San Pedro se sumaron a Septiembre Amarillo con el compromiso de poner en práctica estrategias y herramientas para romper el silencio, aprender a pedir ayuda y entender que escuchar a tiempo puede convertirse en una herramienta fundamental de prevención.