2026-09-05

Por falta de métodos de barrera crecieron los casos de sífilis en esta población

Sexualidad en la vejez, una realidad invisibilizada y llena de prejuicios

La demanda de charlas sobre disfrute, deseo y cambios corporales se da por parte de los adultos mayores tanto en las residencias como en los barrios

La sexualidad continúa presente durante toda la vida, pero en la vejez todavía permanece atravesada por mitos que invisibilizan el deseo, dificultan el acceso a información y pueden favorecer situaciones de riesgo para la salud. Es que la idea de que las personas dejan de ser sexuales cuando termina su etapa reproductiva continúa instalada tanto en el entorno familiar como en los ámbitos de atención y cuidado.

Esta realidad se refleja en  Misiones donde la demanda de información y de acceso se da desde las residencias de ancianos como de los diferentes barrios y es cada vez más creciente. Sobre este tema El Territorio dialogó con Norma Miño, referente provincial del programa Salud Sexual y Salud Reproductiva y con la directora de Gerontología, Silvia Tarón, del Ministerio de Salud Pública. Las funcionarias plantearon la necesidad de incorporar esta temática a la atención integral de las personas mayores, fortalecer la formación de los equipos de salud y garantizar espacios de intimidad en las residencias. 

Así, Miño explicó que uno de los primeros pasos consiste en desmitificar la idea de que la sexualidad es algo fijo y exclusivamente ligado a la genitalidad cuando “en realidad es una construcción social, cultural, política, geográfica”.

“Acá es donde más se marca en los adultos mayores, primero porque hay un cambio en el cuerpo, hay un cambio en los órganos sexuales, pero también hay una forma distinta de disfrute. Esto no tiene que ver ni con la orientación sexual, ni con la identidad, ni con el sexo. Tiene que ver en cómo manifestamos ese deseo, y ahí surge el tema de la compañía, de las caricias, de cómo yo disfruto con otro, donde me saco toda ese mandato social, cultural, de la reproducción solamente y como que tengo mayor libertad, y ahí se caen algunos mitos”, explicó.

Por su parte, Tarón indicó que esta realidad aparece de manera concreta en los espacios donde se trabaja con personas mayores y desde la Dirección de Gerontología abordaron la temática tanto en residencias como en barrios, clubes de jubilados y Centros Integradores Comunitarios (CIC) donde surgieron demandas vinculadas con la prevención y con las dificultades que atraviesan las mujeres para sentir placer debido a los cambios físicos propios de la menopausia y la posmenopausia.

Una de las consultas frecuentes está relacionada con la sequedad vaginal y la necesidad de contar con lubricantes; la necesidad surgió también porque algunas mujeres recurrían a cremas que no fueron diseñadas para ese uso, una práctica que, según explicó, puede resultar perjudicial para la salud.

De esta manera, el abordaje de la sexualidad en la vejez también requiere contemplar los cambios corporales y Miño mencionó entre ellos la falta de lubricación, la estrechez vaginal y los dolores que pueden aparecer después de la menopausia, mientras que en los varones puede existir una mayor dificultad para lograr o mantener una erección. Sin embargo, remarcó que estos cambios no significan el final de la vida sexual ni implican necesariamente recurrir a medicamentos, ya que pueden abordarse mediante otros estímulos y con información adecuada.

La demanda existe y es explícita por lo que Miño señaló que los pedidos de contar con un espacio de intimidad surgen abiertamente en las residencias y que allí aparece también una tensión con el personal encargado del cuidado y con otros residentes. “En las residencias tenemos una dificultad porque no hay un espacio, más allá del acompañamiento y compartir con el otro, para la intimidad de esa pareja. Entonces trabajar con la residencia y los directivos para que haya un espacio para esas parejas es un trabajo difícil porque hay normativas y demás”, reconoció, por su lado, Tarón. 

Sin información no hay prevención

Tarón señaló que en Misiones se registró un incremento estadístico de casos de sífilis entre adultos mayores y relacionó esa situación con la falta de consultas y preguntas específicas sobre las prácticas sexuales por parte de los equipos de salud. Muchas detecciones se producen de manera tardía, cuando las personas concurren a un operativo sanitario o se realizan análisis por otros motivos.

“Sabemos sí que hubo un incremento estadísticamente de sífilis acá en la provincia en adultos mayores, justamente. No llegan a la consulta, llegan tarde a la detección, porque no se pregunta sobre esto por este mito de que ellos son asexuales y que no hay relaciones sexuales en esta etapa de la vida, cuando esto evidencia de que no es así”, explicó Tarón.

Mientras que Miño contó que incluso cuando los equipos ofrecen testeos rápidos para VIH, sífilis y hepatitis aparecen cuestionamientos acerca de por qué sería necesario realizar esos estudios en personas de esa edad. “Hay que trabajar muchísimo para modificar esta conducta de cuidado, de ese comportamiento responsable, protegido”, sostuvo.

En ese punto, la prevención de las ITS ocupa un lugar central y puesto que los adultos mayores tienen una trayectoria sexual previa, para Miño debe ser contemplada en la consulta y los profesionales deberían preguntar por sus prácticas, sus preocupaciones y sus necesidades, además de ofrecer los estudios correspondientes y explicar las distintas alternativas de protección.

Consideró que no recomendar métodos de barrera por el solo hecho de que una persona es mayor constituye una práctica atravesada por un paradigma edadista que termina dejando a esa población sin herramientas fundamentales para el cuidado.

El problema comienza incluso en la entrevista médica y según Miño, si el profesional parte de conceptos como la inactividad sexual o la heterosexualidad obligatoria, difícilmente genere un espacio en el que la persona pueda expresar sus inquietudes. Esto puede afectar la posibilidad de realizar un diagnóstico adecuado, indicar un tratamiento apropiado o detectar situaciones de riesgo que permanecen ocultas porque nunca fueron preguntadas.

Qué temas aparecen en las charlas

En las charlas que realizan con adultos mayores también aparecen cuestiones relacionadas con la identidad sexual y con el peso de los mandatos sociales que acompañaron a generaciones que crecieron con escasa educación sexual.

“Ahí surge esta identidad sexual de poder decir, ‘No, no soy un heteronormativo, me gusta tener mis prácticas sexuales con una pareja igualitaria’. No sabés todo lo que sale en esos espacios y los demás empiezan a preguntarles ‘¿Ahora?’ ‘¿A esta edad te parece a vos pensar eso?’”, contó.

Ambas coincidieron en que las políticas públicas deberán acompañar los cambios demográficos, ya que la población es cada vez más longeva. En ese escenario, escuchar las necesidades y demandas de los adultos mayores se vuelve una condición para que puedan conservar su protagonismo y participación social. 

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