Marcha de los Días
Los mejores meses prometidos que no se sienten
“Tengan confianza, esto recién empieza”, repite Javier Milei cada vez que un micrófono se le cruza. En abril, en el AmCham Summit ante empresarios, el ministro de Economía, Luis Caputo, fue más allá y prometió que los próximos “18 meses” serían “los mejores que Argentina haya visto en las últimas décadas”. Dos meses atrás, el propio Milei se había ilusionado con que, a esta altura, el consumo “iba a volar”. Hace apenas dos semanas, el viceministro José Luis Daza resucitó una frase con historial maldito y poco feliz, la misma que usó Mauricio Macri en 2017 para un veranito que después no llegó a ningún lado: “Ya están los brotes verdes”. Y el propio presidente, siempre generoso con el largo plazo, prometió hace más de un año que “en 30 años seremos como Suiza, pero mejor”.
Promesas tras promesas, nada de eso se está viviendo en el país en la economía real. Es decir, ni el consumo voló, ni los brotes se vieron ni la inflación arrancó con cero, como también había prometido el propio Milei para este tramo del año.
Micro devastada, macro de laboratorio
Las ventas minoristas cayeron 8,1% interanual en julio, según la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (Came), el séptimo mes consecutivo en rojo pese a descuentos de hasta el 50%. La industria cerró el primer semestre con una caída del 2,2% interanual y ya acumula el cierre de 2.993 fábricas desde el inicio de la gestión.
Revertir tal situación al parecer resultará una misión casi imposible, porque, tal como lo describe el presidente honorario de Came, Osvaldo Cornide, en la Argentina no hay en este momento ninguna política industrial. Concluye que ningún país creció sin una política que promueva las industrias. Sostiene la gravedad de este momento producto de la política llevada a cabo por el gobierno liberal libertario que provocó el cierre de 30 mil empresas en la Argentina, con la consecuencia de la pérdida de trabajos formales. No sólo criticó la gestión libertaria, sino la extraña pasividad y silencio de muchos dirigentes gremiales, que no reaccionan ante este momento crítico que transita el país. En tal sentido rescató el cuestionamiento constante que hace a la política nacional el titular del Movimiento Industrial de Misiones, Gerardo Grippo, al señalar que es lo que debería hacer el resto de la dirigencia argentina, es decir, comprometerse más con sus representados y con la sociedad en su conjunto. Es que la pérdida laboral en la Argentina fue tan contundente que hasta el propio Fondo Monetario Internacional (FMI) -que no se mueve por sensibilidad sino por resultados económicos- expresó a través de Kristalina Georgieva su preocupación por el aumento de la informalidad laboral en la Argentina, advirtiendo que gran parte del empleo nuevo no tiene derechos y que el mercado de trabajo no es lo bastante fuerte. Fue durante su reciente visita a la Argentina, como se verá más adelante.
Ese jueves a la noche, mientras la city financiera discutía la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central que Milei presentó por cadena nacional, apuntando a tipificar la emisión monetaria en el Código Penal y la definió como “la reforma más importante en 91 años”, no existió en los 20 minutos de mensaje ningún anuncio para las familias argentinas o para las pymes, comercios e industria. Otra muestra que el plan económico de este gobierno, está cada vez más alejado de la realidad. Tal situación la refleja el Índice de Confianza en el Gobierno de la Universidad Di Tella, que cayó 6,5% en julio y acumula un derrumbe del 21% interanual, el registro más bajo desde que asumió Milei; el índice de confianza del consumidor, que mide la misma casa de estudios, bajó 4,78% en el mes.
La interna que no da tregua
Como si al gobierno le faltaran frentes, la pelea puertas adentro volvió a estallar. La vicepresidenta Victoria Villarruel acusó públicamente al presidente de sufrir “persecuciones imaginarias” y de hasta una “locura galopante”, con “genuina preocupación” por su estado. El impacto de tales declaraciones sacudió al poder y fue el propio jefe de Gabinete, Diego Santilli, quien debió salir a poner la cara y responder sin filtro, exigiéndole a la vicepresidenta de la Nación dar un paso al costado. Hasta ahora mostraban distanciamiento, pero la relación hace tiempo marca una separación irreconciliable.
La Virreina, Lula y una soberanía cada vez más chica
Como se mencionó en forma previa, en medio de ese clima, esta semana llegó la titular del FMI, Kristalina Georgieva, que recorrió la Casa Rosada, el Ministerio de Economía y hasta Vaca Muerta, mientras el gabinete económico completo rendía examen ante ella. Dicen que participó de la reunión de gabinete, no es necesario imaginar quién tenía la voz de mando. “Sigan comprando reservas”, les aconsejó, como quien reparte tareas. La imagen de funcionarios argentinos formados para el repaso de la visitante dice bastante sobre qué lugar ocupa hoy la soberanía nacional. Y no fue el único costo externo de la semana.
Esta vez el exceso verbal descontrolado del presidente Milei provocó extrema tensión diplomática. En un acto en San Pablo junto a Flavio Bolsonaro, Milei llamó “ladrón” y “presidiario” a Luiz Inácio Lula da Silva, lo que derivó en que Brasil llamara a consultas a su embajador en Buenos Aires.
Un dato que en Misiones no es menor. Brasil es el principal socio comercial del país y, además, el vecino con el que la provincia comparte frontera, comercio, turismo y la cuenca del Paraná. Cada exabrupto presidencial que toca a nuestro vecino golpea en la tierra colorada.
Semana clave en el senado por la ley de tierras
Después de haber salvado la sesión anterior gracias al quórum de los tres senadores misioneros, el gobierno nacional se tuvo que conformar en solicitar un cuarto intermedio, por no tener los votos para aprobar la ley que trata en uno de sus capítulos la extranjerización de tierras. Finalmente, todo se definirá este jueves 6 de agosto. La senadora Sonia Rojas Decut categóricamente señaló que va a votar en contra de dicha ley. Su par Carlos Arce sigue jugando a las escondidas, pero afirman que se habría comprometido ante el gobernador Hugo Passalacqua en la defensa de los intereses misioneros. En cambio, Martín Goerling, que oficia de vocero oficial, defiende a ultranza la ley de entrega de tierras a los extranjeros. Ni los libertarios le ponen el calor y entusiasmo que muestra el dirigente del PRO. En los pasillos del Senado se preguntan por qué será y le agregan el latiguillo conocido de que “no le piden tanto”.
Presupuesto provincial
Esta semana se conoció un primer resumen del proyecto de Presupuesto Provincial 2027 enviado por el gobernador Hugo Passalacqua a la Cámara de Diputados de Misiones, fijado en $5.206.134.722.000 frente a los más de 4 billones del ejercicio anterior. La proyección refleja no sólo una herramienta de administración financiera, sino una declaración política y de gestión frente al actual escenario macroeconómico nacional.
De lo que se desprende de las estimaciones para el próximo año, el gobernador apunta a darle una fuerte prioridad a la contención social que concentra un 63%, en la que se incluye la garantía en la calidad de salud que reciben los misioneros como educación y una red de contención social. Pero el mandatario provincial da otro paso que se diferencia con la administración nacional, el de apuntar a motorizar la reactivación de la obra pública y amortiguar el impacto sobre el sector productivo local. Para ello proyecta, en desarrollo económico e infraestructura estratégica, alrededor del 14%, un incremento porcentual en comparación con el presupuesto previo, que se ubicaba en torno al 9,8%. Representa una clara diferencia entre un Estado nacional ausente y un Estado provincial presente. El presupuesto presentado en Misiones intenta suplir el desentendimiento sistemático de fondos nacionales que se profundizó desde 2024. El gobierno provincial denuncia que debe absorber con recursos propios obligaciones que históricamente correspondían a la Nación. Señala algunos puntos que no dejan lugar a dudas, las diferencias de un Estado ausente versus presente. Es la administración provincial la que debió hacerse cargo ante la interrupción histórica del Fondo Nacional de Incentivo Docente (Fonid) o absorber programas sanitarios esenciales desfinanciados a nivel federal, como la reciente interrupción del Programa Remediar. Lo mismo sucedió con la eliminación del fondo compensador del transporte y abandono del financiamiento de la obra vial federal, con lo que terminó afectando directamente a la Dirección Nacional de Vialidad y es la Provincia a la que se le recortan recursos que deben afrontar con el mantenimiento de rutas.
Ante tal escenario, Passalacqua advierte que el desfinanciamiento federal opera en paralelo a una coyuntura macroeconómica adversa para las economías regionales del litoral. El proyecto identifica factores críticos, con gran impacto para una provincia fronteriza como Misiones, como sucede con la desregulación de mercados y la apertura indiscriminada de importaciones, que provocó cierres de importantes industrias, como la del calzado en Eldorado. Ante menor actividad y menor consumo, provoca menor incremento, pero mayores compromisos a resolver ante la retirada del gobierno nacional.
Impactos políticos
En lo político partidario, como ya se señalara en columnas anteriores, una diputada que no genera empatía por su carácter habría amenazado a dos colegas en presentar una supuesta renuncia, que guardarían bajo llave hasta con la misma lapicera que habrían firmado. Dicha acción tuvo un efecto boomerang demoledor. En total, 14 diputados del bloque de la ex Renovación se acercaron a Hugo Passalacqua y a los intendentes. Como primera medida, presentaron en la Cámara de Diputados una nota manifestando la voluntad inquebrantable de completar el mandato como legisladores para el cual fueron elegidos. Pero más allá de la nota y la discusión de cuántos firmaron, lo que hay que analizar es el impacto político de gran envergadura en el tablero del poder misionero. De 21 diputados que integraban el bloque de la ex Renovación, ahora en el bloque de Encuentro Misionero, de Carlos Rovira quedarían entre 5 y 7 legisladores. El resto, entre 14 y 16, conformarían una nueva primera minoría cercanos al gobierno provincial.
Acompañamiento
Otro tema que generó impacto político fue la definición del exgobernador y actual diputado nacional Oscar Herrera Ahuad de acompañar al gobernador Hugo Passalacqua. La primera manifestación en ese sentido es haber adelantado que rechazará de plano la ley de extranjerización de tierras si llegara a Diputados. De hecho, sucedió algo casi inédito en la provincia, la mayoría de los sectores rechazan esa ley y piden cuidar la tierra colorada. Pero, además, según fuentes cercanas al exmandatario, afirman que la definición política de acompañar a Passalacqua y los intendentes, tiene un correlato electoral. Lo ven motivado en una nueva misión política, esta vez buscando la intendencia de la ciudad de Posadas por el espacio Movimiento por lo que Viene.
Encuentro Misionero teñido de violeta
Las palabras del ministro del Agro, Facundo López Sartori, esta semana, vinieron a poner en blanco y negro, o mejor dicho blanco sobre violeta, algo que hasta ahora circulaba en los pasillos de la política misionera, pero que nadie había hecho público con todas las letras.
El ministro blanqueó en sus redes que uno de los motivos de fondo de la ruptura entre el Movimiento por lo que Viene y Encuentro Misionero fue el acercamiento del espacio que conduce Carlos Rovira a las ideas y posiciones de La Libertad Avanza. “Encuentro Misionero ha expresado públicamente una posición política más cercana a La Libertad Avanza”, dijo el ministro. Sin rodeos, no dejó margen para la interpretación. Y se encargó de aclarar que “hoy no existe una interna dentro del gobierno de Misiones. Lo que existe es un nuevo espacio político que decidió alejarse del gobierno provincial, denominado Encuentro Misionero”.
La frase es una definición política que cambia el eje del debate y que el oficialismo provincial eligió hacer pública sobre el cierre de una semana que ya había sido suficientemente movida.
Las definiciones del ministro explican la incomodidad que venían mostrando en los últimos años los dirigentes y funcionarios que, durante años, desde la política, habían trabajado en la defensa del federalismo, la autonomía provincial y el rechazo a las recetas de ajuste que bajan desde Buenos Aires, la que sólo trae amarguras, según repite Passalacqua.
De un lado, un proyecto que dice defender los intereses de los misioneros. Del otro, uno que se acerca a quienes vienen desmantelando, una desregulación tras otra, las herramientas con las que Misiones construyó su economía durante décadas. La ciudadanía, como bien dijo el ministro, tendrá la última palabra. Pero la posición del gobierno provincial ya fue dicha.