2026-06-27

Para acceder a alimentos, ropa y otros productos

Crece el trueque en Posadas y se extiende a otros barrios

Además de Villa Cabello la iniciativa ya se replica en Itaembé Miní, Itá Verá, la chacra 102 y pronto en Fátima

Ante la crisis económica que se sostiene en Misiones y el país surgen estrategias para poder hacerle frente y rebuscarse día a día. Como un recuerdo poco feliz en la historia de la Argentina, el trueque vuelve a posicionarse en la escena pública y a ser una salida para muchas familias que encuentran allí alimento y vestimenta sin que medie lo monetario.

Ya en marzo nació en la chacra 149 de Villa Cabello el primero, llamado “La Bendición”, por iniciativa de la vecina Vivian Camacho y dada la convocatoria se fue replicando en distintos barrios de la ciudad. Así, los viernes se hace en Villa Cabello, en Itá Verá los jueves, los miércoles en la chacra 102 y los martes en Itaembé Miní, mientras que en Fátima se empezará a realizar desde la semana que viene. Asimismo, se abrieron en San José y San Carlos, Corrientes.

En cada encuentro, aunque van variando, suelen sumarse entre 100 y 200 vecinos que llevan sus cosas y las exponen en la plazoleta del barrio que se encuentra entre los edificios 30 y 31. Se crearon siete grupos de WhatsApp para contener a todos los participantes que llegan a ser hasta 2.000.

“Siempre hacemos hincapié en el tema del trueque directo, eso le explicamos a la gente, no venimos a vender nada acá, no cobramos nada. La idea es vivir sin plata en este tiempo difícil. Vemos mucha necesidad, la gente viene y me cuenta contentísima ‘yo la plata no toco porque necesito para pagar la luz y gracias a Dios tengo mi alacena llena de mercadería’”, contó Camacho en diálogo con El Territorio.

Así, sostuvo que la necesidad de abrir nuevos espacio de trueque en otros barrios respondió a que había otras personas que querían participar pero por una cuestión de distancias o porque tienen niños pequeños no podían hacerlo.

De la escuela al trueque

Ruth Rodríguez es maestra de grado y los días que hay trueque en el barrio su jornada se hace extensa. Pero lo vale, contó, porque gracias a eso puede conseguir ropa y hasta pañales y leche para su pequeño.

“Entro (a la escuela) a las 7.30 y salgo a las 12.30, tengo un bebé de un año que le dejo en la casa de mi mamá y de ahí vengo al trueque, esa es mi rutina”, comentó la mujer que participa desde la primera edición.

La mujer lleva para intercambiar por lo que necesita ropa de su familia y de su pequeño que ya no usan. “Está buenísimo esto, creo que es lo mejor, como nuestro grupo es La Bendición y lo que hace Vivian es una bendición, creo que Dios le mandó porque esto creo que nadie hace”, compartió.

Por su parte, Rosi Rivero llega a Villa Cabello desde Itaembé Miní; participa del trueque de los dos barrios, también lo hace desde sus inicios.

“Me va súper bien porque traigo mercadería y cambio por ropa o por otras cosas que me sirven. Ojalá que siga esto porque como estamos en la economía de hoy en día, está muy feo. Soy madre soltera, tengo hijos y con esto me manejo, los viernes estoy acá y los martes allá en Itaembé Miní”, contó la mujer.

En tanto, Vanesa, de la zona de la Rotonda de la ciudad, se enteró de la propuesta por los grupos de WhatsApp y comenzó a ir para enterarse de cómo era el funcionamiento.

“Me dijeron que antes se manejaba bien el tema del trueque y considerando cómo está la economía hoy en día me pareció buena idea. Después empezamos a hacer en otros lugares y cada vez se va uniendo más gente”, sostuvo.

Contó que muchas personas también suelen llevar comida, verduras, pan casero y alimentos no perecederos. “En realidad lo que la gente más necesita es mercadería, mucha gente lleva mercadería para toda la semana. A mí me rinde porque suelo conseguir casi todo lo que necesito, nos estamos vistiendo con esto”, remarcó.

De esa manera el trueque no se reduce al intercambio de alimentos, vestimenta y calzados, sino que también lleva adelante acciones solidarias. Los vecinos se unieron y conformaron un grupo mediante el cual juntan ropa, abrigos y hasta llevan comida y algo para beber para asistir a las personas que tienen a sus familiares internados en el Hospital Madariaga y no tienen lugar donde resguardarse. También consiguen sillas de ruedas, andadores y medicación para quienes lo necesitan.

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