A más de dos semanas del asesinato del cambista de 66 años en Puerto Rico
Caso Brítez: registros y prendas que comprometen seriamente al detenido
El detallado análisis de registros fílmicos recolectados en la pesquisa, sumado al trabajo coordinado entre la Policía de Misiones y autoridades del Juzgado de Instrucción de Puerto Rico, resultaron determinantes para avanzar en la investigación por el asesinato del cambista Mario “Manito” Brítez (66).
A partir del fortalecimiento de una línea investigativa que surgió luego de una de las últimas reuniones de trabajo entre los investigadores policiales y autoridades del juzgado, la cual fue impulsada por los detalles aportados por imágenes de una cámara de seguridad de la casa de víctima, se logró el último jueves por la mañana la detención de quien se sospecha fue el principal agresor de Manito.
Se trata de Adrián D., de 37 años, quien fue arrestado durante un despliegue policial realizado en su vivienda del barrio Los Lapachos, de Puerto Rico. Allí personal de la Dirección Homicidios y de la Unidad Regional IV ubicaron elementos que serían clave para el esclarecimiento del crimen y que lo vinculan seriamente en el caso.
Entre estos, se hallaron prendas de vestir con características similares a las observadas en registros audiovisuales incorporados a la causa, además de un cuchillo tipo puñal, herramientas de corte, teléfonos celulares, discos de almacenamiento externo, cámaras de seguridad domiciliarias, una Zanella 150, junto con fragmentos de tela y otros objetos que serán sometidos a pericias.
Fuentes consultadas por este diario indicaron que el sospechoso no ofreció resistencia al momento de la intervención policial. Se espera que el martes próximo sea indagado en sede judicial por el juez Manuel Balanda Gómez, titular del Juzgado de Instrucción Uno de Puerto Rico.
Para los pesquisas existen fuertes sospechas que apuntan al detenido como el principal ejecutor del homicidio. En ese sentido, se cree que es la persona encapuchada que durante más de 10 minutos asfixió con sus manos, y luego con lo que se cree fue un pedazo de tela, el cuello del cambista en un sector del patio de la víctima.
Asimismo se confirma en dichas cámaras que contó con la colaboración de un cómplice, también con el rostro cubierto y que en todo momento asistió al principal homicida durante el ataque. Justamente, este último aún no ha sido localizado por la Policía de Misiones, aunque a partir de los últimos avances en el caso los investigadores son optimistas en lograr dar con su paradero.
El relevamiento de perfiles biológicos, huellas dactilares y el levantamiento de distintas testimoniales, fueron clave para reconstruir parte de lo ocurrido. De todas maneras, resta que se incorporen más reportes solicitados por el juzgado, entre pericias y testimoniales, para continuar con la pesquisa.
Ahora, uno de los aspectos con los que se trabaja en el análisis es en los registros de mensajes del teléfono celular de Brítez, recuperado por los investigadores y en el que se intentará determinar si hubo comunicaciones o posibles vínculos con el sospechoso. Cabe recordar que el aparato, un Xiaomi Redmi, fue uno de los objetos robados por los homicidas el día del hecho y que fue recuperado días posteriores al crimen, a unos 50 metros en línea recta al sitio donde fue abandonada la camioneta del cambista.
Vehículo que también fue recuperado por la fuerza provincial en un camino terrado de la zona conocida como Portón Blanco.
De acuerdo a los datos aportados por fuentes vinculadas al caso, las primeras conclusiones de los forenses indicaron que la causa de muerte fue por una “compresión cervical gravísima, compatible con asfixia por estrangulamiento manual”. Además, su cuerpo presentaba otras lesiones en distintas partes del cuerpo.
Crimen y conmoción
En base a lo que se pudo reconstruir hasta el momento, Brítez fue atacado minutos después de las 20 del pasado jueves 7 de mayo, dentro de su domicilio de la calle Pindó, del Loteo Weber, una zona residencial de Puerto Rico.
Durante el día mantuvo varias comunicaciones con su pareja, aunque el último intercambio de mensajes de WhatsApp se registró alrededor de las 19.15. Desde allí, la víctima no respondió más.
En torno al ataque, se sabe que los malvivientes ingresaron al terreno de la víctima tras cortar una parte del tejido, en la parte posterior del terreno. Allí, se sospecha que los dos encapuchados entraron a la casa y a golpes redujeron a Manito, quien fue violentado y ahorcado hasta morir, primero en el patio de la casa, y finalmente dentro de su habitación.
En el inmueble, no se encontraron signos de desorden en otro sector de la casa que no sea la habitación. Y sí se secuestraron las alpargatas y las gafas de la víctima en el patio, lo que hace suponer que el dueño de casa forcejeó con sus homicidas tras escuchar ruidos extraños que venían fuera de la casa.
Una vez consumado el crimen, la principal sospecha es que los autores recorrieron un camino del barrio que comunica con la zona de Portón Blanco, un sector alejado de la localidad y próximo a la costa del río Paraná que suele ser muy utilizado como ruta del contrabando, en la Amarok de Brítez.
Y que dicho escape le pudo haber significado unos 10 minutos hasta el sector donde luego decidieron abandonar la camioneta.
Los voceros consultados añadieron que una vecina que vive a pocos metros de la casa del cambista advirtió que en un determinado momento de la tarde-noche del jueves vio a dos personas con el rostro cubierto con capuchas dentro de la casa de Brítez.
Incluso, mencionó que los desconocidos vieron cuando esta mujer los observaba y que de inmediato apagaron la luz de la casa, secuencia que ocurrió unos instantes antes de que la vecina alertara de la extraña situación a efectivos policiales.