Salud Pública lanzó un taller para acompañarlos
Diez adolescentes viven con VIH en Misiones y apuntan al tratamiento
En Misiones, alrededor de 1.300 personas con VIH están notificadas y bajo tratamiento, mientras que se estima que una o dos de cada diez desconocen su diagnóstico. Dentro de ese universo, el grupo de adolescentes es reducido pero especialmente vulnerable: unos diez jóvenes de entre 14 y 18 años viven con el virus en la provincia. La mayoría -casi el 95%- adquirió la infección por transmisión vertical, es decir, durante el embarazo siendo su madre la portadora. A pesar de los avances médicos que permiten llevar una vida normal, el principal desafío sigue siendo que estos chicos cumplan con el tratamiento que es de por vida. Sin embargo, la barrera más grande sigue siendo social.
Es en este contexto que el martes pasado, el Programa Provincial de VIH-Sida, ITS y Hepatitis Virales del Ministerio de Salud Pública comenzó con el taller “Más allá del diagnóstico”, destinado a esta población particular.
La infectóloga pediátrica Verónica Deschutter advirtió que este trabajo surge de una necesidad concreta que es ayudarlos a transitar la vida con el VIH en una sociedad que todavía estigmatiza y discrimina.
“Ayudar a que puedan ver que hay otros chicos que están en las mismas condiciones que ellos y también para acompañarlos en la transición de esta enfermedad. Sobre todo para fortalecer la adherencia al tratamiento que es lo que nosotros más queremos porque es la única forma que puedan tener una vida como cualquier persona con una enfermedad crónica”, remarcó la profesional en diálogo con El Territorio.
El objetivo es que logren la autonomía y responsabilidad de asumir el tratamiento en esta etapa en la que la figura de padres o tutores no pueden intervenir como cuando son niños. “Obviamente que siempre hay mejores resultados en aquellos niños que los padres, el tutor o el que está a cargo de ellos está presente. Muchos de los niños a veces no tienen ese rol porque como la mayoría, casi que el 95% es de transmisión vertical, muchas de esas madres a veces ya fallecieron, entonces están al cuidado de un tutor, de una tía, de una abuela”, reconoció.
El taller se hará una vez al mes en Posadas (en el Polo de Salud Mental del programa) y participan cinco chicos que están en la ciudad, por cuestiones de logística no es posible por el momento llegar a los que están en otros municipios, reconoció Deschutter.
Los chicos tienen entre 14 y 17 años y en los encuentros se reúnen con el equipo compuesto por Deschutter, una psicóloga y una trabajadora social. Se trata de un espacio descontracturado en el que podrán expresarse, conocerse entre ellos, construir confianza. “Es difícil porque es difícil la adolescencia en sí. Es difícil que entiendan la importancia de su diagnóstico, del tratamiento. Cuesta aceptar que tienen una enfermedad crónica, que no tiene cura, que tienen que tomar un medicamento toda la vida”, dijo.
Sin embargo, reconoció que hay quienes toman la medicación sin resistencia, en tanto, los que son reacios alegan que les hace mal. “Siempre explicamos que es solamente una pastilla, les digo que es como el que tiene hipertensión, el que tiene hipotiroidismo, el que tiene diabetes, que es una pastilla nomás por día y que ya los efectos adversos que tenían las medicaciones antes bajaron un montón, son casi nulos los efectos adversos”.
Está entre nosotros
Deschutter reconoció que a pesar del avance de la ciencia que simplificó el tratamiento, de los diagnósticos y de los avances en las leyes que ayudan y protegen a los pacientes, aún se estima que de diez personas al menos dos conviven con el VIH y no lo saben.
“Hay que aprovechar todos los momentos de testeo o de control médico. Cuanto antes detectemos, evitamos que se siga transmitiendo, aprovechamos para hacer el tratamiento y para evitar que esa persona que está infectada termine en un Sida, que ya es el síndrome que se desencadena de la infección por el VIH, que tiene mucho más compromiso sistémico y que puede llevar a la muerte”, sostuvo.
“Por eso es importante seguir cuidándonos, usar los métodos de barrera. La idea con los talleres es, más allá de trabajar todo esto, poder trabajar las otras enfermedades, porque el hecho de que ellos estén indetectables y eso los haga intransmisibles, no quita que se puedan infectar con otras enfermedades sexuales.
Explicó que el riesgo de estar expuestos al VIH de forma más crónica sin tratamiento es una evolución negativa, “que era lo que veíamos antes, hace muchos años, que se morían enseguida”.
Socialmente el VIH todavía no está bien visto, lamentó, aún a rondan a la enfermedad, el desconocimiento que deriva en miedos, prejuicios y discriminación.
“El llamado es a la sociedad a informarnos sobre esta patología para no discriminar, porque todavía escuchamos muchas historias de las madres, de los chicos, de como si fuera un riesgo convivir con una persona que tiene VIH y en realidad ya se sabe cuáles son las vías de transmisión. Se sabe que podemos abrazarnos, compartir un mate, compartir el baño, hasta besarnos, y que no va a ser un riesgo de transmisión”, cerró la profesional.
En cifras
1.300
Es la cantidad de las personas que están notificadas en el Programa Provincial de VIH-Sida, ITS y Hepatitis Virales y recibiendo tratamiento.