Cinco pymes forestales de Misiones avanzan en certificación internacional
En un contexto complejo para la industria forestoindustrial, empresas de Misiones y Corrientes avanzan en nuevos procesos de auditoría para sostener y ampliar sus certificaciones internacionales de cadena de custodia PEPF. El objetivo es garantizar que la madera utilizada en los procesos productivos pueda ser trazada desde su origen hasta el producto final, bajo parámetros vinculados con la legalidad, la sustentabilidad y las condiciones laborales. “La recesión castigó mucho a todas las empresas, aunque somos expectantes y este tipo de herramientas contribuye”, manifestó la titular de Apicofom.
Actualmente, cinco empresas integran el grupo Apicofom Sustentable y cuentan con una certificación de cadena de custodia. Se trata de Valerio Oliva Forestal, de Garupá; Forestal Guaraní, con planta industrial en Ituzaingó y oficinas en Posadas; Forestal y Ganadera Indumarca, de Concepción de la Sierra; Aserradero Puerta de Misiones, de San José; y Aserradero Don José, de 9 de Julio.
Durante la auditoría que se desarrolló días atrás, se incorporaron al proceso dos empresas correntinas: Las Misiones SA, ubicada en Garruchos, y Mercopales, de Santa Rosa. Ambas buscan sumarse al certificado grupal, aunque la incorporación quedará sujeta al resultado final de la auditoría.
Certificación internacional
La gerente de Apicofom, María Cristina Ryndycz, explicó en diálogo con El Territorio que la certificación de cadena de custodia permite realizar un seguimiento de la madera desde el monte hasta que el producto llega al consumidor.
"Se hace toda la trazabilidad desde el origen, que sería el monte donde los aserraderos se abastecen de la materia prima, ya sea eucalipto o pino”, explicó.
El control abarca las diferentes etapas de la producción. Es decir, el ingreso de los rollos, su transformación en madera aserrada, los procesos de manufactura y la salida del producto terminado. “De esta manera, se busca que cada eslabón pueda ser respaldado mediante documentación y registros”.
Según la empresaria, además de representar un requisito que puede ser determinante para determinados mercados, la certificación funciona como una herramienta para las propias empresas.
"Todos los procesos se controlan, entonces ayuda a normalizar lo que se trabaja y a cerrar el circuito dentro de toda la producción”.
"Abre mercados"
Uno de los principales beneficios señalados por Apicofom es la posibilidad de acceder a compradores que exigen certificaciones internacionales como condición para adquirir productos forestales.
"Casi todas las empresas que forman el grupo son pymes, pero exportan. Algunas más, otras menos, pero todas exportan”, indicó Ryndycz. Agregó que existen países que exigen este tipo de certificación para comprar, por lo que contar con ella “abre puertas para captar nuevos clientes”.
La modalidad grupal resulta especialmente importante para las pequeñas y medianas empresas. Explicó que las pymes pueden acceder a este esquema siempre que no superen los 10 millones de euros de facturación anual y que no tengan más de 50 empleados afectados a la cadena de custodia.
"La ventaja es que los costos de la certificación pueden distribuirse entre los integrantes del grupo. Pero, además, permite que las empresas compartan experiencias y se apoyen frente a consultas o dificultades vinculadas con el cumplimiento de los estándares”, detalló.
Del monte al producto terminado
El proceso de auditoría no se limita a revisar documentación dentro de las fábricas. El auditor debe verificar los distintos eslabones de la cadena. Así lo confimó Darío Braun, auditor de SCS Global Service, organismo de certificación con sede en Estados Unidos,
"Estuvimos en medio de un proceso de auditoría para el estándar de cadena de custodia a las empresas que ya venían certificadas desde hace cuatro años”, explicó.
Braun destacó que las empresas visitadas hasta el momento de la entrevista se encontraban “muy bien consolidadas”.
“Nosotros auditamos desde el origen, es decir, desde la plantación, el transporte, los contratistas, la planta fabril en sí, el aserradero. Cada una de las cadenas de suministro las auditamos y verificamos”, detalló. Braun remarcó que la certificación no se reduce a verificar de dónde proviene la madera. Se trata de un conjunto de requisitos que deben cumplirse de manera integral.Señaló que cuando se detecta un incumplimiento, puede generarse una no conformidad que debe ser corregida.
El auditor puso como ejemplo situaciones de extrema gravedad, como la presencia de menores de edad trabajando o condiciones de trabajo forzoso. En esos casos, advirtió, el incumplimiento puede poner en riesgo la certificación.
Seguidamente, expresó que la exigencia es todavía mayor cuando se trata de un certificado grupal, porque todos los integrantes deben sostener el mismo nivel de compromiso. “Si una de ellas incumple en algún requisito de estas características, sería el ancla del resto del grupo”. Por eso, Brown sostuvo que " la certificación grupal implica que cada empresa debe asumir los estándares como propios".
Para todas las pymes
Uno de los aspectos que el auditor buscó destacar es que una certificación internacional no necesariamente está reservada para grandes compañías.
“Depende de la prolijidad de los documentos y de la legalidad de la madera”, resumió.
En ese sentido, relató que incluso auditó empresas familiares de apenas cuatro empleados que pudieron certificar porque contaban con los registros, procedimientos y documentación necesarios.
“No necesitan un mega batallón de procedimientos y registros para poder garantizar esa documentación y esa trazabilidad a lo largo del proceso”, afirmó.
Desde Apicofom buscan justamente que más empresas conozcan esta posibilidad. Detallaron que el esquema grupal permite que tres industrias puedan unirse para obtener una certificación de cadena de custodia, mientras que tres productores forestales también pueden conformar un grupo para certificar la gestión de sus montes.
Además, su titular Cristina Ryndicz destacó que Misiones cuenta con una ley de promoción de certificaciones que apunta a facilitar este tipo de procesos.
Una herramienta frente a un escenario difícil
La certificación adquiere relevancia en un momento en el que la industria forestoindustrial atraviesa dificultades vinculadas con la caída del consumo, la construcción, los costos energéticos y las condiciones financieras.
“La recesión que hay en el país le castigó muchísimo a todas las empresas”, sostuvo la titular de Apicofom María Cristina Ryndycz al ser consultado por el panorama al cual de la foresto industria. También señaló problemas vinculados con la cobranza, el tipo de cambio y los costos de producción.
“Pedidos de madera en el mundo hay, pero a veces no cierran los precios, entonces no podemos exportar”, explicó.
En ese escenario, consideró que contar con una certificación internacional representa una herramienta para buscar nuevos mercados, aunque no resuelve por sí sola las dificultades económicas del sector.
"Todas las industrias tienen tecnología, tienen calidad de producción y pueden exportar. Nuestras industrias misioneras, o sea, las industrias de la región, Misiones, Corrientes, Entre Ríos, tienen capacidad para exportar al mundo”, afirmó.
Entre los principales reclamos del sector aparece también el costo de la energía. La empresaria indicó que desde Apicofom mantienen conversaciones con legisladores y autoridades provinciales para buscar alternativas que permitan reducir el impacto de las tarifas sobre la industria.
“Lo que siempre se pide es trabajo. Está muy resentido el mercado, no hay consumo, no hay construcción y eso nos afecta directamente”, sostuvo.
Aun así, aseguró que mantienen una mirada optimista sobre el futuro de la madera, especialmente por el avance de su utilización en la construcción, la fabricación de muebles y otros productos, además del potencial vinculado con los bonos de carbono.
Una charla para sumar nuevas empresas
Como parte de la estrategia para ampliar el conocimiento sobre las certificaciones, APICOFOM realizará el próximo 24 de agosto, de 14 a 18, una charla sobre la importancia de la certificación grupal.
La actividad será presencial, gratuita y se desarrollará en la sede de Apicofom. Según adelantó la gerente de la entidad, participará la directora nacional vinculada al Sistema Forestal Argentino, quien estará a cargo de la exposición.
La intención es que más empresas y productores conozcan los mecanismos disponibles para certificar y puedan evaluar la posibilidad de hacerlo de manera individual o asociándose con otras firmas.
En el actual proceso de auditoría, el resultado determinará si Las Misiones SA y Mercopales finalmente se incorporan al grupo. Una vez concluida la auditoría, Braun elevará su informe al organismo de certificación en Estados Unidos, cuyos técnicos analizarán la documentación antes de emitir la resolución correspondiente.
De esta manera, el grupo busca no sólo mantener el certificado que ya posee, sino ampliar una herramienta que, para las empresas forestales de la región, combina control de los procesos, respaldo de la legalidad de la madera y una puerta de entrada a mercados que cada vez exigen mayores garantías de sustentabilidad y trazabilidad.