Carolina López Forastier: “El 24 de marzo del ‘76 fue un antes y un después en mi vida"
Carolina López Forastier, es abogada especialista en Derechos Humanos e Inteligencia Artificial. Desde la Universidad Nacional de Misiones se rendirá reconocimiento este miércoles 25, al Movimiento Agrario de Misiones (MAM) y a Amelia Baéz. A partir de ahora y todos los años, al recordarse como ahora el golpe cívico y militar en el país, se hará entrega de tal reconocimiento a personas e instituciones que llevará el nombre de Yvonne Pierron y Leopoldo López Forastier.
La hija de quien fuera miembro del Superior Tribunal de Justicia, recuerda cómo los militares no solo apresaron a su padre sin causa alguna, sino que también se quedaron con sus propiedades, arrojando a la familia a la pobreza.
"Ese 24 de marzo de 1976, marcó no solamente mi vida, sino de toda mi familia. Siempre digo que fue un antes y un después”, sostuvo.
¿Quién ha sido Leopoldo López Forastier y cómo se produjo su detención?
Papá en ese momento, venía de ser fiscal de Estado, luego del accidente que tienen Irrazábal, el ex gobernador, y Ayrault, que todavía se está investigando. (NR: Juan Manuel Irrazábal fue gobernador de Misiones (1973) junto a César Napoleón Ayrault (vice) en un gobierno desarrollista. Ambos murieron en una tragedia aérea el 30 de noviembre de 1973 en Puerto Iguazú, sospechada de ser un atentado de la Triple AAA).
Nosotros vivíamos frente a la Sagrada Familia y papá -en ese momento- era fiscal de Estado y la verdad que vivíamos muy mal, con guardias, con policías, todos los días recibíamos pintadas y amenazas de secuestro.
La época de los ‘70 fue muy dura. Yo tenía 10 años entonces, cuando lo designan a papá miembro del Superior Tribunal de Justicia. El 24 de marzo a las 5 de la mañana cuando vienen a secuestrarlo y se lo llevan, digo que es un recuerdo imborrable. Papá fue el único juez en ejercicio de funciones del Superior Tribunal de Justicia de todo el país al que lo vienen a detener, sin ningún tipo de respeto, ni institucional ni constitucional. Era simplemente por pensar distinto. Papá nunca empuñó un arma, estuvo más de 5 años y medio preso, torturado, vejado y yo digo que no solamente fue una cuestión institucional, militar, sino también una cuestión económica.
Nosotros veníamos de una familia con un muy buen pasar económico de mis abuelos y de mis bisabuelos. Perdimos el campo en San Cosme, Corrientes, nos robaron ganado, muchas de las cosas que ayer leía -sobre el informe del diario El Territorio del domingo 22- la historia de los chacareros del MAM que también le pasó lo mismo con sus chacras. Porque acá, no era solamente un golpe institucional de torturar, también había un proyecto económico detrás y quedarse con las tierras era una cosa por ahí normal de esta gente. Así que esa es un poco la historia. En lo personal, pasé de vivir en una clase media bien, en Posadas, normal, yendo en bicicleta a la escuela número 3, a pasar a estar encerrada, sin amigos. Los padres no querían que se junten con nosotros. Fue una etapa muy dura y obviamente sin plata. Mi mamá era una ama de casa y no teníamos para comer, no teníamos para vivir y tuvimos bastante tiempo de los que nos ayudaban los amigos de mi papá.
¿Cómo surgió esta idea de rendir este reconocimiento a Amelia Báez y al MAM, bajo el nombre de Yvonne Pierron y Leopoldo López Forastier?
Fue una decisión conjunta con la coordinación de la universidad (Unam). Se le llevó al Consejo Académico para que tenga toda la formalidad y en ningún momento fue rechazada. Fue una propuesta mía que Yvonne Pierron y Leopoldo López Forastier, pudieran ser como los referentes que a veces necesitamos para poder seguir soñando de que la lucha continúa.
El Movimiento Agrario Misionero (MAM), tuvo sus inicios con la masacre de Oberá, que también me parece que es un hecho que debíamos relevarlo mucho más. La policía arrasó con los colonos, que en su mayoría eran inmigrantes europeos, también yerbateros, por tratarlos de comunistas, y eso fue creo, la semilla que germinó en los colonos misioneros, que son maravillosos. Cuando uno va viendo cómo se va constituyendo el MAM con la ayuda de la iglesia, también debemos decir de la iglesia que venía con un proyecto de justicia social muy fuerte. Es un entramado familiar, diríamos, donde las mujeres se ocupan de la chacra, los hombres se ocupan de organizarse, pero el único fin que los unía a todos estos yerbateros, era un precio justo, un tratamiento mejor. No tenían fines políticos absolutamente.
Y ahí aparece la figura de (Pedro) Peczak que fue el gran maestro y el gran conductor del Movimiento Agrario de Misiones. A los 50 años del golpe de estado, hoy el sector yerbatero está pasando por las mismas circunstancias o similares circunstancias de lo que era en ese momento.
Entonces la pregunta que yo hago es ¿qué pasó? ¿en qué nos equivocamos? para estar en la misma circunstancia de hace 50 años; luchando por el precio de la yerba y tratando de defender a más de 15.000 familias que no tienen respuestas. Por eso, la distinción que queremos dar al MAM va mucho más de todo lo que ellos hicieron, que fue muchísimo. Fue una organización realmente de vanguardia para esa época. También pensemos ¿qué pasó? Porque, creo que es una pregunta que tenemos que hacernos todos, ¿por qué está el sector yerbatero dónde está? más allá de las cuestiones legales, políticas de la Nación, de la Provincia, que es otra discusión, el tema es social ¿no pudimos avanzar como provincia en defender a nuestros pequeños productores? no sé, yo no tengo la respuesta, obviamente no es mi expertise.
Estuvimos hablando la semana pasada con el consultor Gustavo Córdoba, que ha hecho un trabajo respecto a la mirada que tienen los argentinos en cuanto a lo que representó el golpe militar en aquel momento y lo que representa actualmente la democracia. Concluía que casi un 70% dice que la democracia no se discute, pero hay un 30%, que nos está enviando otro mensaje. ¿Cómo ve esa mirada?
Y yo creo que es una mirada que tenemos que tenerla en cuenta, yo vi el estudio del que habla Córdoba que es un excelente profesional y me parece que no supimos sostener, como que creímos que teníamos democracia para siempre y la democracia era algo ya consolidado.
Creímos en las palabras hermosas que decía (Raúl) Alfonsín, que con la democracia se come, se cura y se educa, me parece que pasa por ahí también, y también pasa por una crisis mundial, de la ultraderecha, de que los partidos políticos tampoco nos representan. Entonces, es un poco más amplia la discusión que hay que hacer. En esto creo que los jóvenes y los que tenemos la posibilidad de transmitir, es muy fuerte con respecto a la democracia. Con estos 50 años estoy viendo a muchos jóvenes que la tienen en el alma y están haciendo pañuelos y están armando marchas, me parece que no quieren la dictadura; pero, hay que pensar qué le vamos a dar a estos jóvenes para que sigan creyendo en la democracia.