2026-01-14

Volver en canciones: Flor Bobadilla y un repertorio a la carta

Animándose a despegar

Repasa su inspiración y sus convicciones. “Voy construyendo de cosas que tomo a lo largo del camino. Me construí de varios decires”. Se presentará mañana en Tanta Tinta

Camino con la belleza a mi alrededor, me detengo, tal como lo dijo, un portón negro. Luego el timbre. Luego su aparición. Florencia Bobadilla invita a pasar. Prepara el mate. Invita un café que trajo de un viaje reciente. Sirve agua. Invita al patio donde ella preparó un par de sillas bajo el árbol. Chicharras y aves acompañan el momento. La sombra es determinante.

Camisa abotonada hasta el último ojal. Una falda amplia. Se sienta cómoda mientras ceba el mate prometedor. “Yo me considero observadora. Ese es mi trabajo. Contemplar y tratar de traducir, desde mi colador. Yo no me construí sólo copiando un decir, sino desde varios decires. Mi trabajo pasa por el decir. Por interpretar algo que está alrededor de la palabra, por intentar volver a la palabra. Tiene que ver con lo tímbrico, la textura, con lo físico y lo energético de la palabra en sí, para actuar, para cantar, para lo que sea”. ella habla. Dice. Calla. En el silencio se oye el ambiente y es lindo estar con alguien que sabe “decir”. La cantante, la actriz, gesticula. Mira. Observa. Habla y también escucha. Respira. Hace pausas. Dice. Hace silencio. Espera. Elabora. Construye.

Luego retoma el discurso acompañada por trinar de pájaros para decir que hay algo alrededor de la palabra, que quizás no se conozca el idioma pero que hay algo del gesto, de la palabra de una comunidad que habla de tal o cual forma. “Yo voy construyendo de cosas que tomo a lo largo del camino, sin dejar de reconocer eso epigenético que te acompaña desde el principio”.  

La conversación con la premiada intérprete ahí en el patio de la casa materna, en pleno corazón de Posadas, se desliza sobre el negocio de la música, sobre ese sistema o engranaje que lo abarca todo y del cual es difícil salirse. “Por eso miro y vuelvo a los clásicos. No tanto a las reversiones. Vuelvo porque siento que en eso hay algo del decir de la palabra, de lo honesto, de lo espontáneo de ese momento. Las canciones de la historia son como manuales que me permiten acceder a una especie de halo de información que yo no sé si es cierta. Lo que sí sé es que es mi interpretación de algo que se vive similar ahora. El amor, las emociones alrededor de eso, este momento, naturaleza. Movimiento de las hojitas. Movimiento del sol. Los bichos cantando al momento del amanecer.

Ella se toma su tiempo. Respira. Piensa. Está como rumiando palabras y pensamientos. Al final continúa para decir, “hay mucha música, hay gente componiendo. Yo lo estoy haciendo nuevamente. Despacito, con lo que se tiene ahora, con las palabras nuevas. Con lo que se vive. Lo que se nos fue quitado. Con la incorporación de mezclar y mezclarnos. Seguir escribiendo el “libro” combinando los lenguajes”.

Toulouse, Berlín, Tulum. Asia con su Vietnam y Tailandia. El mundo. Los gestos folklóricos, la cocina, el cocinar y el comer. Al hablar y los gestos de la gente y no solo de los nativos sino de aquellos que no lo son pero habitan las ciudades extranjeras y habilitan otras rutas. Fueron tópicos que la “traductora” fue desarrollando. “Me gusta chusmear sus folklores”.

Hasta que llegamos al jueves (mañana) que aún no sucedió pero que se está preparando. Florencia deseando descansar en unas vacaciones que necesitaba y por otro lado el clamor de quienes desean oírla cantar. Así se gesta el encuentro de ella y Leandro Yahni. Así se gesta el encuentro de mañana de ella y el público de Posadas. Un recital a la carta, donde la gente puede elegir en las redes que quiere oír en la voz de Bobadilla. Teclado y voz. Cuenta que fue Lea quien le impulsó con libertad a que busque la modulación, la forma de cantar y de decir las canciones. “Cuando comencé a cantar, él me enseñaba las canciones. Era como tener un solo la partitura. De ahí en más, todo era mío”. Flor Bobadilla, piano y voz, se presenta mañana a las 21.30 en Tanta Tinta, Belgrano 1771. 

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