Crea sillones artesanales con autopartes reciclados de Fiat 600
Jonatan Ramírez es hijo de madre misionera de Colonia Oasis, donde vino a pasar las fiestas. Crea sillones de una y dos plazas en forma artesanal con autopartes recicladas del Fiat 600, que atrapan a propietarios de casas de tatuajes, pizzerías, salones de uñas, productoras de teatro y cervecerías, además de personas particulares.
Estando de visita en Misiones, le contó a El Territorio que su sueño “siempre fue hacerle un sillón a (Lionel) Messi”. Según confesó si todo va como lo previsto ya lo tendría concluido entre febrero o marzo, para luego entregarle al astro argentino y campeón mundial.
“Siento que este es mi lugar”, confesó sobre Misiones y mostrando cariño por la tierra que vio nacer a su madre, oriunda de Eldorado. Y planifica que más adelante le gustaría vivir en la tierra colorada.
Ramírez tiene 37 años y desde hace casi una década es el creador de Custom Jarmar, así bautizó a su emprendimiento: crea sillones de una y dos plazas en forma artesanal con autopartes recicladas.
“Soy carpintero naval, me crié en astilleros”, contó sobre su oficio. El disparador o fuente de inspiración de los sillones sucedió hace nueve años, cuando en la mente del geminiano rondaba la idea de crear algo. Pero no tenía definido qué cosa. Hasta que un día vio una fotografía en una plataforma virtual especializada en publicar innovaciones o novedades de diversos objetos o disciplinas. En la foto, que había sido tomada en un campo italiano, se veía a una chica rubia sentada en un antiguo Fiat 500 hecho sillón.
La inspiración le llegó, según contó a este medio, viendo esa foto. “Se me ocurrió una idea: ¿Y si lo fabrico como con los barcos, con fibra de vidrio?”.
Ese mismo día fue de compras y adquirió guardabarros de chapa de Fiat 600. De la inspiración a concretar la primera matriz le demandó un año y medio. “Lo que presento es un juego de living. De una y dos plazas, más mesa ratona. Es un juego de living inspirado en el Fiat 600, no es un pedazo de auto cortado, tiene las medidas de sillón”, aclaró.
Así comenzó con sus creaciones este carpintero naval autodidacta. Desde entonces se puso a crear sillones premium con autopartes reciclados del Fiat 600, inspirado en la fabricación de barcos.
Son auténticas piezas de colección, todas hechas en forma artesanal, con materiales nobles y resistentes, como la fibra de vidrio. “En Custom Jarmar nos enfocamos en crear piezas únicas y personalizadas que reflejan la esencia de un artista”, remarcó.
Los clientes
Entre sus compradores, se encuentran propietarios de casas de tatuajes, pizzerías, salones de uñas, productoras de teatro y cervecerías, además de personas particulares.
“Cuando alguien me encarga un sillón, no se lo dejo ver hasta que esté terminado”, reveló Jonatan.
“De esta forma, me demuestra su confianza. Apenas esté listo, lo llevo tapado hasta la dirección indicada. Recién ahí lo destapo y filmo el momento. ¿Por qué? Porque disfruto el instante en que el comprador se topa con la obra”, manifestó.
Una de las productoras que confió en sus sillones para la función de prensa es de la obra “Pretty Woman”, que están protagonizando Florencia Peña y Juan Ingaramo, en el teatro Astral, en la avenida Corrientes. “Sin dudas, pasé una noche mágica”, aseguró Jonatan satisfecho con la repercusión que tuvo su obra.
Ahora su sueño es seguir creando, dando a conocer y exhibiendo sus obras en el exterior.
El creador
Ramírez es hijo de una ama de casa misionera y un maestro mayor de obras sanluiseño. Es el cuarto de seis hermanos y nació en un hogar humilde de la localidad bonaerense de Virreyes, partido de San Fernando, instituido como capital nacional de la náutica.
Si bien cursó los estudios en las inmediaciones de su barrio, jamás llegó a terminar la secundaria. “Nunca me gustó la escuela”, reconoció el padre de Kiara, de 18 años. “Por entonces nació mi hija y me dediqué a trabajar”, agregó, y comentó que ya lo hacía desde pequeño.
“A los 10 años repartía volantes del emprendimiento de mi padre, quien llegó a tener diez empleados. Luego empecé a trabajar con él, pero se me complicaba. Entonces, me la tuve que rebuscar”, recuerda Jonatan que, por cuestiones familiares, tuvo que ir a vivir San Luis.
Tras su regreso a Buenos Aires, consiguió ingresar a la empresa Tandanor. Allí trabajaba a bordo de un buque de pesca de camarones, que estaba fondeado en Puerto Madero. “Me desempeñaba como marinero de cubierta y limpieza”, puntualizó.
Al cabo de un tiempo renunció y se fue a Preveza, una compañía que construye y repara embarcaciones, perteneciente al empresario Fernando Miele, expresidente del Club Atlético San Lorenzo.
“Por entonces tenía 17 años y empecé barriendo en cinco barcos. Hasta que, con el tiempo, aprendí carpintería naval, mirando. Ciertamente es un oficio jerarquizado”, admitió el hombre de 37 años que, entre otros, participó en la construcción de un barco para el exfutbolista Oscar Ruggeri.
“Me acuerdo que, cuando llevamos su barco para amarrarlo, surgió un problema en el ojo de buey. Entonces, decidimos trasladarnos en bote. Desde un costado, Ruggeri me decía: ‘¡Tené cuidado, a ver si te caés al agua!’. Yo lo miré y le respondí: ‘¿Quién te pensás que fue a buscar a Gilligan a la isla?’”, rememoró sonriendo.
Además de Preveza, Jonatan Ramírez tuvo el honor de trabajar junto a Juan José Raponi. Sobre el ebanista más cotizado de San Fernando, que fabricó más de 200 embarcaciones para cientos de millonarios y falleció en mayo de 2024, a los 98 años, contó que le dejó un consejo inolvidable. “Uno tiene que hacer lo que le gusta y ser apasionado”, concluyó el emprendedor autodidacta.