En un año de fuerte actividad, el Tribunal Penal Uno de Oberá cerró 2025 con 87 sentencias
El Tribunal Penal Uno de Oberá concluyó 2025 con un balance de intensa actividad judicial. Según los registros oficiales, durante el año se dictaron en total 87 sentencias, resultado de 11 debates orales y 68 juicios abreviados, a los que se sumaron 5 extinciones y 3 unificaciones de penas.
El volumen de trabajo se sostuvo aun en un contexto atravesado por vacantes en cargos clave durante gran parte del año, que obligaron en reiteradas oportunidades a recurrir a jueces y fiscales subrogantes. Recién a principios del mes pasado fue designado un nuevo juez y un nuevo fiscal, lo que permitió comenzar a normalizar el funcionamiento pleno del cuerpo.
En cuanto al perfil de los procesos abordados, desde el Tribunal indicaron que la inmensa mayoría de las causas estuvieron relacionadas con los abusos sexuales, una problemática que continúa ocupando un lugar central en la agenda judicial de la provincia. No obstante, 2025 también estuvo marcado por juicios de fuerte repercusión pública, que demandaron una atención especial por su gravedad.
Entre ellos se destacó el caso de Alan Calixto Closs, condenado a prisión perpetua por el abuso sexual y femicidio de Daniela Radke cometido en San Vicente, una sentencia que confirmó la responsabilidad penal del acusado en un crimen que conmocionó a la comunidad. En la misma línea, el Tribunal dictó prisión perpetua en el denominado caso Dlugokinski II, al condenar a Pablo Dlugokinski por el doble homicidio de Olivia Márquez y Sandro Leiva en Puerto Rosario, en un fallo que cerró uno de los procesos más complejos tramitados en Oberá.
Otro de los juicios relevantes fue el caso de Jonatan Ezequiel "Porteño" Sosa, en el que el acusado fue condenado por homicidio agravado por el uso de arma, en el marco del asesinato del jubilado Lisardo Escarvadofski (76), con una pena de 23 años de prisión. En contraste, también sobresalió el proceso contra Marcelo Núñez, cacique de una comunidad mbya guaraní, acusado de femicidio por la muerte de Solange Diniz Rabela y finalmente absuelto. El fallo se apoyó en el beneficio de la duda, ante la falta de pruebas suficientes y deficiencias detectadas en la investigación, según se expuso durante el debate.
Más allá de eso, teniendo en cuenta que en la provincia de Misiones no existen juzgados específicos de Ejecución Penal, los tribunales cumplen una doble función en razón de que actúan tanto como órgano de juzgamiento en los procesos penales como también en la instancia de ejecución de la pena. En esa línea, durante 2025 el TP1 obereño resolvió 140 incidentes, entre los que se otorgaron 28 libertades condicionales, 38 salidas transitorias, dos prisiones domiciliarias y 58 adelantamientos de fase, además de 14 resoluciones denegatorias.
Incorporación de nuevo juez y fiscal titular
Como se expuso párrafos arriba, recién a principios de noviembre el TP1 dio un paso importante hacia su normalización institucional con la jura de David Ezequiel Augusto Milicich como juez y de Juan Pablo Fernández Rissi como fiscal. Hasta esa fecha, el órgano venía funcionando con subrogancias tras las jubilaciones de los jueces Francisco Aguirre y José Pablo Rivero (fallecido), y de quien era fiscal, Estela Salguero.
Milicich asumió el cargo tras desempeñarse como fiscal en lo Correccional y de Menores 1 de Oberá, y comparte estrado con el juez Horacio Paniagua, actual presidente. Con su incorporación, el tribunal sumó más estabilidad en su integración, aunque resta la designación de un tercer magistrado para completar el triunvirato previsto para su pleno funcionamiento.
Por su parte, Juan Pablo Fernández Rissi, quien se desempeñaba como defensor oficial de Instrucción, Correccional y de Menores de Puerto Rico, se convirtió en fiscal titular del TP1 obereño. Tiempo antes fue juez de Instrucción 3 de Iguazú.
Así, el balance de 2025 refleja un año exigente para el Tribunal Penal de Oberá, que logró sostener un alto nivel de resoluciones.