2025-11-26

Son voluntarios que conforman el grupo Noches de Misericordia

Una iniciativa que nació de una familia y hoy alimenta a más de 150 personas

Comenzó en la parroquia Inmaculada Concepción y ahora es un servicio comunitario que cada sábado lleva comida y escucha a quienes esperan en el Parque de la Salud.

Noches de Misericordia comenzó con una familia de la parroquia Inmaculada Concepción que decidió salir los sábados a llevar un plato de comida a quienes pasaban la noche en las afueras de los hospitales Madariaga y Pediátrico del Parque de la Salud. Con el tiempo, ese gesto se volvió una tarea sostenida por distintos grupos pastorales que hoy se organizan por turnos cada sábado a las 17 para continuar la misión todas las semanas.

“Empezamos con 60 porciones porque era lo que podíamos preparar, pero después vimos que la necesidad era otra”, recordó Marisa Cañete, una de las coordinadoras. “Hoy llevamos 150 y aun así no alcanza. Por eso necesitamos que la gente nos ayude, con alimentos o con aportes”, agregó. La idea comenzó con Érica De Piano, una voluntaria del Movimiento Franciscano, y hoy involucra a toda la comunidad y voluntarios de otras parroquias.

La demanda que tiene el grupo es tan grande que cada vez necesitan cocinar en mayores cantidades. Fotos: Agustina Vera

 

Las historias en el patio del hospital son de lo más variadas, pero el sentir de Norma resume cómo se vive la llegada de los voluntarios al caer la noche de cada sábado, ella llegó dos días antes desde Santa Ana para poder acompañar a su esposo. Dadas las distancias y la falta de recursos se le hace difícil ir y venir para comer o descansar. Tímida al hablar explicó que se encuentra a la espera de los informes médicos y guarda el poco dinero que tiene para los pasajes y los remedios que pueda necesitar cuando le den el alta. “Estos días me estaba arreglando a base de chipa. Cuando se acercó el grupo de Noches de Misericordia me dio alivio, no sólo por el plato de comida, sino porque alguien se detuvo a escucharme”, compartió.

Ya están organizando una cena especial de Navidad y necesitan donaciones.  

 

“Esto se mantiene porque siempre hay alguien dispuesto”, detalló Sebastián Laudín, del movimiento Crecer, de la parroquia Espíritu Santo, que también se acerca a colaborar. Es que los integrantes coinciden en que el crecimiento de Noches de Misericordia no hubiera sido posible sin la colaboración constante de la comunidad. “Cada sábado aparece alguien nuevo que quiere ayudar, aunque sea por única vez. Eso sostiene el proyecto”, reflexionó Cañete.

Dos carismas en una sola tarea

“No es sólo comida: la gente necesita hablar”, destacó, por su parte, Marta Cabral, de la Pastoral de la Escucha. “Cuando llegamos, muchos ya nos están esperando para contar cómo pasó la semana su familiar internado”, comentó.

Y agregó: “A veces lo que más agradecen no es el plato, sino el rato de conversación. Nos piden que recemos por ellos, por sus hijos, por sus padres. Entonces nos quedamos, escuchamos y acompañamos”.

El grupo se alegra de que cada vez se sumen más voluntarios a la tarea.

 

Los voluntarios señalan que esa parte del trabajo se volvió fundamental. “La comida es importante, pero escucharlos también. Muchos están solos o vienen del interior y están angustiados”, explicaron. Se unieron así dos carismas y también dos necesidades a cubrir: la falta de comida y la soledad espiritual.

Hoy la tarea es llevada adelante por numerosos grupos de la parroquia Inmaculada que cada sábado se reparten la preparación de la comida, la organización de donaciones y la salida a los hospitales. “Esto ya no es una iniciativa de una familia: es algo que sostenemos entre muchos y eso hace posible que sigamos saliendo, aunque llueva o haga frío”, remarcó Marisa.

El movimiento cuenta con el acompañamiento del párroco Carlos Guillermo Viera, quien anima a la comunidad a participar, y del vicario José Luis Fernández, que también colabora en las salidas cuando es necesario.

Preparativos para la Nochebuena

Mientras continúan con la rutina de cada sábado, los voluntarios organizan la cena especial de Nochebuena. “Ese día queremos ofrecer un plato distinto: pollo, chorizo y ensalada de frutas, una preparación más festiva”, cuentan.

Para eso están recibiendo donaciones de alimentos y aportes económicos a través de Mercado Pago. “La idea es que todos puedan tener una cena digna en una fecha que para muchos es difícil”, destacaron.

Cómo colaborar

Contacto y elementos. Se pueden comunicar al 376-4360817. Se puede donar alimentos no perecederos como arroz, puré de tomate, sal y aceite. Alimentos frescos como: verduras para guisos y sopas, pollo. Para la cena de Nochebuena: chorizos, pata muslo, frutas.También elementos descartables como bandejas, cubiertos, guantes, servilletas y cofias. O bien donaciones vía Mercado Pago al alias: ‘cocinaV.M’ a nombre de María Isabel Cañete.

 

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